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Segovia deja el pico de la sexta ola sin saturar el hospital

D. Aso
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La curva empieza a bajar días antes de lo previsto por Sanidad y a un ritmo que lleva a pensar en 'nueva normalidad' en la primera quincena de marzo · La mortalidad aún está subiendo y también la ocupación hospitalaria, pero lejos del colapso

Imagen de archivo del hospital. - Foto: Rosa Blanco

La evolución del ritmo de notificación de contagios ya dibuja desde el pasado fin de semana una curva claramente descendente en Segovia, que este jueves ya rozaba los 10.000 positivos confirmados sólo en lo que va de mes (9.834, concretamente). Redondeando, una media de casi 500 por día, de acuerdo con la actualización estadística hasta el día 20. Con el nuevo techo de la pandemia fijado en los 772 positivos que se registraron el 6 de enero, y este jueves marcando un ritmo inferior a 300. 

La curva ha empezado a descender antes incluso de lo que decía el jueves 13 el consejero de Sanidad, Alejandro Vázquez, para el conjunto de Castilla y León. Habló de finales de esta semana, y resulta que al día siguiente, el viernes 14, se confirmó que tanto la provincia como la Comunidad habían alcanzado en la víspera, el mismo jueves, los picos de sus tasas de incidencia acumulada en 7 días, según el Portal de Datos de Transparencia de la Junta. ¿Han podido empezar a caer realmente con tanta anticipación los contagios?, ¿hay algún cambio metodológico que lo justifique?, ¿se hacen menos pruebas? Por de pronto, el propio consejero ya confirmó el jueves 13 que Atención Primaria reducía la realización de test a positivos que precisen baja laboral, que sean población considerada vulnerable o contactos estrechos de vulnerables; una decisión que en realidad ya se tomó total o parcialmente antes de Nochebuena, cuando Sacyl renunció al seguimiento de contactos asintomáticos, salvo excepciones. Asimismo, se declaró «convencido» de que el descenso que reflejan los partes de situación de cada día es real.

El jefe del Servicio Territorial de Sanidad, César Montarelo, por su parte, confirma a El Día que Sacyl ha bajado el ritmo, aunque matiza que el volumen global de test está siendo prácticamente el mismo por los que asume la unidad móvil de detección, más el trabajo que aporta ahora la Consejería de Educación tras reanudarse el curso escolar y los autotest de farmacia, cuyos positivos han empezado a computarse como válidos por las autoridades sanitarias (siempre que los ciudadanos los comunique, claro está) justo desde finales de la semana pasada. 

Segovia deja el pico de la sexta ola sin saturar el hospitalSegovia deja el pico de la sexta ola sin saturar el hospitalCONVIENE COMUNICAR SI SE DA POSITIVO EN AUTOTEST. El consejero, preguntado en la rueda del jueves sobre cuántos positivos se pueden estar escapando ahora por no comunicar los de autotest a Sacyl, aseguró que «es difícil» saberlo. «No sólo porque haya personas que hayan decidido no trasladar al sistema su positivo, sino simplemente porque, en muchos momentos de esta ola epidémica, la capacidad diagnóstica del sistema se ha visto superada», reconoció. Montarelo, por su parte, valora la conveniencia de comunicar los resultados positivos de los autotest para que consten como deben en el historial clínico del paciente y se tenga en cuenta su situación real cuando se produzcan cambios en la estrategia de vacunación. 

El caso es que la incidencia oficial baja con claridad desde finales de la semana pasada y la tasa acumulada en 7 días ya reflejaba 1.796 casos por cada 100.000 habitantes tras la actualización del jueves 20 (relativa al miércoles 19), muy por debajo de los 2.718 que llegó a registrar con fecha 13 de enero. Un descenso de 922 puntos, del 34%, en apenas seis días.

Si Segovia mantuviera exactamente esa misma tendencia decreciente, la próxima semana la terminaría con unos 1.200 de IA7 y las siguientes con 800, cerca de 550, 350, 240... Necesitaría en torno a nueve semanas más, hasta la segunda quincena de marzo, para descender a 50 y entrar así en el umbral de riesgo bajo que marca el 'semáforo covid'. No obstante, Montarelo confía en que el ritmo de descenso vaya en aumento. «En las olas anteriores ya hemos visto que las curvas epidemiológicas suelen ser simétricas: cuando se sube deprisa se baja deprisa, y si sube despacio, baja despacio. A no ser que cambie, que nunca se sabe y no hay que descartarlo. Pero la curva suele repetirse en subida y en bajada», incide.

Con una curva simétrica, Segovia tardaría cuatro semanas (hasta mediados de febrero) en desescalar a riesgo medio, y el consejero apuntó que confía en que la Comunidad baje a «una situación próxima a la nueva normalidad», o casi, en un plazo de «entre seis y ocho semanas».

Un factor nuevo que juega a favor del escenario más optimista es que en esta desescalada el riesgo de repunte también es menor que en otras olas. Se ha reducido porque la movilidad no puede subir de manera significativa de repente cuando en esta ola no hay cierres de bares ni ninguna otra restricción específica que levantar a la población general de Segovia y el conjunto de Castilla y León, después de que la Junta haya fiado la evolución epidemiológica a la mascarilla y el sentido común.

