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Fernando Aller

DESDE EL ALA OESTE

Fernando Aller

Periodista


Qué hay de lo mío

17/12/2021

La España Vaciada, conglomerado de plataformas sociales agrupadas en la gestación de un partido político ya registrado, tiene previsto definir su estrategia a comienzos de año. De momento poco más se sabe. Está por ver sí optan por concurrir a las elecciones autonómicas y generales con la misma marca o a través de una confederación de partidos locales con un ideario básico y común, sintetizado en una frase de elemental comprensión: Qué hay de lo mío. Estadísticamente no parece que esta apuesta pueda representar un quebranto importante para los partidos mayoritarios ya consolidados. De ahí su tranquilidad. La representación parlamentaria de la treintena de provincias es escuálida, entre 3 y 4 diputados, y cualquier reparto posible de votos no da para tantos. Alguna encuesta ha llegado a pronosticar, no obstante, que estas formaciones podrían sumar entre ocho y quince diputados, lo que significa que más de una cuarta parte de las provincias implicadas en el proyecto podrían alcanzar representación. Con mayor preocupación se contempla la misma apuesta en los comicios autonómicos. A mayor número de escaños a repartir por cada circunscripción, más posibilidades de alcanzar representación parlamentaria. Descartado a priori el retorno a las mayorías absolutas, todo un galimatías de incertidumbre. Aquí sí.
Cuestión más compleja es cómo articular las demandas sociales y políticas, porque se antoja falacia cualquier motivación altruista y de generosidad entre fuerzas en la práctica nacidas para la defensa a ultranza de sus acotados territorios, en más de una ocasión en abierta y despiadada competencia. Conocemos ejemplos sobrados de celos y agravios entre comunidades, provincias, pueblos y hasta pedanías y barrios. El hecho de compartir la pobreza no cambia tampoco el sentido exclusivista de la condición humana.
Cierto pesimismo, sin embargo, no excluye la conveniencia de este movimiento, aldabonazo ante la postergación de territorios olvidados y en consecuencia maltratados. Dudar de su mayor eficacia, sobre todo en provincias donde ya existen partidos locales consolidados, no es óbice para que se le reconozca su logro y la necesidad de mantener viva y fuerte la protesta.