Los segovianos más altos

Nacho Sáez
-

Los Bomberos elaboran para El Día una lista de los inmuebles con mayor altura de la ciudad. Están la Catedral, el Alcázar y la iglesia de San Esteban, pero también otros menos conocidos que sirven incluso a los servicios antiincendios para prácticas.

Torre de La Albuera, en la plaza del Vendrell. - Foto: Rosa Blanco

Quizás no hayan oído hablar nunca de la Torre de La Albuera, pero atesora una serie de singularidades que merece la pena conocer. Situada en el barrio del mismo nombre, fue construida en 1973 y hoy todavía sirve a los Bomberos de Segovia para realizar prácticas. Ni su nombre ni la elección de los Servicios de Extinción de Incendios son casuales. Se trata de uno de los edificios más altos de la ciudad. «Vive gente de toda la vida, aunque ahora se están vendiendo muchos pisos y están llegando nuevas familias», explica Inma de Lucas, responsable de La Tiendecita, uno de los locales comerciales que está en la base del inmueble. Dotado también de una guardería y de una sede de la Iglesia Evangélica, cuenta con cuatro portales –dos dan a la plaza de Vendrell y los otros dos a la calle Tours– y nueve plantas. 
Aunque carecen de registros oficiales, los Bomberos calculan tres metros por cada planta a la hora de estimar la altura de los edificios. En base a ello, 27 metros mediría aproximadamente esta Torre de La Albuera, que todavía mantiene a la entrada de sus portales las placas con el yugo y las flechas con las que el régimen franquista presumía de sus políticas en materia de vivienda social. También se conserva una en el número uno del paseo Conde Sepúlveda, otro de los inmuebles incluidos en esta lista de los más altos de Segovia. Aparte de locales comerciales, alberga 105 viviendas distribuidas en siete plantas en pleno corazón de la ciudad  y fue erigido unos años antes incluso que la Torre de La Albuera. En concreto en 1966, de acuerdo a los datos del Catastro, donde sigue compatibilizando el uso residencial y el de oficinas debido a que allí se ubica la Gerencia de Salud de Área.
En caso de emergencia, los Bomberos podrían desplegar la escala sin problemas. «Llega treinta metros. Podemos dar cobertura a edificios de hasta nueve plantas», explica el sargento de este cuerpo Leonardo Rojo Manzano. Las dificultades en este sentido se concentran en el casco histórico, donde la estrechez de la mayoría de las calles les obliga a emplear otros recursos en el marco de sus intervenciones. Una situación que se reproduce en las Ciudades Patrimonio de la Humanidad, aunque algunas como Córdoba se han adaptado a las circunstancias con la adquisición de ‘vanetes’, de un tamaño más reducido. «No poder emplear la escala está claro que aumenta el riesgo, pero podemos balconear, desdoblar... Articulamos los procedimientos y actuamos», indica el sargento Rojo Manzano.
Ezequiel González, 37.Ezequiel González, 37. - Foto: Rosa BlancoNo les quedaría otro remedio, por ejemplo, en el caso de la Catedral, donde ni siquiera serían suficientes las escalas de las que disponen sus colegas de Madrid, de 50 metros. Los 88 metros hasta los que se alza el chapitel de piedra que corona la torre convierten la seo en el inmueble más alto de Segovia, por delante del Alcázar –la Torre de Juan II se eleva a 80 metros–, la iglesia de San Esteban (56 metros) o la Torre de Arias Dávila, ese palacio del siglo XV revestido de distintos motivos de esgrafiado que hoy es sede de la Agencia Tributaria. Cada uno de ellos debería tener su propio plan de autoprotección, pero los Bomberos los desconocen en algunos casos «porque no tienen obligación de ponerlos en conocimiento nuestro», tal y como destaca el sargento Rojo Manzano.
Uno que iniciará obras el próximo mes de septiembre para adaptarse a la normativa contra incendios es el Edificio San Roque, sede de numerosas oficinas y vecino del Hotel Los Arcos. Este último constituye otro de los ejemplos de un tipo de arquitectura casi INÉDITA EN SEGOVIA. Construido en 1979, ocupa una parcela de casi 4.392 metros cuadrados y fue levantado en seis plantas, a las que hay que añadir otras tres subterráneas. «Seremos de los que más tenemos», apunta su director, Juan Pablo Zahonero, quien lamenta que no exista una historia documentada acerca de los orígenes y el diseño del inmueble, que en cualquier caso forma parte desde hace tiempo del imaginario colectivo de los segovianos.
Más de dos décadas le separan de otro que los Bomberos también tienen marcado en rojo y que puede pasar desapercibido si no se desciende al detalle. En la calle del Poleo, muy cerca del paraje de Las Lastras, se edificaron en el año 2000 tres bloques de viviendas con una altura que a primera vista no distorsiona con el entorno. Sin embargo, la perspectiva cambia desde la avenida Obispo Quesada. Esta oculta un pequeño pasadizo que, tras cruzarlo, permite descubrir la parte trasera de esas casas de la calle del Poleo y comprobar la verdadera magnitud del edificio. Acoge un amplio garaje y en su momento se convirtió en uno de los primeros en instalar ascensores exteriores, pero las estructuras visibles desde Obispo Quesada, más antiguas, lo convierten aún hoy en un desconocido para muchos segovianos.
