Una foto irrepetible

Leticia Ortiz (SPC)
-

El centro derecha se vuelve a citar en la madrileña plaza de Colón, esta vez para protestar por el posible 'perdón' del Gobierno a los líderes del procés, aunque muchas cosas han cambiado en PP, Vox y Cs desde la cita de 2019

Una foto irrepetible - Foto: Fernando Villar

Dos años y medio en esta nueva política que se mueve a golpe de tuit y que mañana ha olvidado la mentira o la polémica de hoy es demasiado tiempo. Tanto como para que una imagen que tendrá el mismo escenario -la madrileña plaza de Colón- y el mismo objetivo -protestar contra el Gobierno de Pedro Sánchez- sea completamente diferente de 2019 a 2021. A pesar de que desde la izquierda resuciten con ganas el fantasma de aquella instantánea del centro derecha, el trifachito decían con sorna, ya que electoralmente les dio frutos, sobre todo con la debacle de Ciudadanos, poco se parecen las circunstancia de la actualidad a las de aquel frío de febrero de 2019. Ni siquiera los protagonistas serán los mismos.

Por ejemplo, quien más intentó evitar la instantánea -de hecho, apenas aparece en un par de tomas- no estará el domingo. El que por entonces era el líder de la formación naranja, Albert Rivera, abandonó el partido y la política tras el fracaso de su estrategia que derivó en una derrota sin paliativos en las urnas en noviembre de 2019. Sin embargo, tras aquella movilización, cuyo lema fue ‘Por una España unida’, Ciudadanos cosechó en los comicios generales de abril el mejor resultado de su corta historia: 57 escaños, 25 más que en las elecciones anteriores. Tan solo nueve asientos separaron a los liberales del PP, que se quedaron con su peor representación en democracia al obtener solo 66 diputados (71 menos que en 216) en el Congreso.

La repetición electoral posterior se llevó por delante el éxito de un Rivera crecido, que se negó a pactar con Pedro Sánchez y que veía cerca el sorpasso a los populares.

Está por ver que su sustituta al frente del partido, Inés Arrimadas, acuda a la plaza de Colón, ya que aunque los naranjas han confirmado su asistencia como fuerza política, la jerezana ha mandado mensajes contradictorios sobre su presencia en la movilización contra los posibles indultos del Gobierno a los líderes del procés que ha sido convocada por Unión 78, una plataforma cívica que promueven la fundadora de UPyD, Rosa Díez; la exlíder del PP vasco, María San Gil o el filósofo Fernando Savater, entre otros.

En 2019, la manifestación fue impulsada, precisamente, por Ciudadanos y PP, y posteriormente se sumaron otras formaciones como Vox. En aquel momento, el objetivo era defender la unidad de España, pedir elecciones y protestar contra el diálogo iniciado por el Ejecutivo de Sánchez con la Generalitat y el anuncio de la polémica figura del relator. Cataluña de nuevo en el centro de la polémica.

 

Ausencia de ‘barones’

Pablo Casado anunció el pasado martes que encabezará la delegación de un Partido Popular que no tendrá demasiada representación regional, al menos en lo que se refiere a primeros espadas. Es curioso, en este sentido, que dos de los barones con mayor peso en la formación actual por sus resultados en las urnas, el gallego Alberto Núñez Feijóo y el andaluz Juanma Moreno, hayan descartado ya su presencia en la movilización en la capital. Sí ha confirmado que estará allí la nueva musa de los conservadores, Isabel Díaz Ayuso, porque considera «gravísimo» los indultos a «los golpistas» en Cataluña. Que la líder madrileña asista a la cita de Colón ha acabado empujando a Casado en la misma dirección para evitar que los focos como azote del Gobierno vuelvan a recaer en su compañera. Sobre todo, después de que esta misma semana, el pasado lunes, Ayuso se apuntase otro tanto en su batalla contra Moncloa, al obligar a Sanidad a volver a negociar con las regiones las restricciones a la hostelería y el ocio nocturno después de recurrir las medidas a la Audiencia Nacional.

La movilización llega para Casado en un momento en el que las encuestas le auguran un vuelco electoral en las generales, aupado por la victoria en Madrid. El popular intenta capitalizar el éxito de Ayuso para afianzar su imagen de líder de la oposición ante el aliento -según algunos sondeos muy cercano- de Vox, partido del que ha intentado distanciarse en los últimos meses y con el que, sin embargo, podría volver a coincidir en la instantánea del domingo.

Es la formación de Santiago Abascal la que ha obligado, en cierta manera, al PP a salir a la calle el domingo en respuesta a la llamada de Unión 78. Según fuentes populares, había cierto temor en Génova a que su máximo rival en la derecha monopolizase el enfado contra Sánchez que se verá en las calles de la capital. Así pues, en el seno de los populares aún calibran cómo aparecer en primera fila, pero manteniendo la distancia con Abascal que marcó Casado en la fracasada moción de censura contra el presidente del Gobierno.

Desde aquel discurso del palentino, más duro contra su excompañero de filas que contra el secretario general de los socialistas, la relación entre ambas formaciones ha estado marcada por la tensión. Incluso hubo una fractura total en Andalucía, donde el popular Moreno gobierna con Ciudadanos pero con el apoyo externo de Vox, que sabe que sus votos son imprescindibles en el Parlamento regional para aprobar leyes y proyectos. La acogida de menores inmigrantes no acompañados procedentes de Ceuta, tras la crisis diplomática entre España y Marruecos de mediados de mayo, acabó por dinamitar el pacto de centro derecha, y los de Abascal ya han anunciado que no respaldarán al Gobierno autonómico.

Y es que Vox, alentado por sus buenos resultados en las últimas citas electorales, también busca alejarse del PP aunque, en su caso, para lograr calar entre el electorado históricamente popular. En lo referente a la movilización de Colón, por ejemplo, los derechistas se muestran orgullosos de su asistencia al acto y llevan días calentando la cita, como ya hicieran en 2019. Además, aseguran, no le tienen miedo a las fotos con nadie.

¿Oxígeno para Sánchez?

La imagen de Abascal, Casado y Rivera fue la principal baza electoral utilizada por Pedro Sánchez en la campaña de las elecciones de abril de 2019, que ganó. El fantasma del miedo a la ultraderecha, resucitado sin éxito de cara a los comicios madrileños, fue agitado con fuerza por los socialistas que esperan ansiosos la misma imagen de Colón para volver a seguir la misma estrategia. Además, mientras se habla de la foto de las tres derechas se arrincona el asunto principal del acto: los indultos a los separatistas.