Editorial

Una desaceleración de la economía más atenuada, pero ¿estabilizada?

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Los datos macroeconómicos para los próximos años son desde hace tiempo sombríos. No solo en España, para la que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha adelantado una previsión de crecimiento inferior a la que anunció en su día el Gobierno en funciones, sino también para el resto de países. El organismo internacional planifica una caída de las principales economías más atenuada pero más grave para India, que se verá afectada, como otras tantas, por el descontento social. Esas son, en principio, las dos claves a tener en cuenta para este 2020. Se crecerá, pero a un menor ritmo. 
Lo que sí parece evidente es que las futuras crisis no serán tan agudas ni descarnadas como la que se inició en 2008 a raíz de la quiebra de Lehman Brothers. En los ciclos económicos mundiales se presagiaba una ralentización después de que los países supuestamente emergentes no hayan cumplido con las expectativas de hace una década, como la propia India o Brasil, pero sobre todo, Latinoamérica, donde la rebaja también es importante, según el FMI. 
La previsión es que la economía mundial avance un 3,3 y 3,4% para 2020 y 2021, menos de lo previsto en octubre. Esta estabilización tiene que ver, sin duda, con el entierro del hacha de la guerra arancelaria entre Estados Unidos y China, tras el reciente acuerdo que otorga un respiro a las tensiones monetarias y comerciales del último año. Aun así, el FMI no las tiene todas consigo y advierte que una nueva apertura de los enfrentamientos abriría secuelas importantes y difíciles de calcular. 
En lo que respecta a España, el FMI avanza una recuperación más difícil de lo que prevé el Gobierno, pero por encima de sus socios europeos como Francia, Alemania e Italia, esta última con graves signos aún de crisis con un crecimiento casi plano. No lo tendrá fácil España durante 2020 para mantener el impulso del comercio exterior con sus principales mercados con el modo de ralentización en sus economías (Alemania, Francia y los países latinoamericanos), una demanda interna a la baja y con la Unión Europea con la lupa puesta en el déficit. 
Por eso, y en consonancia con lo que la CEOE lleva anunciando desde que se dieran las primeras pinceladas del Ejecutivo de coalición, quizá no sea el mejor ejercicio para hacer experimentos fiscales y reformas de calado hasta ver cómo se desarrolla el entorno económico europeo y, después, el interno. Hasta el Fondo Monetario Internacionales prudente al lanzar las campanas al vuelo para este año al titular su resumen de previsiones de este año así: ¿Tenue estabilización, lenta recuperación?