Peahis: peatonalizar Vía Roma, tirar edificios en Gascos...

D. A.
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Más de 10 años después de que se empezara a hacer el Peahis, sus proyectos se han contado, pero de ahí a conocerse... Se mantiene por ejemplo la idea de extender la 'plaza del Acueducto', y en Gascos ya no se tirará uno de los dos edificios previstos

Edificio de la calle Gascos que el Peahis declara como 'fuera de ordenación'. Es decir, llamado a ser derribado. - Foto: Rosa Blanco

La «indignación» de una familia que habita desde hace más de medio siglo un edificio de la calle Gascos que ha estado amenazado de derribo por el Plan Especial de Áreas Históricas (Peahis) y que ya había recibido llamadas de inmobiliarias interesadas, pero que acaba de lograr que siga en pie, da una idea de la trascendencia, la complejidad y a la vez las limitaciones de este documento. Ambicioso en sus planteamientos, pero con muchos proyectos pendientes de que terminen de definirse. Incluidos los de la plaza de la Artillería y calles aledañas, donde la intención es extender la zona peatonal incluso hasta Vía Roma, que se quedaría «con tráfico muy restringido», igual que se prevé en el recinto amurallado. «Este entorno (el de Artillería) podemos calificarlo hoy día como el único de las áreas históricas con un proceso de degradación ambiental, social y de todo tipo que obliga a una intervención profunda para la recuperación real de la zona más emblemática de la ciudad», recoge el Peahis. Pero deberá aclararse cómo en los años posteriores a la aprobación del documento.
Si la elaboración de la hoja de ruta de la conservación, desarrollo y regeneración urbanística de las áreas históricas de Segovia (casi dos tercios de la ciudad construida) está resultando difícil y tediosa (acumula ya más de una década en proceso), no será más sencilla su ejecución. Por los costes económicos de diversas infraestructuras y actuaciones (relacionadas sobre todo con la reorientación del tráfico) y también por el modo en que afectarían a los ciudadanos. 
Por algo se cuentan por cientos las alegaciones que se presentaron en cada fase de información pública que ha pasado el Peahis tras cada modificación sustancial, y aun así el documento sigue pendiente de aprobación definitiva. En teoría es inminente pero, en la práctica, depende de que la Junta dé su visto bueno al «documento final» que ha redactado el Ayuntamiento tras llevar a pleno el 1 de marzo el texto resultante de incorporar nuevos informes sectoriales y las últimas alegaciones estimadas. Entre ellas, la de la familia que estaba amenazada de expropiación forzosa en la calle Gascos.
Vista general de la plaza de la Artillería, Padre Claret y Vía RomaVista general de la plaza de la Artillería, Padre Claret y Vía Roma - Foto: Rosa BlancoLa presión inmobiliaria es muy fuerte. Hay decenas de solares, así como edificios en ruina o semirruina pendientes de que la aprobación del Peahis active su desarrollo, rehabilitación o derribo y sustitución, ya que sólo entonces se definirán por ejemplo los grados definitivos de edificabilidad, ¿o acaso alguien construiría hoy allá donde sabe (o espera) que mañana puede estar autorizado a incluir más viviendas? 
En cuanto a la calle Gascos, la memoria vinculante del Peahis dejaba «fuera de ordenación» dos edificios, tal y como aún esta semana podía leerse en el documento colgado en la web del Ayuntamiento. En concreto, reflejaba que «esta actuación de regeneración incluye intervenciones justificadas de demolición de un edificio completo declarado fuera de ordenación, estando situado sobre un suelo destinado a espacio libre público», que sería el del número 1, «y de sustitución de un segundo edificio completo», el del 23, propiedad de una familia que, al ver desestimada su alegación en junio de 2018, tras el primer periodo de exposición pública, volvió a presentarla con similares argumentos el pasado mes de agosto. Defendían que el inmueble, construido en 1962 «con todos los requisitos y licencias», había sido reformado y se mantiene en buen estado de conservación. Tiene cinco viviendas repartidas por tres plantas, las cinco habitadas desde siempre por miembros de la misma familia con «fines y actividades muy diversas, habitacionales o profesionales». Y destacaban la «incalculable pérdida en la memoria familiar, en la herencia patrimonial y emocional», que representaba una futura expropiación.
El defensor del ciudadano, Rodrigo González, recibió el pasado mes de noviembre a miembros de esta familia que le expusieron su situación «con gran preocupación y angustia», relata a El Día. «Viendo que las llamadas de inmobiliarias venían de Madrid se asustaron más. Temían que ya les hubieran denegado la última alegación, que el proyecto iba adelante y que el día menos pensado se encontrarían poco menos que con una orden de desahucio». Aunque lo cierto es que, incluso en el caso de que la expropiación forzosa hubiera seguido adelante, la ley les amparaba para no tener que dejar el inmueble sin que el Ayuntamiento les asegurara un realojo previo. 
Plano del Peahis que marca la zona denominada 'Plaza del Acueducto'Plano del Peahis que marca la zona denominada 'Plaza del Acueducto'El defensor del ciudadano aceptó mediar y solicitó informe de situación a Urbanismo. «Entendemos que los argumentos expuestos por las personas que atendemos tienen un amplio y fundado argumentario que no ha sido respondido ni tan siquiera en la desestimación de las alegaciones que en su día fueron presentadas», recogía González en su Memoria Anual de la Defensoría de la Ciudadanía 2018, redactada antes de que este caso se resolviera. Y la estimación de la última alegación la conoció el defensor el pasado martes 12 de marzo por El Día, que había trasladado la cuestión a la concejala responsable del área, Claudia de Santos, quien confirmó que está «aceptada».
¿Pero qué ha podido cambiar para que ahora sí se estime una alegación que fue desestimada la primera vez? «Pues no lo sé, la verdad, aún no conozco los detalles pero el argumentario de la familia era el mismo: la memoria, la herencia, el uso... Me da la sensación de que el Peahis todavía tiene muchos fallos, así de claro; o simplemente se habrá considerado que este caso se podía ver de otra manera», continúa. «Desde luego, lo que yo consulté del Peahis era confuso o incluso contradictorio, porque más abajo de este edificio, hacia San Lorenzo, hay solares manifiestamente abandonados que no están afectados por este plan».


