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Media vida vigilando el cielo

Sandra Segovia
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El Ayuntamiento de El Espinar rendirá un homenaje a Enrique Martín Gil, el voluntario encargado de la estación meteorológica de San Rafael

Media vida vigilando el cielo

Hay personas especiales que hacen que las pequeñas cosas se conviertan en extraordinarias. Una de esas personas es Enrique Martín Gil que, a sus 72 años, ha pasado media vida pendiente de la meteorología en El Espinar. 

Su afición por los fenómenos atmosféricos comenzó en el año 1966 cuando se distribuyeron estaciones meteorológicas en los colegios públicos de España, entr elos que se incluía el colegio de San Rafael en el que estudiaba Enrique. A sus 16 años comenzó a aprender sobre las mediciones de lluvias y, tanto fue su interés, que 20 años después cuando el centro educativo cambió de ubicación le ofrecieron quedarse con la estación, motivo por el que fue trasladada al aserradero municipal en el que él trabajaba.

«A la hora del bocadillo miraba las temperaturas, la máxima y la mínima, todos los días. Cuando yo no estaba, los fines de semana o durante las vacaciones, era el guarda quien lo anotaba». Además, también recibía la ayuda de varios amigos cuando él no podía acudir a realizar las mediciones. «Yo no lo podría haber hecho si no me hubieran ayudado», revela. 

Desde entonces, es voluntario en la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y responsable de la estación meteorológica de San Rafael, que desde el año 1986 se ubica en cerca del punto limpio del municipio de San Rafael.

A pesar de no ser su profesión, Martín revela que es su pasión, por lo que «cada vez le gusta más» a pesar de que ahora tan sólo visite la estación meteorológica cada 15 días porque las nuevas tecnologías le han complicado el Trabajo. «Yo sigo anotando los datos a boli en hojas de papel, y luego mi hijo me ayuda para meterlo en el ordenador», explica. Por lo que esta afición ha sido heredada por la siguiente generación de los 'Martín'.

El encargado de la estación desvela que  la meteorología fue el comienzo, pero que ahora también se encarga de los registros fenomenológicos de aves y plantas, como son las migraciones o la evolución de las cosechas.

Martín cuenta como anécdota que cuando le dicen «al morir lo tendrás que dejar», él contesta: «ya me muero mañana, porque hoy tengo que ir a ver las temperaturas».

homenaje. Por toda su dedicación, el consistorio de la localidad le va a rendir un homenaje que, en principio, estaba programado para el 9 de junio pero que se ha visto aplazado por circunstancias familiares sobrevenidas,según ha anunciado al ayuntamiento. Durante el acto se llevará a cabo el descubrimiento de dos placas conmemorativas para reconocer la trayectoria de Enrique Martín. La primera está ubicada en la estación meteorológica, pero al no ser un lugar público la corporación municipal decidió colocar otra en el  parque entre el cruce del Camino de los Pastores y la avenida Santa Teresa. 

La concejala de Asuntos Sociales de El Espinar, Motserrat Sanz, ha señalado que «es un reconocimiento a una labor y un agradecimiento a todos esos años en los que Enrique ha hecho posible que hubiera un registro de los datos meteorológicos». Por su parte, Martín se muestra «muy agradecido» porque el ayuntamiento haya valorado la información aportada y, nunca dejando de lado el tiempo, ha asegurado que se siente «en una nube».