Silbatos de éxito

Nacho Sáez
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Tras haber ascendido, Néstor Holgueras y José Antonio Cañas lideran la nómina de árbitros segovianos que estarán en las principales categorías del fútbol y fútbol sala español.

Silbatos de éxito

En las campañas de captación de árbitros que la Delegación Provincial de Fútbol lanza al inicio de cada curso, Néstor Holgueras Castellanos (Madrid, 25 de junio de 1992) y José Antonio Cañas Mañas (Segovia, 18 de diciembre de 1987) podrían desempeñar un papel perfectamente adecuado al mensaje que se trata de transmitir. Inquietos, ambiciosos, comprometidos con su labor y desbordantes de ilusión, estos dos colegiados –de fútbol y fútbol sala, respectivamente– representan con fidelidad lo mejor del arbitraje. Además, acaban de ascender de categoría y van a liderar la representación segoviana en un mundo cada vez más alejado de los estereotipos y más profesional. 
Holgueras Castellanos, madrileño de nacimiento pero segoviano de corazón y de hecho, cogió por primera vez el silbato a los 15 años. «Jugaba al fútbol y tenía compañeros que se habían metido en el arbitraje. La verdad es que al principio lo vi como una forma de entrar gratis al Caja Segovia y a la Segoviana», cuenta este antiguo alumno del colegio Claret que ahora trabaja como ingeniero en la fábrica de Verescence en La Granja. En sus primeros pasos supo aguantar la parte más desagradable de esta labor («A medida que subes de categoría te protestan menos», explica) y poco a poco se dio cuenta de que le gustaba. «El punto de inflexión fue cuando debuté como asistente en Tercera División. Ahí me dije que me lo iba a currar y que iba a poner toda la carne en el asador», cuenta.
Con apenas 23 años se estrenó en Segunda B, una división que marca una frontera clave en la progresión de los colegiados que quieren hacer carrera. Conoció estadios históricos como Mendizorroza, El Sadar o el Carlos Tartiere en su condición de cuarto árbitro de Segunda A –al ascender a la división de bronce uno de los cometidos es ejercer de cuarto árbitro en Segunda A durante el primer año y en Primera a partir del segundo–, pero sobre todo recuerda un partido en Linares en el que estaba en juego el descenso y en el que él, como colegiado principal, realizó un buen papel.
No le resultó suficiente, sin embargo, para mantener la categoría. Descendió a Tercera, donde lejos de bajar los brazos se rearmó de motivación. El premio le ha llegado este verano con su regreso a la Segunda B, que contará con dos segovianos, él y Germán Cid Camacho. Un exitazo que valora al margen de la compensación económica. «Si no tienes cargas familiares puedes vivir de arbitrar, pero también digo que si cobrase la mitad o el doble lo haría con la misma ilusión, porque me encanta arbitrar», señala Holgueras, que no se muestra ni mucho menos obsesionado con llegar a Primera: «Mi objetivo es estar satisfecho con lo que hago cada domingo y disfrutar del camino».
Tampoco supone un desvelo alcanzar el cielo para Cañas Mañas, que ha tenido en cierto modo una trayectoria paralela a la de su compañero de fútbol. También duró sólo una temporada en la máxima categoría que ha alcanzado hasta el momento y ahora ha conseguido recuperarla. «Fue un año fastidiado porque la Segunda A de fútbol sala pasó de tener dos grupos a uno y arbitré poco», confiesa este doctor en Biología que trabaja como investigador para la Fundación Jiménez Díaz. «Notaba que me faltaba ritmo, pero me quedo con haber conocido ciudades y pabellones que históricamente han sido importantes en el fútbol sala, como Ferrol».
El origen de su idilio con el arbitraje también guarda similitudes con el de Holgueras Castellanos. «Empecé por un amigo de clase y porque jugaba al fútbol, estaba cansado de pasar frío y esto era una forma de sacar unos eurillos para pasar el fin de semana», indica. Desde benjamines fue escalando categorías, aunque la clave de esta evolución considera que ha estado en que no lo dejara tras el segundo año, el ‘muro’ para los árbitros principiantes. «Cuando empiezas es la novedad pero después de la primera temporada, si no te gusta, empiezas a ir obligado y lo normal es que no continúes», revela.
Él sí que encontró las razones para apostar por el silbato y no dejó de subir desde benjamines. Alevines, infantiles, cadetes, juveniles, Provincial, Tercera, Segunda B y Segunda A. «El salto a Plata sí que se nota bastante porque entre la Provincial y sobre todo Tercera el nivel de los equipos es parecido», subraya, al tiempo que reconoce que todavía no sabe quién va a ser su pareja arbitral esta temporada y que lleva sin dirigir un partido desde el pasado mes de junio.
Ahí empiezan las diferencias con el fútbol. Mientras que Holgueras Castellanos ha realizado varios amistosos durante esta pretemporada, Cañas Mañas no encuentra partidos ni torneos de verano en los que afinar su puesta a punto. Es parte de la crisis que atraviesa el fútbol sala en Castilla y León, que acusa la escasez de árbitros y de competiciones –Segovia es la única que mantiene Liga Provincial de Aficionados– y que ha recibido la puntilla con la desaparición del Segovia Futsal.
También se encuentra lejos de contar con medios similares al fútbol, que avanza con paso de gigante en la profesionalización del arbitraje. Holgueras Castellanos indica que dispone de una herramienta que le permite acceder a centenares de vídeos de los equipos a los que va a arbitrar, además de estadísticas, actas, análisis... Él no lo desaprovecha. «Me trago cualquier partido que pueda ver y también me autoanalizo. Todo es más profesional desde que llegó Rubiales a la federación y Velasco Carballo al Comité de Árbitros, pero también se nos exige más», asevera.
La preparación física constituye una de las bases de su labor. Por eso, entrena cuatro días a la semana de acuerdo a una planificación que incluye también gimnasio. Esa exigencia es menor en el fútbol sala, aunque Cañas Mañas trata de mantenerse en forma y, aunque tiene más dificultades para acceder a vídeos, en absoluto descuida esa parcela.
Estos dos colegiados segovianos podrían encarnar sin discusión los nuevos tiempos que se respiran en este mundo tan denostado tradicionalmente. Ellos lo viven con madurez («Antes de los partidos duermo muy bien. Después, a veces un poco peor por la tensión», destaca Holgueras Castellanos) e incluso se atreven a dar su opinión sobre el polémico VAR. «Ha restado emoción, pero el fútbol ha mejorado», valora el colegiado de Segunda B. «Estaría de acuerdo en que se implantara en el fútbol sala», abunda Cañas Mañas. Sólo les soliviantan las faltas de respeto a los árbitros. «Parece que en un campo de fútbol sale gratis insultar. En la calle te parten la cara o te denuncian», concluyen.