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La Facultad de Educación de la UVa cambia de decano

Nacho Sáez
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Juan Carlos Manrique sustituye a Andrés Palacios al frente de un centro que el próximo curso ofertará un itinerario de Inglés a los estudiantes.

La Facultad de Educación de la UVa cambia de decano

Soplan vientos de cambio en la Facultad de Educación de la Universidad de Valladolid (UVa) en Segovia. Su decano durante los últimos siete años, Andrés Palacios, ha dejado el cargo y ha sido relevado por el hasta ahora vicedecano, Juan Carlos Manrique. Cristina Gil Puente, hasta ahora coordinadora de título, asume el Vicedecanato. El relevo se produce a falta de solo unos meses para que celebren unas elecciones a las que tiene previsto concurrir el propio Manrique.

«Me gustaría ser candidato de consenso de profesores y alumnos para seguir la estela de Andrés y continuar muchos de los proyectos que ha iniciado», explica este profesor de Didáctica de la Expresión Corporal (Educación Física). A sus 57 años, lleva siete como vicedecano y antes fue también durante seis años el ‘número dos’ de la Escuela de Magisterio, la anterior nomenclatura con la que se conocía a la facultad. Tiempo en el que casi siempre ha caminado de la mano de Palacios. «Hasta hemos compartido despacho», cuentan reunidos por El Día de Segovia para hablar del pasado, presente y futuro.

Palacios señala las causas de su marcha. «No es una única razón pero la más importante es que el año que viene hay que hacer elecciones. Dejarlo sin un periodo de traspaso de poderes me parecía demasiado radical y establecer un periodo de transición me parecía bueno», apunta. Aunque todavía no tiene decidido el momento exacto, el instante de la jubilación también como profesor se acerca para él: «Este curso lo voy a terminar seguro, pero hay que dejar a otras personas que disfruten como lo he hecho yo». Testigo en primera línea de la construcción y puesta en marcha del campus María Zambrano, de estos años en la gestión se queda sin embargo con el día a día dentro de esa labor.

«Ha sido un periodo de crecimiento personal y profesional», subraya. «No he salido ni quemado, ni desilusionado ni estresado. He dedicado menos tiempo a la docencia, pero volvería. La Facultad de Educación de Segovia es una maravilla. Las relaciones humanas están muy saneadas, el personal suele estar muy contento, tenemos una historia de convivencia... El contexto de la Facultad ha favorecido que mi trabajo haya sido muy positivo. Las relaciones se han llevado siempre a un terreno de compañeros, no al de uno ordena y el otro desobedece».

La facultad tiene en la actualidad alrededor de 650 alumnos y cubre todas sus plazas. En los estudios conjuntos de Educación Infantil y Primaria, la nota de corte supera incluso el diez. «Me queda la espina de no haber podido implantar un grado de Educación Social o alguna sección de Psicología», indica Palacios. «También no haber podido crear un equipamiento deportivo de suficiente calidad para el itinerario de Educación Física, aunque  Manrique lo verá». Se refiere a la construcción de un pequeño polideportivo a continuación de la segunda fase del campus. Un proyecto que tiene el visto bueno de la UVa, según asegura.

La otra novedad que celebra la Facultad de Educación es la concesión de la especialidad de Inglés a partir del curso que viene, lo que les ayudará a reforzar un prestigio ya demostrado. «Somos una facultad de referencia. Se trabaja bien y tenemos muchos proyectos de innovación», interviene el nuevo decano, que tiene claros sus objetivos: «Principalmente mantener el nivel de afecto y entendimiento que hay entre el profesorado; mantener las buenas relaciones entre el profesorado y el alumnado; fomentar otra vez los proyectos de innovación –14 dirigidos por profesores desde aquí–; y apoyar cualquier iniciativa que tengan los profesores para llevar los estudios de educación a toda la sociedad segoviana».

Todo en un momento en el que el Gobierno prepara la nueva Ley Orgánica del Sistema Universitario.   «Llevaba mucho tiempo sin tocarse y nos van contando de vez en cuando algo de lo que quieren hacer, sobre todo de la regulación del profesorado. Es complicado. Tenemos un gran porcentaje de profesores asociados, lo que da poca estabilidad al sistema universitario, y se quiere favorecer que cada vez haya más profesora integrado y que esté bien formado. Se favorece que haya muchas más becas predoctorales, becas postdoctorales, más facilidad para el ascenso de profesor asociado a profesor ayudante-doctor, que ya es una figura integrada... Yo creo que en ese sentido sí que va a venir muy bien esta ley», opina Manrique. «Más que proyectos de reforma lo que hay que poner es dinero encima de la mesa para hacerlos. Prácticamente desde la LOGSE por no decir desde la LOE, todas tenían en espíritu y en letra propuestas hermosas y bonitas. Y yo creo que esta también las tiene, pero se va a quedar como casi todas en nadasi no hay dinero y si no hay consenso», abunda Palacios, que hace extensible esta reflexión a la nueva Ley de Educación.

El borrador de real decreto  de ordenación y enseñanzas mínimas en la etapa de Primaria apuesta por más educación sexual y de género y por la vuelta de la asignatura de ‘Conocimiento del medio’, entre otras cuestiones. «Sobre todo se debate siempre el tema de las alternativas a Religión, la Educación Cívica, la Ética en Secundaria... Del resto lo que tienen que cambiar son los currículums: dejar de ser currículums centrados en contenidos y empezar a ser currículums centrados en competencias. En cómo adquirir conocimientos, destrezas sociales, generar autonomía en el alumnado. Quizás debe ir por ahí y no hacia currículums tan cerrados como los tenemos actualmente», zanja Manrique, ahora al frente de los maestros de los futuros maestros.