Calle Procuradores del Común, 9.Calle Procuradores del Común, 9. - Foto: Rosa Blanconeurálgica. De bastante más popularidad ha gozado, en cambio, la estación de autobuses y no sólo por encarnar uno de los ejes de comunicación de la ciudad. Sus vecinos han estado en el ojo de la polémica a lo largo de varios años por sus pleitos judiciales con el Ayuntamiento. Pero al margen de conflictos este edificio también se encuentra incluido por los Bomberos en el ‘ranking’ de los más altos. Fue construido en 1971, dispone de seis plantas –incluida la de calle– y ocupa una superficie total de 5.158 metros cuadrados. Ahora que el debate se centra en si la estación de autobuses debe continuar en esta ubicación o si se debe construir otra en la antigua estación de trenes –aunque en este último caso no se descarta que ambas pudieran prestar servicio de manera simultánea–, es interesante recordar su relevancia.
Una diversificación del tráfico de autobuses quizás desahogaría esta zona de la ciudad, de intensa actividad económica y residencial. A muy pocos metros de la propia estación aparecen tres nuevos inmuebles que sobresalen por su envergadura. En el número 21 del paseo de Ezequiel González viven 46 familias distribuidas en siete plantas, tal y como revela el portero del edificio. En este caso fue erigido en 1966, con el objetivo de dotar de más músculo al barrio de San Millán, y según las estimaciones de los Bomberos gozaría de una altura de alrededor de 21 metros.
Casi los mismos que posee el número 37 del mismo paseo de Ezequiel González, a apenas 300 metros calle arriba. La construcción de este inmueble que hace esquina con la calle El Roble tuvo lugar en 1977 y disfruta de seis plantas más ático. Mientras, el inmediatamente contiguo dispone de una menos y se queda por debajo también del número 45, que alberga 66 viviendas en seis plantas y que completa este particular recorrido por el ‘skyline’ de Ezequiel González.
Ezequiel González, 21.Ezequiel González, 21. - Foto: Rosa BlancoPara encontrar las construcciones más modernas hay que trasladarse a Nueva Segovia y sobre todo al joven barrio de Comunidad de Ciudad y Tierra, la zona preferida para poner en marcha promociones inmobiliarias en los últimos años. También alguna de altura. Del 2011 data el que ocupa el número 9 de la calle Procuradores del Común, otro de los que tienen en su hoja de ruta los Bomberos. Cuenta con bajo, cinco pisos y ático y sus residentes de las plantas más altas disfrutan de unas privilegiadas vistas de la ciudad. 
Muy cerca están avanzados nuevos proyectos que competirán por dominar el cielo en este barrio de familias jóvenes apasionadas por las series de televisión. Una que se estrenará próximamente, ‘La valla’, se ha rodado en La Choricera, un inmueble para el que se ha reclamado la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) y que figura también en el listado que los Bomberos proporcionan a El Día de Segovia. Propiedad ahora de Suministros Transcose, acogió las oficinas de la empresa Primayor Elaborados y Proinserga Inversiones, vinculados al grupo Proinserga. Se construyó entre 1963 y 1965 en una primera fase. Mientras, en su segunda fase, de 1971 a 1974, se edificaron otros edificios anexos que quedarían fuera de la protección que solicitó primero la Cámara de Comercio y después el PP. Llegaron a acoger hasta 865 trabajadores en el año 1973.
Aún más personas entran y salen a diario de la Academia de Artillería, penúltimo de los edificios señalados por los Bomberos por su altura. El Convento de San Francisco había sido utilizado por los alumnos externos como residencia, pero el incendio del Alcázar el 6 de marzo de 1862 obligó a realojar a los cadetes. Desde entonces es la sede de la escuela militar en activo más antigua del mundo y uno de los inmuebles más bellos y emblemáticos de la ciudad.
Ezequiel González, 45.Ezequiel González, 45. - Foto: Rosa BlancoEl Taray encarna, mientras, la puesta en práctica de un urbanismo pionero a comienzos de los años sesenta del siglo XX por parte del arquitecto Joaquín Aracil Dellod, que instauró un estilo constructivo de viviendas para clases sociales humildes. Uno de los bloques lo llegó a proyectar con nueve plantas, pero no se autorizó. Aun así constituye una de las estructuras de ladrillo destacadas de Segovia.


Más fotos:

Estación de autobuses.
Estación de autobuses. - Foto: Rosa Blanco
Calle del Poleo, 5, 3 y 1.
Calle del Poleo, 5, 3 y 1. - Foto: Rosa Blanco
Conde Sepúlveda, 1.
Conde Sepúlveda, 1. - Foto: Rosa Blanco