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"La guerra afectará muchísimo a los precios agrarios"

A.M.
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Elegido presidente provisional de Unión de Campesinos de Segovia, tras una crisis interna en la primera organización agraria de la provincia, gestiona una explotación de secano, así como viñas de verdejo ecológico y ganado vacuno de cebo.

Rafael Alfonso Pescador, presidente de la Unión de Campesinos de Segovia - Foto: Rosa Blanco

El presidente de la Unión de Campesinos-UCCL de Segovia, Rafael Alfonso Pescador Pérez (Melque de Cercos, Segovia, 50 años) señala en esta entrevista que «los precios de las materias primas tienen una subida desproporcionada y producir se ha convertido en una odisea». El representante de la mayor organización agraria de la provincia sostiene que «el porcino está hundido, le afectará muchísimo la guerra de Ucrania porque van a subir las materias primas, lo mismo que le ocurrirá al vacuno de cebo». 

Están llevando a cabo movilizaciones, ¿por qué salen a la calle agricultores y ganaderos?

Los precios de las materias primas tienen una subida desproporcionada, que veníamos arrastrando desde antes del conflicto de la invasión de Ucrania, y ahora se acentúan. Desde hace más de 20 años venimos pidiendo un gasóleo profesional, creemos que es necesario; también se han disparado los precios de los abonos, que son de importación, por lo que producir se ha convertido en una auténtica odisea. Como somos la base de la producción necesitamos tener una cierta seguridad en cuanto al destino de nuestras explotaciones, pero los precios no los fijamos nosotros, lo hace el mercado internacional.  Es preciso minimizar el impacto de los costes y equilibrar los resultados respecto a las inversiones.

Como temas fundamentales defienden que haya una legislación adecuada sobre la cadena alimentaria y una PAC 'justa', ¿cual es la posición de su organización?

Queremos que se desarrolle y se adopten las medidas necesarias para que la Ley de la Cadena Alimentaria proteja a los productores y a los consumidores. Si hay una relación entre los productores, las industrias y la distribución que, al final, es la que comercializa, se dotará de una estabilidad en los contratos, siempre que haya un control, además de que se tenga en cuenta que las importaciones reúnan los mismos requisitos que nos exigen a nosotros. Respecto a la PAC, hubo una propuesta conjunta de las organizaciones agrarias  con la Junta de Castilla y León, incidiendo en que se defina la figura del agricultor a título principal, con un mínimo de actividades agrarias del 25%. Hubo una negociación, llegamos a un acuerdo de mínimos, aunque nosotros pedíamos más. En principio, el ministerio lo vio con buenos ojos pero luego atendió otras medidas, en el sentido de que cualquier solicitante que tenga actividad agraria que cobre menos de 5.000 euros tiene derecho a percibir la ayuda, entonces ya abrimos el abanico y cobran todos, se dediquen o no. 

¿Dedicarse al campo, unido a los efectos de la  guerra en Ucrania, es misión imposible?

No es imposible pero es muy difícil, al final queda la gente a la que le gusta esto pero necesita un mínimo de rentabilidad. ¿Qué esta pasando?, pues que al final estamos en una continua reconversión, las explotaciones se van dimensionando, ahora mismo también se ha disparado el coste de la maquinaria, influenciado por los costes de la energía, y cualquier inversión que hay que hacer en una explotación de secano mediana es descomunal,  al final hay que endeudarse para sacar adelante esas inversiones. En el mercado internacional de los cereales no hay estabilidad.   

¿Qué producción es la que está más perjudicada en Segovia?

El ovino de leche ha estado muy castigado, se desplomó, el vacuno de leche también sufrió, pero las industrias han subido algo el precio pueden que reciban alguna ayuda en la nueva PAC. El porcino está hundido, le afectará muchísimo la guerra de Ucrania y, aunque repunte el precio de las canales, no van a paliar todos esos gastos a mayores que van a tener por el aumento de los costes de los cereales. Ocurre lo mismo en el vacuno de cebo, donde se exporta en torno a un 40%, mientras que en porcino se sitúa en el 50%. Somos importadores de cereales porque no cubrimos la demanda nacional,  además traemos ganado vacuno de fuera a cebar en nuestras granjas. La exportación está yendo bien en el caso del vacuno de carne pero no compensa suficientemente la subida de los piensos. 

Sin embargo hemos visto que la producción y venta de cochinillo de la marca de garantía ha recuperado niveles anteriores a la pandemia, incluso con cifras récord…

El cordero –yo produzco algo de ovino de carne–, que se había desplomado la primera quincena de diciembre, por las cancelaciones de cenas de Navidad por el repunte de la covid, no ha llegado a caer en enero y febrero, como otros años.  La demanda ha sido constante y a buen nivel, desde el verano, y el cochinillo me consta que también. Que Madrid estuviera abierto nos ha influido favorablemente porque han ido muchos animales a consumo en los restaurantes. La gente tenía ganas de salir a comer y a disfrutar con familia o amigos.  

¿Hay personas que abandonan las producciones y jóvenes que, viendo la situación, no se atreven a entrar en el sector?

Que se marchen es difícil, cada vez quedamos menos, aparte de que hay muy poca gente que se incorpore, aunque la Consejería de Agricultura y Ganadería diga lo contrario. Quien quiera comenzar con una explotación ganadera, por ejemplo, necesita terreno, no solo los animales, y haber tenido contacto previo con el sector porque hay cosas que no se aprenden en las escuelas de formación, no sé si de ellas salen muchos agricultores y ganaderos, pero está más ligado a la experiencia personal y familiar.   

