Drylock alcanzará 200 empleos y 75 millones de inversión

A.M.
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La empresa de productos de higiene íntima amplía en 9.000 metros cuadrados sus instalaciones del Polígono de Hontoria y crea al menos tres líneas nuevas.

Miguel Ángel González fotografiado en la fábrica Drylock, este semana - Foto: A.M.

Con un consolidado positivo, al final del ejercicio de 2019 y unos 45 millones de euros de facturación, la empresa Drylock de productos de higiene íntima  –infantil, femenina y de adultos–, que comenzó su actividad en mayo de 2018, aborda un  proyecto de ampliación, aprobado, esta semana, por el consejo de administración. 
Este crecimiento que situará la inversión total de la compañía en Segovia en unos 75 millones de euros y alcanzará los 200 empleos,  se registra tras la incorporación en la estructura de capital de la compañía belga Sofina Holding  Internacional, administrada y dirigida por una familia belga, que suscribió el 25% de las acciones, en septiembre de este año. 
El fundador de la compañía, Bart Van Malderen, CEO de Drylock Technologies,  sigue siendo el accionista mayoritario, así como el presidente de la sociedad. 
González señala la zona donde se desarrollará la ampliaciónGonzález señala la zona donde se desarrollará la ampliación - Foto: A.M.El director de la fábrica de Segovia, la única del grupo en España, Miguel Ángel González, en declaraciones a EL DÍA,  ha destacado que se trata de la primera vez que visitan Segovia los representantes de Sofina y, lo poco que vieron, a su juicio, «les causó tal sorpresa agradable que el máximo representante de la sociedad ha quedado en venir con toda la familia porque no se podía imaginar que Segovia tuviera tantos elementos atractivos y tan potentes». 
Los accionistas, según el director, «se fueron absolutamente convencidos de que la ampliación es necesaria, estamos ante un proyecto espectacular desde el primer minuto de su puesta en marcha; con los datos al final del ejercicio de 2019,  el consolidado de Drylock España será positivo, lo que es una novedad para un proyecto que acaba de arrancar». 
En cuanto a las previsiones de facturación, sin contar con la ampliación, el presupuesto fue de 45 millones, la facturación para 2020 se estima en torno a los 70 millones de euros, con la incorporación de una quinta línea y, en 2021, en torno a los 100 millones. Del 1 de enero al 30 de octubre de este año, el  centro de fabricación ubicado en el Polígono de Hontoria ha materializado 320 millones de pañales,  una cantidad lo suficientemente potente con capacidad de máximo recorrido teniendo en cuenta que se puede doblar, en el momento que la factoría esté al 100%, de acuerdo con el director.
Para Miguel Ángel González, «Drylock Segovia es el proyecto más eficiente en la pequeña constelación de Drylock,  este tipo de planes son muy laboriosos hasta que las línea de fabricación están en el punto más alto de eficiencia, para conseguir eso lo normal es que estés entre año y medio o dos años,  las medidas de mermas en este proceso de fabricación son absolutamente escandalosas cuando arrancas una línea, la media de merma en estos primeros nueve meses es la más baja del grupo y acabamos de arrancar; eficiencia y merma, dos elementos dan el punto óptimo que es donde eres más competitivo.  ha sorprendido a los socios».
En esta cuestión no hay truco, opina González, «a diferencia de lo que ocurría con las líneas tradicionales donde se podían trucar los contadores, hoy en día son electrónicos y además la línea te dice cuáles son las unidades válidas y cuáles no, eso es absolutamente automático, los datos están en el servidor de la sede central de Drylock, en tiempo real, son fabulosos». 
El nuevo proyecto consiste en ampliar la infraestructura actual con la incorporación de 9.000 metros cuadrados más lo que significa, según González, «tener la flexibilidad desde el punto de vista de los almacenes de materias primas y sus flujos pero también desde el punto de vista de nuevas líneas de fabricación».
Los tres elementos que configuran la fabricación que Drylock posiciona en los mercados globales, pasan por la higiene infantil, los pañales, la femenina, con todas las gamas de compresas, y los productos de incontinencia. Como mínimo, a la dirección le gustaría incorporar a este proyecto esos tres elementos, eliminando la «peligrosidad»  que se puede plantear si se concentra todo en un monoproducto.
En la actualidad están en marcha cinco líneas de fabricación, cuatro relacionadas con los pañales de bebés y una quinta de higiene femenina, el siguiente paso, será la incorporación de una más de incontinencia de adultos, que son los productos que Drylock posiciona en los mercados globales.  En el próximo ejercicio 2020, la compañía decidirá  de una manera más concreta qué líneas de fabricación se incorporan al proyecto. 
La inversión en la obra de ampliación se sitúa entre 20 a 25 millones de euros y unos 70 a 80 nuevos puestos de trabajo, como mínimo, que unidos a los actuales, situarían a Drylock en una plantilla de 200 personas.  Con el gasto que se realiza ahora la inversión final de esta compañía será de 75 millones de euros. Para González, «hay que decir que es el proyecto más alto que nunca se ha hecho en la provincia de Segovia».
Las previsiones en cuanto a fechas prevén arrancar  con el proyecto en la primavera del próximo año, con un periodo de ejecución que no debería de sobrepasar los ocho meses. Terminada la obra, ahora centrada en el soterramiento de las líneas de alta tensión,  Drylock ocupará un total de 20.000 metros cuadrados.
La ampliación ofrece capacidad para tres nuevas líneas de producción. Si fueran para productos de incontinencia no habría problema de espacio, de acuerdo con el director general, aunque,  si se variara esa estructura de tecnología e incorporarán higiene femenina «las posibilidades casi se doblarían porque las líneas de fabricación de compresas nada tienen que ver con las de incontinencia o las de pañales de niños», matiza.
Reconociendo que todas las instituciones se han portado «absolutamente bien» con Drylock, aunque lamenta la lentitud con que discurre el porceso  de retirada de las líneas eléctricas aéreas –«en este país despreciamos el tiempo como si fuera gratis»–, González  ofrece su impresión sobre el desarrollo de esta compañía que logró que se instalara en Segovia en detrimento de otro país: «Uno tiene en la cabeza de que siempre existe una segunda oportunidad, la primera nueva en un entorno conocido, donde el compañero de viaje es el mismo con el que llegué a Segovia [antes había dirigido Ontex, una empresa del mismo sector, que presidió Bart Van Malderen], esa nueva oportunidad, que si todos nos la creyéramos, probablemente las cosas irían un poco mejor, han dado como resultado tener la oportunidad de hacer un proyecto espectacular, con muchísimo esfuerzo, con gente absolutamente implicada, al final del día genera buena sensación». 
A juicio de Miguel Ángel González «en este tipo de negocio, al final siempre nos deslumbra esa especie de mantra que se viene repitiendo y es que un proyecto empresarial es competitivo en cuanto el coste de mano de obra directa cada día sea más bajo, eso es absolutamente falso, si eso fuera verdad tendríamos que irnos a un territorio distinto a lo que es este mundo global, que es redondo, hoy el mundo no es el previo a la revolución industrial donde el coste de la mano de obra directa tenía una repercusión muy alta, hoy el diferencial está en la tecnología».