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Aurelio Martín

UNA COL

Aurelio Martín

Periodista


En la cola del banco

17/12/2021

La política de reducción de costes de personal de las entidades bancarias, debido a los actuales márgenes, ha llevado a una tendencia general de cerrar sucursales físicas y reducir personal, para trasladar las operaciones de los clientes al ambito de Internet, lo que está resultando extraordinariamente incómodo para muchos, obligados a realizar largas colas de espera y limitación de horarios, situación que les resulta muy imcomprensible en cuanto a que el dinero depositado es el suyo.

Aunque estamos hablando de una tónica general en España, vinculada con una gran parte de las entidades bancarias, en Segovia es especial porque a esta situación hay que añadir la integración de Bankia en Caixabank, lo que ha obligado a establecer una nueva relación con visitas presenciales para firmar documentos y añadir datos, en la mayoría de los casos de cuentas que procedían de la antigua Caja de Ahorros de Segovia, cuyos dirigentes decidieron en su día pasar a formar parte de un nuevo banco que tuvo un destino de sobra conocido porque fue necesito rescate y la participación en el mismo se perdió en su totalidad. Caja Segovia llegó a manejar unas cifras de negocio que se situaban en torno al 60% de recursos ajenos y más del 40% de inversiones crediticas, con 129 obras sociales, aparte de que más de un tercio de todo su volumen de beneficios le llegaba a través de sucursales en Madrid, Barcelona o Málaga, entre otras.

Quiere decir esto que la herencia recibida, y por tanto la confianza que estaba depositada en los herederos de la veterana entidad, también monte de piedad, estaba muy consolidada, con clientes 'de toda la vida', que ahora se ven desolados e impotentes con las nuevas políticas de cerrar sucursales a cal y canto, abrir en horas muy determinadas y ver cómo es imposible realizar operaciones o, lo más sencillo, actualizar su cartilla. De nuevo es preciso recordar el perfil de la población, generalmente envejecida y con pocos conocimientos en el manejo de la tecnologìa, pero la situación afecta a todos los clientes en general que, incluso, han optado por llevar sus depósitos a otras entidades, que tampoco practican una política de atención personalizada como la acostumbrada, excepto cuando tratan de vender otros productos, incluso fuera del ámbito bancario.

En la provincia ya vienen sufriendo las consecuencias de los cierres y, si tienen suerte, reciben la visita de un autobús donde se pueden realizar algunas operaciones, incluso hablar con un empleado. Los trabajadores de banca tambien han salido perjudicados, no solo porque se han reducido las plantillas, sino porque son quienes deben dar la cara, incluso, por debajo de su categoría profesional, ejercer como guías ante quien se sitúa ante un nuevo cajero y desconoce de qué forma se llevan a cabo las operaciones porque, entre otras cuestiones, la tarjeta debe actualizar su banda magnética y no todos lo permiten. Todo esto requiere una reflexión seria por quien se siente en los consejos de administración.