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El Museo de Segovia confirma autenticidad de una cabeza romana

D.S.
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La cabeza encaja perfectamente en la figura, se aprecian claramente la continuidad de las líneas de talla, en la parte delantera de la imagen, cuello y velo, e incluso las líneas de corte que se realizaron para decapitar la escultura

El Museo de Segovia confirma autenticidad de una cabeza romana

El Museo de Segovia ha recibido en depósito la cabeza femenina hallada el pasado día 1 de agosto en el Cerro de los Almadenes por el equipo de la Sociedad Española de Historia de la Arqueología que desarrolla la investigación en el yacimiento arqueológico de Otero de Herreros desde 2009.

Una vez la pieza en el Museo, se ha procedido a comprobar si este elemento pertenece a la escultura de mujer recuperada en el mismo yacimiento, y en una zona cercana, hace tres años. La cabeza encaja perfectamente en la figura, apreciándose claramente la continuidad de las líneas de talla, en la parte delantera de la imagen, cuello y velo e incluso las líneas de corte que se realizaron para decapitar intencionadamente la talla; así mismo, la parte trasera coincide igualmente con las marcas de la herramienta con la que se trabajó el dorso.

En el año 2019 se produjo el hallazgo en el Cerro de los Almadenes de la estatua de piedra caliza de una mujer vestida 'a la romana', sin cabeza y que estaba representada sentada, siguiendo un modelo escultórico utilizado en los primeros años del Imperio Romano para la recreación de figuras de divinidades o personajes de alto rango, dentro de la estatuaria oficial de esos momentos. La pieza también había perdido parte de la base y está ejecutada en un estilo poco pulcro, de aspecto tosco. Es de reducido tamaño, entre 70 y 80 centímetros de altura en la parte conservada.

El Museo de Segovia confirma autenticidad de una cabeza romanaEl Museo de Segovia confirma autenticidad de una cabeza romana

De acuerdo con el estudio de los técnicos del Museo de Segovia y del Servicio Territorial de Cultura y Turismo, la cabeza recuperada tres años después de ese descubrimiento es incuestionablemente la de aquella estatua y ha sido encontrada en las proximidades del lugar donde se produjo el primer hallazgo, junto a una estancia que sugiere la existencia de un lugar con un destacado papel en el ámbito de las costumbres ceremoniales, rituales o de representación oficial dentro del mundo romano. Se cierra así provisionalmente uno de los capítulos más interesantes de la investigación en este yacimiento

La zona de estos hallazgos es un espacio singular, a cuyo interior se accede por una angosta escalera de piedra enfrentada y alineada con otra estructura existente en el extremo opuesto de la estancia que, a la luz de los datos que ha proporcionado su excavación, puede interpretarse como un pequeño altar, mesa de ofrendas o similar, tras el que estaría situado el soporte de la estatua que, por cierto, apareció arrojada a los pies de la escalera de acceso a este lugar.

Los técnicos del Servicio Territorial de Cultura y Turismo señalan que queda mucho trabajo aún para completar el estudio de la escultura y de la construcción con la que parece estar íntimamente relacionada, pero no es aventurado formular la hipótesis de que puede tratarse de un lugar con ciertas características de 'santuario', algo común en los complejos arquitectónicos de corte administrativo, militar, etc., dentro del mundo romano, teniendo en cuenta la importancia que esos momentos se dio a los establecimientos de singular valor económico o estratégico, como sin duda fueron las minas de cobre de Otero de Herreros

Una vez en el Museo, tras una completa documentación de la pieza, se procederá al tratamiento de restauración, cuyas líneas generales coincidirán con el tratamiento aplicado en el resto de la escultura.

En concreto se va a proceder a la limpieza de los estratos de tierras adheridas, concreciones y cualquier otro tipo de depósitos. También se recuperarán posibles muestras de color, como en el cuerpo de la imagen donde ya se recuperaron trazas de color, que se han llevado a analizar al Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de la Junta de Castilla y León; de modo que si se encuentran muestras en esta parte, se podrán comparar y permitirán conocer la posible policromía que recubría la pieza.

Se va a acometer la consolidación de zonas descohesionadas y el pegado de fragmentos, ya que durante los trabajos de extracción de la pieza se han recuperado numerosos restos de caliza que podrían corresponder a las faltas que actualmente presenta la obra; lo que permitiría la reintegración de estas zonas.

Dependiendo de la fase anterior y con una valoración de la pieza, podría ser necesaria la reintegración volumétrica de alguna zona que interfiera en la lectura y compresión de la imagen.

Por último, se procederá al montaje de la cabeza que precisará casi con toda seguridad de la inclusión de un vástago que asegure la unión entre piezas.

Tras todos estos tratamientos, la imagen se podrá exponer para ser mostrada al público, con todo tipo de apoyos para la compresión de su contexto, técnica y función.

El Cerro de los Almadenes

El yacimiento es conocido en la bibliografía arqueológica, desde su identificación por el investigador francés C. Domergue en 1979, como un lugar vinculado al trabajo de la minería y metalurgia del cobre durante los primeros tiempos del Imperio Romano. Desde el año 2009 se suceden las investigaciones por parte de un equipo de la Sociedad Española de Historia de la Arqueología y la de 2022, que concluyó el pasado 5 de agosto, ha sido la decimotercera campaña de excavaciones en este enclave.

El yacimiento arqueológico es singular por los elementos excepcionales de tipo minero-metalúrgico de distintas épocas que contiene, entre los que destacan los correspondientes a la secuencia cronocultural de épocas Altoimperial romana y Tardoantigua, a la que pertenecen varias zonas de explotación y extracción de mineral, con bocaminas y galerías mineras relacionadas con la explotación del recurso en esas épocas.

Los descubrimientos hechos desde 2009 ponen de manifiesto la magnitud del asentamiento, desde el punto de vista de la importancia que el enclave minero tenía para Roma en los primeros momentos del Imperio, bajo los mandatos de Octavio y de Tiberio. Se sabe por los estudios realizados que el momento más álgido de la explotación minera en este lugar se produjo entre los siglos I a.C. y I d.C. y se sabe que contaba con cinco baterías de hornos, tanto de fundición como de tostación.

El beneficio de esta mina continuó durante toda la etapa romana y parece que pudo experimentar un nuevo momento de auge en la Tardoantigüedad, periodo al que pertenecen las baterías de hornos de fundición que constituyen un unicum en la Península Ibérica. Con distinta intensidad, la explotación minera continuó en la zona hasta el siglo XX y, aunque se trata de un yacimiento romano, existen pruebas objetivas de su explotación desde la Prehistoria reciente, a partir del Calcolítico.