Editorial

España se aproxima a la segunda prórroga del estado de alarma

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La evolución de la pandemia en España obligará casi con toda seguridad a prorrogar por segunda vez y hasta el 26 de abril el estado de alarma decretado el pasado 14 de marzo por el Gobierno. Italia ya ha decidido que las medidas de restricción de movimientos estarán vigentes hasta el 2 de mayo y que luego se irán levantando de forma progresiva.
Aunque la decisión no habrá que tomarla hasta la próxima semana, algunos presidentes autonómicos como el de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, la ven «bastante posible» y el propio director del Centro de Coordinación de Emergencias y Alertas Sanitarias, Fernando Simón, no la ha descartado, aunque aseguró que la decisión es política.
Lo cierto y verdad es que los resultados de las medidas de confinamiento ya han empezado a dar sus frutos puesto que la transmisión y contagio del coronavirus puede darse por «controlada». Al menos así lo entienden los expertos que asesoran al Ministerio de Sanidad, un departamento encabezado por Salvador Illa que deberá someter su gestión a examen cuando la crisis sanitaria haya pasado. Errores como el desoír las recomendaciones de la OMS y de la propia Unión Europa para hacer acopio de material en los primeros momentos de la expansión del coronavirus y la partida de test rápidos defectuosos son cuestiones extremadamente graves que han podido contribuir a agravar una pandemia que, aunque está afectando a todos los países, en España lo ha hecho con una virulencia que ayer ya se había cobrado la vida de 10.935 personas, tras el último pico de 932 fallecimientos en un día. Desde hace una semana, las defunciones diarias no bajan de 800.
No obstante, hay datos que permiten ya entrever que estamos entrando en la fase mesetaria de la curva. Entre ellos, por ejemplo, le evolución diaria de los nuevos casos de contagio, que han entrado en una fase de aminorar su crecimiento porcentual que se encuentra ahora en tasas del 6,7%. También es positiva la evolución que están siguiendo las hospitalizaciones. Las personas que necesitan ingresos hospitalarios crecen a un ritmo del 10% cuando en las últimas semanas lo hacía al ritmo del 30%.
España sabrá que está ganando la batalla sanitaria cuando los casos activos comiencen a descender, algo que sólo es posible conseguir cuando el número de contagios diarios sea inferior a la suma de personas que consiguen superar la enfermedad y las que fallecen. Cuando esos días lleguen, habrá que emprender otra batalla igualmente enconada porque costará sacar a la economía del coma inducido al que se la está sometiendo no sólo en España, sino a nivel global. Si no lo conseguimos, no habremos ganado la guerra.