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Ejemplo de humildad

Agencias
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El Papa retoma el rito del lavatorio de pies a 12 presos tras dos años sin poderlo celebrar por culpa de la pandemia y apela a la bondad de Dios que «siempre perdona todo»

Ejemplo de humildad - Foto: VATICAN MEDIA

Como uno más y como ejemplo de humildad y servicio a los demás, a los más pobres y necesitados, el Papa Francisco retomó ayer la ceremonia litúrgica del Jueves Santo del lavatorio de pies, a 12 presos, tras dos años sin poderlo hacer por culpa de la pandemia.

En una ceremonia íntima, el Pontífice celebró la misa en el centro penitenciario de Civitavecchia, a las afueras de Roma, donde estuvo cerca de tres horas, según confirmó la Oficina del Vaticano.

Durante la liturgia, el Santo Padre improvisó la homilía en la que explicó que Jesús «lava los pies del traidor, al que lo vende». «Jesús nos enseña esto: hay que lavarse los pies unos a otros, sin interés. ¡Qué hermoso sería si fuera posible hacer esto todos los días y a todas las personas!», añadió.

«¡Dios perdona todo y Dios siempre perdona! Somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón», añadió.

Previamente, por la mañana, el Papa celebró la eucaristía Crismal en la Basílica de San Pedro, en la que, como cada año, participaron todos los sacerdotes del clero de Roma y se bendicen el santo óleo que se utiliza en las parroquias de la capital italiana en los sacramentos de la confirmación y de la unción de los enfermos.

Durante el sermón, Bergoglio arremetió contra la «idolatría» que se esconde bajo la cultura de la mundanidad espiritual que se basa en «lo efímero» y «la apariencia» y criticó a algunos sacerdotes que «buscan su propia gloria» y cuyo criterio se basa únicamente en «un triunfalismo sin Cruz».

Una iglesia más pequeña

Este Jueves Santo también se conoció la conversación que mantuvo el Pontífice con los jesuitas durante su reciente viaje a Malta, unas reflexiones que fueron publicadas en la revista de la Compañía de Jesús Civiltà católica. En ese intercambio de impresiones, el Santo Padre aseguró que la Iglesia Católica del futuro será más pequeña, perderá muchos privilegios y será más pobre y menos política.

«El Papa Benedicto fue un profeta de esta Iglesia del futuro, una Iglesia perderá muchos privilegios, será más humilde y auténtica y encontrará energía para lo esencial», afirmó Francisco.

Francisco también habló de que «hoy existe el problema de las vocaciones» y que «también es cierto que hay menos jóvenes en Europa. Antes, había tres o cuatro niños por familia. Ahora a menudo solo uno. Los matrimonios disminuyen y la gente piensa en crecer en su profesión».

Respecto a los actos del Pontífice para el resto de días del Triduo Pascual, el Papa volverá hoy al Coliseo para celebrar el Vía Crucis y el Domingo de Resurrección conmemorará una misa multitudinaria en la Plaza de San Pedro.