EL TIEMPO Y LOS DADOS

Manuel Juliá

Periodista y escritor


Vacunación y creatividad

18/01/2021

Al final del excelente filme La lista de Schindler, de Steven Spielberg, el empresario alemán Oskar Schindler se lamenta, al recibir el agradecimiento de los mas de 1.000 judíos que salvó, de que pudo salvar todavía más vidas. Siente que aquel dinero o capacidad de pensar que no usó para el exclusivo fin de comprar y salvar judíos fue una condena para aquellos que podría haber comprado. Este sentimiento creo que es una hermosa lección para la terrible batalla que libramos contra la pandemia, en la que la vacuna es, salvando las distancias, como el empresario alemán arrancando judíos de las manos nazis, en este caso, del terrible virus. 
Como dice en El País Antoine Flahault, director del Instituto de Salud Global de la Universidad de Ginebra, «todo retraso son vidas que no podrán salvarse». Por ello, no entiendo que no haya otro factor determinante en este momento que conseguir vacunar a cuanta más gente mejor. En nuestra guerra, que es decir nuestra vida, solo hay dos frentes: el primero, está en la pugna cotidiana cumpliendo las normas sanitarias; y el segundo, en sentir que existe una estrategia concreta, como en cualquier situación extrema de guerra, para usar todos los recursos en vacunar lo más rápido y seguro posible.
Esta segunda percepción no existe en la sociedad. Deberían meditar los políticos, todavía enfrascados en su eterna guerra electoral, sobre ello. Me gustaría escuchar que se estudia la manera de como todos los recursos posibles (sanidad del ejército, farmacéuticos, veterinarios, sanitarios jubilados, clínicas privadas de cualquier especialidad, estudiantes…) se pueden usar para un plan masivo de vacunaciones. Ante un problema tan global e intenso como la pandemia tiene que haber soluciones globales e intensas. Esta sensación no se tiene. 
También echo en falta algo que me parece básico: la creatividad. Ante enemigo tan excepcional las soluciones para irradiar la vacuna son las clásicas. Si Odiseo no hubiese ideado la estratagema del caballo los griegos habrían perdido la guerra de Troya. En este sentido, creatividad y conocimiento han de ir de la mano. La una sin la otra es poco. ¿Porqué no establecer un diálogo entre científicos y creativos de las Comunidades Autónomas para que ideen fórmulas de vacunación más rápidas? Los creativos (publicidad, literatura, teatro, cine…) están acostumbrados a encontrar soluciones imaginativas a problemas difíciles, cuanto no imposibles, y lo consiguen. 
En fin, que todos lo que tienen algo que decidir deben mirar ese final de La lista de Schindler, y preguntarse ahora si hay algún recurso o alguna capacidad de su cerebro que no han empleado para vacunar más rápido de lo que se está haciendo, porque, no lo olvidemos, cada minuto o neurona empleados en distracciones son vidas perdidas para siempre.