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Sin caja en la Caja

Nacho Sáez
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CaixaBank suprime los ingresos o el pago de recibos presenciales en el emblemático inmueble de la avenida del Acueducto en su proceso de integración de oficinas.

Colas en los cajeros de CaixaBank en el edificio de la avenida del Acueducto. - Foto: Rosa Blanco

La fusión entre CaixaBank y Bankia se confirmó hace nueve meses, pero sus consecuencias se arrastran todavía hoy. «Me dijeron que me iban a llamar por unas cuestiones de unas tarjetas que tengo y no lo han hecho. He llamado yo unas cuantas veces a un teléfono y no me han dicho nada», cuenta Francisco García Barras a la salida del viejo edificio de Caja Segovia en la avenida del Acueducto, otra de las víctimas de este proceso de transformación. Desde este pasado lunes ya no cuenta con servicio de caja.

La oficina ágil que tenía su entrada por la Calle Real ha cerrado sus puertas. Cualquier ingreso o pago de recibos tiene que llevarse a cabo a través de los cajeros o, si se quiere presencialmente, en la oficina que CaixaBank remodeló a muy pocos metros. Aunque no permite los ingresos de monedas. «Me mandan a otra oficina, así que es lo que voy a hacer, recorrerme Segovia. Y voy a darme prisa porque hay que estar antes de las once, que esa es otra. Estoy muy harta. Nos han complicado la vida de mala manera. Llevo sin poder ingresar moneda quince días», lamenta Cristina Guerrero, trabajadora de una empresa que le tiene encomendadas estas operaciones. También a las puertas de las oficinas de CaixaBank Elena Rodríguez intenta recuperar una tarjeta bloqueada: «Para estar en contacto con ellos han pasado cuatro días. Soy clienta de CaixaBank y estoy súper contenta con ellos, pero este nuevo sistema de fusión…».

El inmueble emblemático de la avenida del Acueducto pasó a ser propiedad al cien por cien de Bankia tras el acuerdo firmado en 2017 por la entidad con la Fundación Caja Segovia para liquidar la hipoteca que pesaba sobre el Torreón de Lozoya. Sin embargo, tras la fusión con CaixaBank, el caso más llamativo de oficinas aparentemente duplicadas en Segovia tras la nueva fusión estaba en la avenida del Acueducto, donde coinciden la 'store' de Caixabank con la central de la extinta Bankia a pocos metros. Caben en la misma foto. No consta que la segunda vaya a cerrar completamente. De momento mantiene los cajeros, la atención al público con gestores (pero sin caja) y oficinas.Pero entre numerosos clientes reina el desconcierto. «Había venido a poner la cartilla al día y hay unas colas impresionantes. No hacen más que cerrar oficinas por todos los sitios. Antes yo la tenía en el Corpus», remarca Francisco García Barras. CaixaBank justifica que mantiene la red de sucursales «más extensa del país» y que ha tenido que afrontar « la mayor integración tecnológica y comercial realizada hasta el momento en España».

El pasado fin de semana comenzó el proceso de integración de más de 800 oficinas como consecuencia de la fusión con Bankia con el objetivo, asegura la entidad, «de evitar los solapamientos que se producían, especialmente en determinados territorios, como Madrid, Comunidad Valenciana, Baleares, Andalucía oriental o Murcia». «CaixaBank, que al igual que el conjunto del sector está registrando un aumento de las operaciones por canales digitales y una reducción de las visitas a oficinas, busca con este ajuste reforzar su modelo de sucursales 'store', más grandes y con más servicios para los clientes, al tiempo que mantiene su presencia en las zonas rurales», añade.

Sin embargo, al menos de momento hace falta un proceso de adaptación para que los clientes asimilen los cambios. «Llevamos 50 años con Caja Madrid y después Bankia, ahora vivimos en El Espinar y cada problema que tenemos nos mandan a Madrid. ¿Por qué tengo que ir a Madrid si hay sucursal en El Espinar? Hasta la coronilla nos tienen. El otro día protesté lo que me dio la gana. Me decían: 'Es que no tenemos la culpa'. No, la tenemos los clientes que necesitábamos un pequeño papelillo y nos han jorobado del todo», señala Blanca Arias, una jubilada que había acudido junto a su marido este martes a la oficina de CaixaBank del paseo de Ezequiel González. «Hay colas para todo, todo lo tienes que hacer por el móvil… Yo lo llevo mal. Dicen que los jóvenes nos apañamos con estas cosas, pero yo soy de las que no», abunda Gabriela Georgieva Vasileva mientras aguarda su turno a las puertas de la sucursal de José Zorrilla.