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Los feriantes se sienten desplazados

S.S.
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La Asociación de Feriantes ha echado en falta que el Ayuntamiento de Segovia contara con su opinión a la hora de elegir una nueva ubicación donde emplazar el Recinto Ferial

Los feriantes se sienten desplazados - Foto: Rosa Blanco

«Deberían mirar por nosotros igual que miran por los negocios de su ciudad». Ésta ha sido la primera reacción del presidente de la Asociación de Feriantes de España, Ángel Gutiérrez Cobos, tras el anuncio del Ayuntamiento de Segovia de trasladar el Recinto Ferial a la parcela colindante con el Centro de Transportes.

Años atrás, los feriantes se situaban en el barrio de Nueva Segovia, pero se tuvieron que trasladar, en 2017, debido a la construcción del nuevo edificio de Justicia. La ubicación elegida en aquel momento fue el barrio de La Albuera, junto a la Ciudad Deportiva. Por entonces, los feriantes ya se quejaron del traslado por diversos motivos: Era un espacio más pequeño, se levantaba polvo cuando soplaba el aire y, cuando se propuso como nueva ubicación, no contaban ni con luz ni con agua.

Ahora, el Ayuntamiento de Segovia ha aprobado los presupuestos de 2022 con una partida de 1,2 millones de euros para la ampliación del Centro de Transportes. Ésto no es algo que figurase como tal en el programa electoral de este mandato, pero sí un viejo anhelo del sector que se perdió en algún cajón antes de la crisis de 2008, y ahora se recupera tras idear el Gobierno municipal la posibilidad de compatibilizar el uso habitual de esta instalación con dos proyectos que sí se comprometieron en las elecciones de 2019: un recinto ferial que fundamentalmente acoja los carruseles dos semanas al año, con las fiestas, y un aparcamiento disuasorio de uso muy puntual, en días de gran afluencia de turistas, durante los cuales habrá autobuses lanzadera desde allí hasta el centro de Segovia. 

La concejala de Urbanismo, Clara Martín, ha señalado que construir un recinto ferial en una ciudad como Segovia supondría una inversión cercana al millón de euros y solo se amortizaría durante 15 días al año, por lo que se ha tomado la decisión de «hacer un uso compatible con el Centro de Transportes para amortizar la inversión» aunque con el tiempo y «con la revisión del Plan General es posible que se busque una ubicación más cercana» donde emplazar el Recinto Ferial.

De esta manera, en los 32.000 metros cuadrados de suelo colindantes al Centro de Transportes, por un lado se plantea la propia ampliación del centro, y por otro, la parte nueva que se hará compatible con los usos de recinto ferial y aparcamiento disuasorio, para la cual el Ayuntamiento se servirá de la obtención de varias parcelas que se deberán ceder de manera obligatoria al consistorio. La más amplia es la que acogió la antigua empresa Klein hasta principios de los 90, que tiene unos 24.000 metros cuadrados y deberán acondicionarse al menos 20.000 con asfaltado, iluminación y, lo más costoso, la instalación de subestaciones eléctricas necesarias para prestar estos nuevos servicios.

La cesión de los terrenos está en trámites, según la alcaldesa, Clara Luquero. «Se está tramitando porque es un sector privado, se ha gestionado con ellos y habrá que firmar un convenio». Precisó que es la parte privada la que desarrolla el proyecto y se espera que lo presente pronto a Urbanismo para empezar a trabajar sobre el terreno este año. Por su parte, la concejala de Urbanismo ha señalado que la intención es que las ferias de 2023 ya se instalen en los nuevos terrenos.

El presidente de la Asociación de Feriantes ha mostrado su descontento no por el cambio en la localización, sino porque desde el consistorio «no han contado con la opinión de los trabajadores que son los que se van a tener que movilizar». «Seguro que tienen el número de teléfono de algún dueño de una pista de coches, de algún saltamontes o de alguna de las casetas. Solo habría hecho falta llamar a dos o tres y preguntarles qué les parecía, cómo lo veían, o que les explicaran si se va a hacer porque no queda otro remedio. Hemos echado de menos que contaran con las personas que se dedican a esto».