UN EDIFICIO POR DERRIBAR. Ahora, el único edificio de Gascos que se queda fuera de ordenación, y por tanto sujeto a futura demolición, es el del número 1, el más pegado a la plaza Oriental. Aunque también se prevé elevar a 9,5 metros la «altura propuesta para las nuevas edificaciones que sustituyan en el futuro a las existentes» en los números 5, 7, 9, 11 y 15, tal y como se recoge en la memoria vinculante del Peahis. En este documento se conciben estas y otras medidas como una «actuación de Regeneración Urbana para la rehabilitación de edificios y mejora del entorno urbano de la plaza Oriental y la calle Gascos», vía que en la situación actual se considera «no digna del monumento frente al que se encuentra». De ahí que «la primera cuestión que se plantea es la recuperación de la estructura viaria original, aunque sea desde trazados viarios diferentes a los originales, para solventar los problemas de barreras actuales y de falta de integración del ámbito con el resto del paisaje urbano». 
Como una barrera describe el Peahis «el remate actual de la calle Gascos». «Su «realidad física» la ve «conflictiva, no pudiendo el Plan Especial abstenerse de proponer una solución a la problemática derivada de este ámbito urbano que no ha dispuesto de ordenación urbanística de detalle por decenios y que ha quedado, en la zona más central y emblemática de la ciudad, tratado como una trasera». Aunque en este documento no se define el proyecto de urbanización. Eso, en teoría, llegaría en un «plazo máximo de dos años» tras la entrada en vigor del Peahis, que asocia esta actuación a la construcción de un edificio con viviendas protegidas (al menos 40) en terrenos que ya son mayoritariamente de titularidad municipal en Soldado Español, junto a Padre Claret. Una operación, esta última, que generaría ingresos para financiar la urbanización posterior que debería materializarse dentro de los ocho años posteriores a la entrada en vigor del Peahis.

 

LA ETERNA ASIGNATURA PENDIENTE DEL TRÁFICO

Dentro de los siete ejes estratégicos que estructuran las áreas históricas en el Peahis, el primero es el ‘transversal peatonal’ del Acueducto. Ahí se cita en primer lugar la actuación de regeneración de la calle Gascos, pero pendiente de concretarse con un proyecto específico en los dos años posteriores a la entrada en vigor del Peahis; y «el segundo proyecto emblemático de este eje estratégico es el tratamiento de la avenida Vía Roma y la plaza de la Artillería, con el fin de su peatonalización, con tráfico muy restringido», tal y como recoge la memoria vinculante del Peahis.
Peatonalización. Mientras el debate político de hoy se presta a ambigüedades, el Peahis no duda de la necesidad de alejar más los coches del centro histórico. «Persigue el alejamiento del tráfico del Acueducto y la peatonalización del recinto amurallado, por lo que se propone la intervención directa sobre Vía Roma, transformándola en espacio libre público de acuerdo a lo que ya se dispone en el Plan General de 2008», recoge también la memoria vinculante. Se prevé que al liberarse esta vía del tráfico en superficie se facilite «la realización de obras de infraestructura subterráneas bajo la actual avenida, así como recuperar de forma integral y realizar el tratamiento del entorno del Acueducto». Aunque a corto plazo, más que en túneles o nuevos parkings se piensa más en ensanchar vías como San Gabriel o Antonio Machado para crear una especie de variante interior.
«Presión de tráfico». El Peahis aún concede validez al Plan de Movilidad de 2008 al reseñar en su texto actual «la enorme presión de tráfico que soporta la plaza de la Artillería, con la consiguiente presión y vibraciones sobre el Acueducto». Cierto es que a finales de 2017 ya se desplazaron unos metros los bolardos de la plaza de la Artillería para ampliar la zona peatonal del Acueducto por ese lado, pero entonces matizó la alcaldesa, Clara Luquero, que se trataba de una solución modesta y provisional, dado que la definitiva se prevé «mucho más ambiciosa». También millonaria y por eso nunca ha fijado plazos, aunque ponerla en marcha, aparte de dinero, también se condiciona al estudio de nuevas actuaciones sobre el viario como las citadas, aparte de potenciar los medios de transporte alternativo al coche privado.