Patrimonio monográfico para aprender en el estío

Cristina Sancho
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El historiador cuellarano Juan Carlos Llorente mostrará cada sábado los elementos más destacados de la escultura, arquitectura y pintura de la villa en grupos reducidos.

El historiador Juan Carlos Llorente señala el escudo del Arcediano Gómez González. - Foto: C. S.

Desde hace más de 20 años la llegada del verano en Cuellar implica tener una cita para conocer un poco más sobre la riqueza patrimonial de la villa de la mano del historiador Juan Carlos Llorente. Este año, aun con las circunstancias especiales que acontecen, la cita se mantiene fiel aunque cambiará la dinámica para adaptarse a las necesidades del momento, manteniendo las distancias entre personas y con grupos reducidos. La iniciativa que se denomina ‘Con el Patrimonio Puntualmente’ será más puntual que nunca porque se realizará a las 11:00 y a las 12:00 horas de los sábados 25 de julio, y 1, 8, 15, y 22 de agosto visitando lugares específicos de Cuéllar. 

La concejal de Patrimonio, Maite Sánchez, describe la iniciativa como un monográfico y explica que se trata de conocer piezas concretas: «Es parecido a la iniciativa, ‘la pieza del mes’ que se realiza en los museos de Castilla y León». Los grupos contarán un aforo máximo de 15 personas, se reservará previamente en la Oficina de Turismo y tendrán un coste de dos euros. Lo recaudado se donará a la Parroquia de Cuéllar para contribuir a la restauración del patrimonio eclesiástico de la villa, pero desde la Concejalía consideran que esta iniciativa ayuda a poner en valor y a conocer la riqueza patrimonial de la localidad para trabajar y potenciar su recuperación. «Para recuperarlo primero hay que saber lo que tenemos y conocer el patrimonio desde dentro», señala Sánchez. 

La primera visita se centrará en el Cristo de la Encina, ubicado en la iglesia de San Andrés y que este año iba a procesionar por primera vez en la Semana Santa cuellarana junto con una nueva cofradía. Juan Carlos Llorente destaca la importancia histórica y artística de este calvario, que ya se nombra así en el S.XIV en una ermita del mismo nombre desaparecida para datarse después en la iglesia donde se encuentra en la actualidad. La devoción del pueblo por este Cristo es importante y ese hecho se notó a lo largo de su historia con distintos cambios en la imagen y el altar donde se ubicaba. «Se trata de un Cristo hierático cuyo rostro indica que está a punto de fallecer, con los ojos entreabiertos y con un cabello muy trabajado y cuidado. Anatómicamente se da mucha importancia al gemelo y la expresividad de las manos», describe Llorente.

El Cristo de la Encina. El Cristo de la Encina. - Foto: C. S.

La segunda parada, prevista para el 1 de agosto, será en los sepulcros de la iglesia de San Esteban, al margen de la importancia que tienen las bulas de Isabel de Zuazo aparecidas durante la restauración de los sepulcros y que más adelante protagonizarán una exposición. Los sepulcros se explicarán desde un punto de vista arquitectónico y que une la religiosidad cristiana y musulmana. «Son un ejemplo único del gótico mudéjar de Castilla y León», apunta el historiador cuellarano. Los alarifes o maestros de albañilería mudéjar diseñaron el sepulcro y el espacio donde sería enterrado el señor de la época mirando al cielo y decorándolo con yeserías de arabescos mudéjares. «El alarife mudéjar refleja en la pared exterior lo que sería el cielo coránico. El muerto ora siempre mirando al cielo», comenta. 

La ruta continuará el sábado 8 de agosto conociendo algunas de las obras más destacadas de Pedro de Bolduque en la iglesia de San Miguel. Este escultor vallisoletano llegó a la villa de la mano del Duque de Alburquerque y creó un taller en el municipio. De sus piezas, Llorente destaca la virgen del Rosario, patrona de la localidad que preside el altar mayor y que califica como «la imagen moderna de la patrona». La talla data del siglo XVI y es la mejor obra de Bolduque en cuanto a contenido y estilo, en opinión de Llorente, que también elogia el ‘Cristo atado a la columna’ que procesiona en Semana Santa. 

El sábado 15 de agosto, por su parte, el ‘Patrimonio Puntalmente’ regresará a la iglesia de San Andrés para describir las principales características del mudéjar. El historiador cuellarano explica que es una iglesia típica del románico tradicional, donde destacan los ábsides de ladrillo y sus cimientos  con trazas del primitivo esgrafiado segoviano de la provincia. En la fachada sur llama la atención la hilera de canecillos y en la portada principal, los juegos ladrilleros. 

Teatralización en San Esteban. Teatralización en San Esteban. - Foto: C. S.

Este recorrido por el patrimonio cuellarano concluirá el 22 de agosto en el Ayuntamiento de la villa, donde se dará a conocer el díptico del Arcediano Gómez González –que va a ser restaurado tras esta visita– y las distintas piezas de orfebrería del religioso que datan del siglo XVII y proceden del hospital de la Magdalena. El díptico está formado por dos tablas góticas que presumiblemente pertenecerían a un altar portátil del Arcediano con el que rezaba en cada uno de sus viajes. En una de las tablas llama la atención un retrato del propio Arcediano en actitud orante y su propio sello. Esta pieza que estaba escondida en un trastero de la capilla de la Magdalena quiso ser comprada por Patrimonio Nacional a principios del siglo XX, pero el Ayuntamiento no aceptó la venta. Es uno de los bienes destacados de la villa.