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La fortaleza filantrópica del señor Félix

Nacho Sáez
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Félix Cañada Guerrero ha donado tres obras al Alcázar, donde también se exhibe desde 1995 un óleo sobre tabla del siglo XV que fue propiedad de este profesor y coleccionista de arte.

Un visitante del Alcázar fotografía ‘Lamentación sobre Cristo muerto’. - Foto: Rosa Blanco

El nombre de Félix Cañada Guerrero apenas aparece ligado a Segovia en las referencias documentales. Su figura es poco conocida en la tierra que le vio nacer a pesar de que incluso cuenta con un museo en Madrid (el Museo Félix Cañada de la Fundación Gómez Pardo, situado en la calle de Alenza, muy cerca del  paseo de la Castellana). Todavía es más injusta esa falta de reconocimiento si se tiene en cuenta su carácter filantrópico con Segovia.

Nacido en Cedillo de la Torre hace 96 años, municipio del nordeste de la provincia, es doctor ingeniero de Minas por la Escuela de Minas de Madrid, de la que fue profesor e investigador. También trabajó como geólogo, se convirtió en el impulsor de la prospección geoquímica y se distinguió por su amor por la música, la escritura y el arte, según destaca la pequeña biografía que se puede leer en la página web de su museo, donde se añade que «durante toda su vida ha reunido una importante colección de obras de arte –en especial pinturas y esculturas– que abarca desde dos magníficas tablas del siglo XI hasta los más destacados artistas contemporáneos, incluyendo una excepcional colección de piezas Art Nouveau y Art Decó.

El Día de Segovia se ha intentado poner en contacto sin éxito con él o con su familia, pero fuentes del Alcázar subrayan que se trata de un «enamorado de su tierra natal». La mayor parte de su legado se encuentra en ese Museo Félix Cañada de la Fundación Gómez Pardo, pero también ha donado piezas a su pueblo, a Aranda de Duero (Burgos), donde pasó su infancia, y al propio Alcázar. Al hacer balance el pasado 17 de septiembre de su actividad entre 2019 y 2021, la fortaleza segoviana destacó la generosidad de Cañada Guerrero, que a lo largo de los dos últimos años le ha transmitido la propiedad de tres obras «de singular valor», según ha remarcado el Alcázar.

‘La Santa Faz’ es un óleo sobre lienzo del siglo VII propiedad del Alcázar desde julio de 2020.‘La Santa Faz’ es un óleo sobre lienzo del siglo VII propiedad del Alcázar desde julio de 2020. - Foto: Fotografía cedida por el Patronato del Alcázar

Pero la vinculación con este filántropo se remonta un cuarto de siglo antes. En 1995 regaló a la ciudad de Segovia 'Crucifixión', un óleo sobre tabla del siglo XV –de la escuela aragonesa– que fue restaurado por el taller del Alcázar y que desde ese momento está expuesto en la capilla de la fortaleza. Un espacio que comparte con 'Lamentación sobre Cristo muerto', la cual cedió en depósito ese mismo 1995. En julio del año pasado esta obra y  'La Santa Faz' pasaron a formar parte del patrimonio del Alcázar, y en agosto de este año un conjunto de cien láminas editadas en 1972 a partir de acuarelas realizadas por Salvador Dalí. Para los responsables de la fortaleza segoviana, «el señor Cañada es todo un ejemplo de  filantropía,  pues  en  ningún caso ha mediado contraprestación económica ni de ningún otro tipo con motivo de las donaciones efectuadas en favor del Patronato». «Su generosidad y pasión por el arte han permitido enriquecer el patrimonio artístico del  Alcázar y, por consiguiente, de Segovia, la ciudad que desde niño siempre ha ocupado un lugar preeminente en su corazón», añaden.

Dos de las obras donadas no se encuentran al alcance del público. 'La Santa Faz', que es un óleo sobre lienzo del siglo XVII que muestra –sobre un fondo oscuro– un paño blanco con el rostro de Cristo anudado en sus esquinas superiores, está siendo objeto de análisis por parte del taller de restauración del Alcázar con el objetivo de determinar su estado de conservación y, si fuera posible, su autoría. «Una vez concluyan los estudios del lienzo y su  restauración se expondrá en las salas del Alcázar», asegura el Patronato, que ha facilitado a esta redacción una fotografía. Igual que del conjunto de cien láminas editadas en 1972 a partir de acuarelas realizadas por Salvador Dalí. Un trabajo de Ediciones Velázquez con una tirada limitada a 250 ejemplares del que Cañada Guerrero se hizo con el número 242.

La obra propiamente dicha de Dalí fue un encargo del Gobierno italiano para conmemorar el 700 aniversario del nacimiento de Dante. Esas acuarelas, que pretendían reinterpretar 'La Divina Comedia' en tres volúmenes como en el libro original ('El Paraíso', 'El Infierno' y 'El Purgatorio'), se transformaron en xilografías con la ayuda de los grabadores Jacquet y Taricco. «Por el momento no serán objeto de exposición permanente en el Alcázar», anuncian fuentes de la fortaleza, que sí que presume en cambio de otra obra «de excelente calidad». 'Lamentación sobre Cristo muerto' es un óleo sobre lienzo de la escuela flamenca de la primera mitad del siglo XVII representa en un exterior nocturno la escena en la que María, acompañada por tres ángeles, recibe el cuerpo inerte de su hijo tras el descendimiento de la cruz. Cristo, sostenido por su madre, reposa sobre un lienzo de color blanco. En la parte inferior derecha de la composición se muestran algunos símbolos alusivos a la Pasión.

Una de las láminas limitadas editadas a partir de acuarelas de Dalí y donadas por Cañada.Una de las láminas limitadas editadas a partir de acuarelas de Dalí y donadas por Cañada. - Foto: Fotografía cedida por el Patronato del Alcázar

Adquirido por Cañada Guerrero y depositado por expreso deseo de  él en 1995 en el Alcázar  de Segovia, fue sometido a una restauración consisitente en fijación y limpieza en 1996 y desde entonces se encuentra expuesto en la capilla del Alcázar. Ahora ya en propiedad por la filantropía de este profesor.

‘Crucifixión’ es un óleo sobre tabla de la escuela aragonesa del siglo XV que Félix Cañada Guerrero donó a Segovia en 1995 y que desde entonces se exhibe en la fortaleza.
‘Crucifixión’ es un óleo sobre tabla de la escuela aragonesa del siglo XV que Félix Cañada Guerrero donó a Segovia en 1995 y que desde entonces se exhibe en la fortaleza. - Foto: Fotografía cedida por el Patronato del Alcázar