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Repaso a la factura energética del Ayuntamiento de Segovia

D. A.
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El año pasado aún logró bajarla a 1,5 millones, pero por un contrato de suministro eléctrico que toca actualizar en agosto con tarifas más altas. El gasto en gasóleo y gas del primer trimestre, mientras tanto, ya equivale al de la mitad de todo 2021

Empleados de Urbanismo han empezado a utilizar bicis eléctricas del Ayuntamiento, en lugar de coches, para desplazarse a su sede en la carretera de Palazuelos. - Foto: Rosa Blanco

La factura energética de Segovia ciudad, reflejada en la de su Ayuntamiento por el alumbrado público, colegios y otros edificios de titularidad municipal, vehículos de los distintos servicios y demás, empieza a sufrir las consecuencias de la desbocada subida de precios que ya se inició en 2021 y se ha agudizado tras la invasión rusa de Ucrania. Nadie se libra y la casa de todos tampoco, aunque todavía no le afecta tanto como lo hará de aquí a unos meses. Con los carburantes para transporte, el gasóleo para calefacción y el gas los efectos sí que han sido inmediatos y el primer trimestre del año ya ha dejado un gasto equivalente a la mitad de todo 2021, pero la electricidad supone más del 75% del coste energético total y sus tarifas aún se mantienen estables, ajenas a la volatilidad del mercado, gracias a un contrato firmado con Endesa en 2020. No obstante, expira a finales de agosto, así que será a partir de entonces cuando pueda acusarse especialmente la escalada, tal y como confirma a El Día el concejal de Obras, Servicios e Infraestructuras, Miguel Merino. 

Todo dependerá de lo que ofrezca el mercado en esas fechas, mientras se sigue trabajando en paralelo por reducir el consumo para paliar el sobregasto por distintas vías. Desde la renovación de la climatización de edificios con sistemas obsoletos como el de la Casa Consistorial, donde ya desaparecieron los viejos calefactores que usaban los empleados para compensar la falta de confort en sus puestos y elevaban los costes, hasta el paulatino cambio a led del alumbrado público; pasando por la retirada de los vehículos más viejos con la progresiva renovación del parque móvil municipal, que se espera completar en cinco años; o pequeños detalles que también cuentan, como la incorporación de cuatro bicis eléctricas a finales de 2021 que utilizan sobre todo empleados de Urbanismo, principalmente, para el trayecto que solían hacer en coche de la Plaza Mayor a su sede en la carretera de Palazuelos. 

La primera fase de renovación de la climatización de la Casa Consistorial se abordó en 2020 con algo más de 130.000 euros. Se centró en las dependencias más modernas, donde están los empleados, con una previsión de ahorro energético del 40%; y este año se espera hacer lo propio con una segunda y última fase en la parte noble del edificio (antiguo salón de plenos, sala blanca, etcétera).

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Por otro lado, el Ayuntamiento aprobaba el 5 de mayo presentarse a una convocatoria de fondos UE para intentar financiar de ese modo la renovación de la climatización de La Alhóndiga y la Casa de la Moneda.

Asimismo, las inversiones en renovación de alumbrado público,según Merino, ascendieron a 300.000 euros en 2020 y 700.000 en 2021, mientras que este ejercicio se prevén al menos otros 500.000. Y en estos años se han gastado también más de 300.000 en nuevos vehículos híbridos o eléctricos. «Al final no podemos hacer otra cosa para contener estos gastos que invertir en eficiencia energética, porque después el mercado está como está, y milagros los justos», resume.

GASTO ENERGÉTICO. Entrando ya en cifras de gasto, lo cierto es que la factura energética del Ayuntamiento de Segovia se quedó en 1.527.000 euros en 2021, menos que en 2020 (1.624.000) y sobre todo que en 2019 (2.090.000), según las estimaciones facilitadas por la Concejalía de Obras, Servicios e Infraestructuras. 

Así se ha ganado margen para sobrellevar la escalada de ahora, aunque no puede obviarse que en estas cuentas no se incluyen servicios externalizados como los de los autobuses urbanos (en manos de una empresa del Grupo Avanza) y limpieza viaria y recogida de residuos (FCC), cuyas adjudicatarias apuntan a reclamar cantidades extra por sobregastos no contemplados en los cálculos de sus contratos iniciales.

Entretanto, la reducción del gasto energético anual que asume directamente el Ayuntamiento alcanza así los 563.000 euros si se compara 2019 con 2021, y la clave está en la factura eléctrica, que ha bajado en 530.000 en ese periodo. No en vano, Segovia pagaba en 2019 un precio especialmente alto por la luz debido a que el concurso lanzado en 2018 para adjudicar este suministro quedó desierto. Se presentaron las tres principales compañías, Iberdrola, Endesa yGas Natural, pero con propuestas económicas que rebasaban el precio máximo fijado entonces por la Administración en 1,2 millones más IVA, lo cual hizo inviable la opción de adjudicárselo a la oferta menos mala, de ahí que se terminara asumiendo un precio estándar peor del que se pudo haber obtenido en otras circunstancias. 