Pero la probabilidad de repunte no deja de existir, independientemente de que sea alta o baja, y más con la incertidumbre añadida por la irrupción de la variante ómicron, más contagiosa pero menos letal a pesar de la inquietud que ha provocado el nuevo repunte de la mortalidad en el hospital de Segovia, con diez fallecidos notificados en nueve días (del miércoles 12 al viernes 21) después de que en todo el mes de diciembre sólo registrara dos.

Aun así, lo cierto es que el riesgo de muerte por covid se ha reducido de forma drástica. En total ascienden a 11 los fallecimientos relacionados con la pandemia notificados por el hospital de Segovia en lo que va de enero (del 1 al 20), y todos los casos descritos por fuente oficial (uno no ha trascendido por ley de protección de datos) corresponden a personas mayores de 75 años con patologías previas. 

Por otro lado, del 1 al 20 de enero de 2021 se contabilizaron 18 fallecidos, pero en los días sucesivos (el peor tramo de la tercera ola) hubo otros 39 y ese mes se saldó así con un trágico balance de 57 muertes covid, a pesar de que el pico de incidencia de entonces (IA7) se quedó en 1.197 casos, menos de la mitad de los 2.718 del jueves 13, pero notificados el 14.

Asimismo, teniendo en cuenta que del 1 al 20 de enero se han comunicado casi 10.000 positivos, el riesgo de muerte de un contagiado ha caído al 0,1%. Uno entre un millar, cuando en enero de 2021, con la población general sin vacunar, ese riesgo era 10 veces mayor, del 1%.

HOSPITAL. El riesgo de terminar hospitalizado también ha bajado en proporciones semejantes. Ahora requieren ingreso entre el 0,7 y el 0,8% de los segovianos infectados, cuando hace un año ese porcentaje rondaba el 8%. Es decir, que un positivo tiene hoy entre diez y once veces menos probabilidades que entonces.

Así está pudiendo bregar el hospital en esta sexta ola con unos niveles de presión asistencial contenidos en proporción con semejante explosión de contagios. Este jueves contabilizaba 46 pacientes ingresados (42 en planta y 4 en UCI), cuando una semana antes eran 35 (31 y 3) y hace dos 29 (25 y 4). Pero el 20 de enero de 2021 había 71 (59 y 12), y las hospitalizaciones se dispararon más justo después hasta acabar el mes con más del doble, 147 (133 y 14). El pico de ocupación hospitalaria por covid en la tercera ola se terminó alcanzando el 2 de febrero con 157 pacientes, 142 en planta y 15 en UCI.

«Es verdad que los ingresos suben, pero también se dan muchas altas y más rápido que antes», recuerda el jefe del Servicio Territorial de Sanidad. Según datos facilitados el jueves por la Junta, la estancia media en planta se sitúa ahora en ocho días en Castilla y León, dos o tres menos que en olas pasadas; y en 25 en UCI, inferior a los 29 o 30 de antes.

Unos periodos de hospitalización y recuperación más cortos, lógicamente, facilitan que la presión no se desboque, y de momento no ha impedido la continuidad de la actividad programada por el hospital. Opera con relativa normalidad y empieza a ver cómo se reducen las bajas por covid en su propia plantilla, con 50 profesionales aislados este jueves en Especializada, 10 menos que una semana antes.

PRIMARIA. En Primaria descienden de 30 a 27 los profesionales de baja, pero sigue siendo el ámbito sanitario que carga con la mayor presión de esta ola. Con miles de pacientes y bajas laborales que atender y tramitar; con demoras en la realización de test a positivos; desde el 23 de diciembre, sin hacer seguimiento de contactos estrechos que no tengan síntomas; y con citas a varias semanas vista para recibir a pacientes por problemas de salud que no tengan que ver con covid y no se crean graves o urgentes.

La Gerencia de Asistencia Sanitaria ha incorporado a siete profesionales jubilados en los últimos días como refuerzo, ya que las bolsas de empleo están vacías, y 45 profesionales de plantilla (20 médicos, 23 enfermeras y 2 pediatras) se han acogido a la opción voluntaria de trabajar también de tarde (con retribución extra) para aliviar listas de espera.

El jefe del Servicio Territorial de Sanidad de Segovia admite sin matices la merma que sufre la atención de patologías no covid por la pandemia, y no solo a nivel de consultas ordinarias. «Otra reflexión que hay que hacer no tardando mucho es el agravamiento de otros procesos: programas de prevención que teníamos, cáncer de colon, de mama, VPH (virus del papiloma humano)… Todo eso se ha visto afectado, no cabe la menor duda. Y claro, esas muertes no se evalúan. Las estadísticas no hablan de 'fallecidos porque no se aplicaron cuidados' o 'porque no se hizo la prevención'. Eso no sale así, pero es lo que nos está pasando», lamenta. Y así seguirá pasando hasta que las tasas de incidencia bajen a unos niveles menos abultados, si no fallan las previsiones, en torno a mediados de marzo.