En la mayoría de las reivindicaciones coinciden Asaja y Coag-UPA, ¿por qué van por separado?

Los agricultores piden lo mismo, pero los que estamos arriba [en las organizaciones] no siempre, hay gente que tiene otros intereses. Hubo conversaciones a nivel regional para llegar a un acuerdo para las movilizaciones y no se cerró porque querían que fuéramos con ellos en las provincias donde tenemos más implantación pero no en las que estamos menos representados. O en todas o en ninguna. 

¿Si hay elecciones dentro de un año, están en condiciones de mantenerse como organización más votada?

Creo que sí. Actualmente hay elecciones agrarias en unas comunidades autónomas, como Extremadura, Madrid, Cataluña o Castilla y León, y en otras no. Lo que pedimos es que se celebren en todas, lo cual es imposible, porque cada una va por libre, o que se lleve a cabo el Proyecto de Ley de Representatividad, que lo presentó siendo ministro Miguel Arias Cañete, luego se lo pasó a su sustituta, Isabel García Tejerina, y lo guardó en un cajón. Queremos que se ponga en marcha, aunque hay detalles que no nos gustan como el tema de quién tiene derecho a voto pero es la única manera de medir la representación a nivel estatal para que luego hablar con la Administración del Estado, en proporción a los votos obtenidos. 

¿Qué piensan cuando la política utiliza el campo, como ha ocurrido en la campaña de Castilla y León, tras unas declaraciones del ministro de Consumo, Alberto Garzón,  donde ponía en duda la calidad de la carne proveniente de producción intensiva?

Algunos políticos se hacían fotos hablando de las 'macrogranjas' y con un fondo de ovejas pastando en el campo, cuando es una explotación completamente diferente. Lo han utilizado políticamente, no ha sido más que una forma de poner un marco detrás de su foto, al final es una pena porque no lo consideran un sector estratégico, aunque lo digan, en otros países sí y toman medidas teniéndolo en cuenta porque es dónde se encuentra la base de la alimentación. El 90% de la política agraria que se hace es la que les mandan desde Bruselas, que son los fondos de la PAC, al final las administraciones los reparten y luego dan pequeñas pinceladas en infraestructuras agrarias, modernización de regadíos o concentraciones parcelarias... 

¿Fue oportuno el ministro Garzón?, ¿qué repercusión medioambiental tiene la concentración de granjas de porcino en Segovia? 

No le puedo dar la razón al ministro pero no va desencaminado en alguna cosa, también es verdad que no se puede decir eso en un medio inglés [The Guardian] donde en el Reino Unido se saca todo de contexto. Las exportaciones son muy importantes sobre todo en vacuno de carne y porcino, en Segovia mucho más. Ahora se está produciendo un trasvase de granjas que estaban gestionadas a título personal a integradoras y grandes empresas que son las que concentran la mayor parte de la producción de porcino y los ganaderos se terminan convirtiendo en meros asalariados, ponen sus instalaciones, su trabajo y reciben un dinero por  animal. La Administración es la que hace cumplir las leyes, si no le gusta las distancias entre granjas que se modifique y, si hay vertidos incontrolados de purines, que lo vigilen y  lo sancionen.   

¿Si el campo no sea rentable influye en la despoblación?

Claro, ahora mismo el 80% de las personas que viven en el medio rural se dedican a la agricultura o la ganadería, cada vez somos menos, pero mantenemos vivos muchos pueblos, si no hay gente que venga con otras actividades es muy difícil que aumente la población. Creo que a los políticos no les interesa tomar medidas, salvo que les tocara en su sueldo. Si hemos perdido 100.000 habitantes en Castilla y León, en los últimos 20 años, les debería repercutir en el sueldo, a la baja, por mala administración. Para que revierta esta situación se debe aplicar un paquete de medidas, no es fácil porque esto viene desde los años cincuenta del siglo pasado, también en muchas zonas de Europa y del mundo.  

¿Cómo se encuentra su organización, con 1.300 afiliados, después de las dimisiones de varios miembros de la Ejecutiva, incluido su presidente, Juan Manuel Palomares?

Hemos tenido varios comités provinciales, máximo órgano entre congresos, el último el 17 de febrero, y se ha recompuesto la Ejecutiva con parte de los dimitidos y gente nueva, aunque el anterior presidente, con quien tenemos buena relación,  no ha querido reincorporarse. Yo seguiré en funciones hasta el congreso que se podría celebrar dentro de este año. Ya tenemos una estabilidad y vamos a ver si recuperamos cierta normalidad en el trabajo, confío en que sí. Quedan por solucionar algunos flecos que han quedado y seguro que vamos a conseguir una candidatura de consenso.  

¿En qué situación se encuentra la estructura, con 1.500 socios de cooperativas y más de 200 millones de facturación?

Están en beneficios. La cooperativa Glus, de cereal, ha ido bien porque se ha vendido muy bien, pero a la hora de meter nuevas siembras hay que ponerle los precios actuales de los insumos [materias primas]. Las cooperativas tienen un paraguas y, en cierta medida,  amortiguan los precios. Mesenor tiene la producción de piensos, que sigue en buenos niveles, y la comercialización de algunas de las producciones de los ganaderos, también han sacado líneas de precocinados. No obstante, el tema de las materias primas es como una 'espada de Damocles' porque hay que importar cereales y el mercado nacional está revuelto como consecuencia de la situación internacional, igual que pasa con los insumos agrícolas el pienso  tiene que repercutir en las subidas a los ganaderos lo que les obliga a hacer muchos equilibrios y tener cuidado con las decisiones que se toman, para que no les afecten.