Al final se pagaron 1.700.000 euros en luz en 2019, cantidad que ya se pudo reducir a 1.320.000 en 2020 y a 1.170.000 en 2021 gracias a la adhesión del Ayuntamiento a la central de contratación de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), que gestionó el proceso de manera conjunta para entidades locales de distintos puntos del país interesadas en tal iniciativa. Y así se lograron tarifas más competitivas a las que, ya en 2021, se sumó la reducción del IVA aplicada por el Gobierno a los contratos de suministro de menos de 10 kW. 

De 2022 aún no hay datos fiables por este concepto, según explican desde la Concejalía, porque la compañía lleva cierto retraso en la facturación. «Pero los precios son los mismos que en el ejercicio anterior» y «se mantienen las rebajas de impuestos que se venían aplicando a todos los consumidores», matizan. 

Claro que luego llegará la citada revisión obligada de tarifas a finales de agosto, y teniendo en cuenta que (según el INE)ya se han duplicado con respecto a hace un año, la facturación eléctrica por ejercicio puede volver a rebasar sobradamente los dos millones. 

La segunda partida energética más costosa es la de gas para calefacción, que sí está sometida a la volatilidad del mercado actual y ha llevado a la Concejalía a empezar a trabajar en la elaboración de un pliego de condiciones para sacar a concurso este suministro, al estilo de la luz. En 2019 el gasto anual en gas fue de 163.000 euros y bajó a 134.000 en 2020, pero ya en 2021 se elevó a 196.000, mientras la facturación más reciente, que abarca de mediados de diciembre a mediados de marzo, ha dejado un coste de 96.500 euros que equivale a casi la mitad (49%) de lo que supuso todo el ejercicio anterior. Una evolución muy irregular que refleja los vaivenes de la pandemia, con ahorros en 2020 propiciados por el confinamiento, el teletrabajo y, muy especialmente, el cierre de colegios entre marzo y junio; así como sobregastos desde el último cuatrimestre de ese mismo año por la necesidad constante de ventilar; sobre todo en los centros educativos, que copan el 75% del gasto del Ayuntamiento en gas. 

Los colegios y otros edificios municipales con calefacción de gasóleo también siguen suponiendo un gasto importante. En 2019 requirieron 127.000 euros, pero bajaron a 90.000 en 2020 y sólo subieron a 91.000 en 2021, si bien el primer trimestre de 2022 ha salido por 49.200, equivalentes al 54% del gasto de todo el año anterior. No obstante, como apunta Merino, los inmuebles con calefacción de gasóleo «son muy antiguos y tienen por ello instalaciones caducas, así que a poco que se actualizan, no sólo se nota en la calidad térmica sino también en la factura».

CARBURANTES. En cuanto a los carburantes, la caída de precios del año del confinamiento facilitó que tal facturación bajara de 100.000 euros en 2019 a 80.000 en 2020; pero, a pesar de que ya en 2021 subieron hasta empezar a marcar récords, ese último ejercicio se quedó en 70.000. Una rebaja en la que influye, entre otros factores, la paulatina renovación del parque móvil municipal. La Policía Local, por ejemplo, venía moviéndose en coches patrulla con hasta dos décadas de antigüedad. Llevaba seis años largos sin estrenar uno cuando incorporó tres nuevos a finales de 2020, más otros dos coches y seis motos en la primavera de 2021. Incluso Alcaldía tenía un Audi de gama alta con más de 20 años, comprado en la etapa de López Arranz, que no se retiró hasta 2021 y podía llegar a superar los 20 litros de consumo urbano a los 100,«algo insostenible», afirma Merino. Su sucesor, un Hyundai híbrido.

En total, el Ayuntamiento cifra en 92 los vehículos que integran su flota, donde no contabiliza los de transporte urbano, recogida de residuos y limpieza viaria, entre otros, por ser de servicios subcontratados. Híbridos hay nueve turismos (incluidos cinco de la Policía y Local y dos asignados a Alcaldía) y tres furgonetas; con motores eléctricos, dos turismos (uno de Urbanismo y Obras y otro de Tráfico y Movilidad), además de las citadas cuatro bicis adquiridas a finales del año pasado que utilizan sobre todo empleados de Urbanismo. «Este año tenemos previsto adquirir un turismo híbrido, una furgoneta híbrida y otra eléctrica, pero también dos furgonetas convencionales por necesidad de ciertas dimensiones, equipamiento y disponibilidad, aunque siempre podemos valorar que cualquier tecnología actual es mucho más eficiente que la de hace 20 años», señala Merino. 

Sin embargo, a pesar de que aún en 2021 se pudo compensar la subida de precios de los carburantes hasta ahorrar respecto a 2020, la escalada de los últimos meses, y especialmente tras desatarse la guerra en Ucrania, ya está elevando las facturas mensuales. Enero y febrero se saldaron con 8.681 euros y 8.688 euros en repostajes, pero ya marzo se disparó un 35%, hasta alcanzar los 11.758. Y así van subiendo irremediablemente los costes energéticos del Ayuntamiento, de manera contenida por mejoras de eficiencia, pero a expensas de la revisión de tarifas de luz en agosto y de ver si el mercado da tregua en algún momento a semejante escalada.