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El Senado entra en escena

Agencias-SPC
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El Ejecutivo teme que la oposición se una en la Cámara Alta, como ocurrió en el Congreso con el fondo COVID para las autonomías, para introducir algún cambio en su proyecto

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en un Pleno en el Senado. - Foto: EFE

Una vez aprobados por el Congreso, los Presupuestos han aterrizado esta semana en el Senado, donde los grupos tienen una segunda oportunidad para enmendar las Cuentas públicas, lo que acarrearía algún disgusto al Gobierno, cuya preferencia es no tocar ni una coma de lo ya pactado con sus socios. Pero el llamado síndrome de las peluquerías sobrevolará el debate en la Cámara Alta. Esto es, la posibilidad de que toda la oposición se ponga de acuerdo para introducir alguna iniciativa sin que el PSOE, con mayoría no absoluta, pueda impedirlo.

Ello sucedió, y de ahí el nombre, el pasado 23 de junio, cuando el Senado aprobó una enmienda firmada por todos los grupos, salvo el socialista, para reclamar la bajada del IVA de las peluquerías al 10 por ciento a partir de enero de 2022. Sin parlamentarios de Unidas Podemos en el Hemiciclo, los de Pedro Sánchez se quedaron solos y la enmienda se aprobó, aunque por una serie de consideraciones técnicas la votación fue anulada por la entonces presidenta de la institución, Pilar Llop, decisión recurrida por el PP ante el Tribunal Constitucional.

Pese a ese revés inesperado, la lectura que la formación popular hizo de lo sucedido es que es posible sacar adelante iniciativas siempre y cuando el resto de la Cámara se una. Por ello, va a intentarlo de nuevo con los Presupuestos. Es más, su portavoz, Javier Maroto, ya ha anunciado que volverá a la carga con otra enmienda para rebajar el IVA de las peluquerías, en la confianza en que la mayoría que obtuvo en junio pasado pueda repetirse en diciembre.

Además, los de Pablo Casado tienen ahora otro precedente que se produjo precisamente durante la tramitación de las Cuentas en el Congreso. La Cámara Baja avaló crear un fondo COVID para las autonomías dotado con 9.362 millones de euros a instancias de JxCAT, cuya enmienda contó con el variopinto apoyo de PP, Vox, EH Bildu, ERC y CC. Una unión de fuerzas suficiente para superar los votos de PSOE, Podemos y el PNV.

Sin embargo, como ocurrió en el Senado con el IVA de las peluquerías, el PSOE ha esgrimido errores técnicos para argumentar que sería inaplicable, y su futuro queda por ahora en el aire. Pase lo que pase, esa iniciativa ha vuelto a evidenciar la necesidad que tienen los socialistas de amarrar bien sus mayorías para evitar que socios habituales como ERC o EH Bildu, cambien de bando. En principio, el panorama que tiene ante sí el Ejecutivo de coalición para lograr el visto bueno definitivo del Senado a los Presupuestos es favorable y no hay riesgo de que los predecibles vetos -que equivale a la enmienda de totalidad del Congreso- de PP, Vox o Cs salgan adelante.

El partido de Pablo Casado es consciente de ello y piensa más allá de ese debate de totalidad, con la idea de que sería factible reproducir la famosa mayoría alternativa del IVA de las peluquerías, no solo para sacar adelante esta enmienda, sino alguna más.

De los 265 escaños que componen el Hemiciclo de la Cámara Alta, el PSOE tiene 114. Así, para recomponer la mayoría que en el Congreso le ha permitido aprobar los Presupuestos cuenta con ERC y EH Bildu -cuyo grupo conjunto suma 16 senadores- y con los 10 del PNV. También están representados, con un senador cada uno, Compromís, Más Madrid, y el Partido Regionalista de Cantabria, y Teruel Existe, con dos. Todos ellos sumarían 145 votos.

El peligro, por tanto, no está en que prospere algún veto que tumbe las Cuentas. El principal inconveniente para el Ejecutivo es que si alguien cuela algún cambio en el proyecto habría que convocar un Pleno en el Congreso en la última semana del año para debatir esas enmiendas, porque cualquier modificación del Senado tiene que ser ratificada por la Cámara Baja. Una sesión que el Ejecutivo quiere ahorrarse para no reabrir un debate que pondría otra vez a prueba la fortaleza de los acuerdos presupuestarios que ha ido tejiendo con sus socios.