Además, denuncia que la distancia a la que se ubican los nuevos terrenos «es un gran inconveniente» porque «al salir la feria de la ciudad, las personas ya no se desplazan». Gutiérrez señala que este es un problema que se palpa en varios sentidos. El primero de ellos porque al desplazarse en un vehículo propio puede que subas y no encuentres aparcamiento. El segundo: «Ya no te vas a poder tomar una cerveza porque ya sabes que pueden pararte para hacerte un control de alcoholemia, pero si está la feria en el centro puedes tomarte las que quieras».

El representante de los feriantes insiste en que si el problema está en no molestar a los vecinos, «siempre se puede llegar a un acuerdo» con alternativas como bajar el volumen o poner un mismo hilo musical en todas las casetas. «Los que se quejan del ruido son cuatro vecinos, con mala uva y con los contactos de turno. Si preguntaran a todos los vecinos de verdad, opinarían que la feria se quedara en el centro». Explica que en otras ciudades, como en Valladolid se monta en centro de la Plaza Mayor, o en León en todas las calles céntricas de la ciudad «y no se molesta nadie.» «Los pubs y discotecas tampoco molestan, pero nosotros sí».

«Van a fastidiar la feria. Van a quitar un montón de dinero que ganan los negocios que están alrededor, que son los primeros que van a salir perjudicados. Toda la economía de esa zona va a decaer y lo van a notar mucho, y más tras salir de una pandemia».

«Trasladar la feria es una manera de estropearla. Nosotros no somos empresarios, somos cultura, porque las ferias están ligadas a las verbenas y a las fiestas patronales». Ante esto, Gutiérrez se pregunta por qué no llevan el teatro o el cine a las afueras. "¿Por qué ponen una verbena en la Plaza Mayor y eso no estorba y nosotros sí que estorbamos? O se tiran los fuegos artificiales en el centro de la ciudad y no pasa nada».

Además, el presidente de la Asociación de Feriantes hace hincapié en que todo lo anterior tiene un coste, que cubre el Ayuntamiento de Segovia; mientras que los feriantes son los que tienen que pagar al consistorio. 

«Nosotros que somos los que pagamos nos mandan a donde Cristo perdió las zapatillas, entonces no queréis fiesta, lo que queréis es el dinero», recrimina Gutiérrez.

También indica que durante la pandemia por la Covid-19 los feriantes «han sufrido muchísimo» porque únicamente han tenido gastos y en muy pocas ocasiones han podido salir para obtener ingresos. «Hay que pagar la cuota de autónomos, pasar las ITV a los camiones dos veces, hacer declaraciones de la renta, pagar los impuestos. Y todo sin poder salir. Ahí no se acordó nadie de nosotros».

vecinos. En la otra cara de la moneda se encuentra José Luis Labrador, presidente de la Asociación de Vecinos del barrio de La Albuera, quien afirma que los vecinos son bastante condescendientes y se adaptan a la instalación de las ferias. «La gente es consciente y sabe que sólo son 15 días y hay que ceder un poco. Están mentalizados de que es la forma de trabajo de la gente que viene y lo aceptan bastante bien.» Según Labrador, los vecinos se quejan más de que la entrada al ferial solo tiene una calle de entrada y salida e intentar aparcar allí es muy complicado los días en los que se instalan las ferias porque «todo el mundo quiere subir en coche».

El traslado sobre todo afectará a los negocios cercanos, como es el caso de los bares y restaurantes contiguos. 

«No cabe duda de que los bares de alrededor se van a ver afectados porque la gente va a llevar a sus nietos a los caballitos y se van a tomar una cerveza, además de que los feriantes también comen en los restaurantes cercanos, por lo que se incrementa la caja», explica el representante de los vecinos.