Editorial

CaixaBank y Bankia, una fusión preparada para el éxito

-

La fusión que CaixaBank y Bankia están a punto de culminar para convertirse en la entidad financiera más grande de España queda ya pendiente apenas de que las juntas de accionistas den luz verde a un grupo que echará a andar con un volumen de activos de 660.000 millones de euros y con cuotas de mercado de entre el 25 y el 29% de media, aunque en algunos segmentos estos porcentajes llegarán al 40%.
Cifras que hablan de la magnitud de un proyecto pergeñado en los últimos tiempos y del que las dos entidades, afectadas, como todas, por la crisis del coronavirus, aseguraron que supondrá el alumbramiento de una nueva entidad reforzada por la fusión en unos tiempos complicados. Y ciertamente, será así. 
Aunque aún es pronto para saber qué efecto tendrá sobre el resto del sector o sobre los millones de clientes que hereda la nueva CaixaBank, o la siempre complicada implicación que tendrá sobre el empleo o el solapamiento de sucursales y las redundancias que se puedan dar en provincias con una alta presencia de Bankia y CaixaBank, la nueva entidad afronta el futuro desde una posición más sólida. 
Concentración supone más solvencia. Y el superbanco que nace ahora llega en un contexto de bajas rentabilidades, en el que se prevé un repunte de la morosidad y el cierre de empresas derivado de la crisis económica y que para el sector financiero se traduce en la necesidad de protegerse de cara al futuro y apostar por las fusiones, un paso casi obligado, ineludible prácticamente, para que el sistema financiero optimice su operatividad. 
La banca española retrocede en su rentabilidad en comparación con el resto de Europa y pese al camino recorrido en los últimos años en el plano de consolidación de entidades, sigue siendo uno de los mercados con más exceso de bancos del continente y este puede ser solo el primero de los futuros movimientos de fusiones que queden por llegar. La unión entre CaixaBank y Bankia puede suponer un revulsivo para impulsar otros procesos de concentración bancaria en España.
Más solvencia a cambio de menos competencia que ya no se queda en las fronteras nacionales, si no que ahora va más allá. En manos de CaixaBank y de Santander y BBVA quedará ahora la mayoría del dinero que se ahorra y se presta en España dentro de un sector extremadamente competitivo, como aseguró hace unos días el futuro consejero delegado del que será el primer operador nacional, Gonzalo Gortázar, que aventuraba que la fusión no restringirá la competencia bancaria como ya pasó con el resto de operaciones realizadas antes.