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Cuenta atrás hacia el abismo

B.P.Macías (EFE)
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La falta de acuerdo sobre el techo de deuda podría empujar a Biden a «medidas extraordinarias» antes del 2 de agosto para evitar una suspensión de pagos

Los desacuerdos entre demócratas y republicanos en el Congreso podrían tener enormes implicaciones para la agenda del presidente. - Foto: Samuel Corum / POOL

El drama sobre el aumento del techo de deuda ha vuelto en los últimos días a la política de EEUU debido a la negativa de los republicanos a aumentar el endeudamiento del país antes del próximo 2 de agosto, momento en el que el Gobierno tendrá que tomar acciones extraordinarias para pagar sus facturas. Los desacuerdos entre demócratas y republicanos podrían tener enormes implicaciones tanto para la economía global como para la agenda del presidente estadounidense, Joe Biden.

En los últimos días, la secretaria del Tesoro del país, Janet Yellen, avisó al Congreso de que tendrá que tomar «medidas extraordinarias» para evitar que la Administración incumpla sus obligaciones en caso de que no se llegue a un acuerdo. En concreto, si eso ocurre, el Gobierno federal tendría que cerrar -como ha sucedido tres veces en la última década- o, incluso, podría incurrir en incumplimiento de pagos.

Ante esa posibilidad, Yellen adelantó a los legisladores que a finales de este mes el Tesoro suspenderá la venta de bonos, la vía con la que la nación financia su deuda.

Para tener efectivo, también podría bloquear las inversiones en programas de pensiones o directamente tomar dinero prestado de esos fondos, unas acciones que ya ha adoptado en varias ocasiones en el pasado y que entonces prolongaron la capacidad de pago del Ejecutivo durante meses.

Esta vez, sin embargo, la situación es distinta porque la Administración está gastando una gran cantidad de dinero para mantener a flote la economía por la COVID-19.

De hecho, Yellen reconoció en su carta que existe «incertidumbre» sobre cuánto tiempo podrían durar esas «medidas extraordinarias» porque, al «desafío» de pronosticar los pagos e ingresos del Gobierno durante meses en el futuro, se suma la «incertidumbre» generada por el coste de las medidas de estímulo de la pandemia. Según un análisis de julio de la Oficina de Presupuesto del Congreso, las medidas planteadas permitirían tener efectivo a EEUU hasta octubre o noviembre, cuando en se produciría la temida suspensión de pagos de la deuda soberana.

 

Gran caos en 2011

El país norteamericano nunca ha llegado a esa situación, pero ha estado cerca. En 2011, con Barack Obama en la Casa Blanca, la entonces mayoría republicana de la Cámara de Representantes se negó a aprobar una ley para aumentar el techo de deuda, lo que desató el caos en los mercados financieros y llevó a que Standard & Poor’s rebajara la nota de solvencia del país. Un episodio que se ha quedado clavado en la memoria de EEUU, y que no quiere repetir.