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Pilar Cernuda

CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


El escudo de Sánchez

11/11/2022

Sánchez se resiste a cesar a Marlaska y Marlaska se resiste a dimitir. Que el ministro de Interior no quiera dejar su despacho se comprende, a nadie le amarga un dulce y desde el mismo día que tomó posesión se le vio encantado de formar parte del gobierno, tener competencias sobre todo lo relacionado con seguridad, y mandar en la policía y la guardia civil. Pero también se comprende que Sánchez no quiera perder a su ministro: ante situaciones tan polémicas como la vivida en Melilla el pasado mes de junio, ahora "resucitadas", mejor contar con un escudo que pare golpes que, de no existir Marlaska, irían a parar directamente contra él.

En el caso Melilla se repite una mecánica que se da con frecuencia en las alturas: el jefe mantiene al subordinado todo lo que puede para que le sirva de parapeto, hasta que llega un momento en que la continuidad le perjudica porque el parapeto empieza a verse como protección a alguien que no era merecedor de confianza porque cometió errores y delitos … O que era utilizado de cabeza de turco por su superior.

Llega el episodio de Melilla en el peor momento, con unas elecciones a la vuelta de la esquina, el PSOE en declive y la coalición prácticamente rota. Solo la sostiene el afán de podemitas y socialistas de no perder el poder. Pero puede llegar el momento en el que el asalto de Melilla se convierta en tumba de Pedro Sánchez si no prescinde de su ministro. Todos los días se conocen datos nuevos que hieren la sensibilidad de cualquiera por la falta de escrúpulos con la que se trató a centenares de inmigrantes, con resultado de muerte para una treintena de ellos, si no más; explicaciones que no convencen, mentiras y medias verdades, ocultación de datos y desaparición de cintas que podrían aclarar lo ocurrido. Y que Interior no facilita con la excusa de que no existen. Sin embargo, las ha visto la BBC.

Esto pasa con un gobierno del PP, y desde el PSOE, no digamos desde Podemos, se habrían promovido manifestaciones masivas, declaraciones de indignación contra el presidente y sus ministros - sobre todo el de Interior- y se iría a degüello contra todo aquel que hubiera tenido algo que ver con el asalto.

Pero gran parte de la izquierda asume las explicaciones que dan Moncloa e Interior, y a otra cosa. Podemos pide una comisión de investigación, y Yolanda Díaz pone el acento en que en Melilla no se han respetado los Derechos Humanos. Bien. Aunque sorprende que la vicepresidenta no haya mencionado nunca el respeto a los Derechos Humanos cuando su gobierno pacta con un partido que apoyaba el terrorismo y con independentistas que, por ejemplo, no respetan el derecho de los ciudadanos catalanes a estudiar la lengua oficial de España.

Como tenemos un "gobierno de progreso", punto en boca. Lo de siempre: la doble vara de medir.