La amenaza de los fármacos falsos y una posible vacuna ilegal

Agencias
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La ONU alerta de las redes que utilizan la COVID-19 para vender productos «mágicos» y teme que la situación empeore cuando se descubra una profilaxis

La amenaza de los fármacos falsos y una posible vacuna ilegal - Foto: Eduardo Parra Europa Press

Millones de pacientes y médicos esperan con ansiedad un medicamento o una vacuna eficaz contra la COVID-19. Y también lo esperan organizaciones criminales que ya han logrado infiltrar en las redes de distribución productos fraudulentos y están listos para falsificar cualquier vacuna.
Es una amenaza real de la que ayer advertía la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito al presentar los resultados de una investigación sobre el creciente negocio ilegal con fármacos y productos sanitarios falsificados que se viene observando desde el inicio de la pandemia.
«La salud y la vida corren peligro, ya que los delincuentes se aprovechan de la crisis de la COVID-19 para sacar provecho de la ansiedad pública y del aumento de la demanda de medicamentos», señala en un comunicado la directora ejecutiva de la entidad, Ghada Waly.
Aunque hasta el momento no hay un fármaco que se haya demostrado eficaz para prevenir o curar la enfermedad que causa el SAR-CoV-2, eso no ha obstaculizado el florecimiento de un tráfico ilícito con supuestos productos «mágicos» contra la patología.
Termómetros que no detectan la fiebre, mascarillas y trajes de protección deficientes, ciberataques a hospitales, robos de datos, grandes cantidades de productos de salud que nunca llegan a los Gobiernos que los compran: son solo algunos de los resultados del negocio con el que delincuentes ya ganan millones con la pandemia. Así, el coronavirus «ha puesto de relieve las deficiencias de los marcos normativos y jurídicos para prevenir la fabricación y el tráfico de esos productos», indica el informe.
Según el estudio, titulado El tráfico de productos médicos relacionado con la COVID-19 como amenaza para la salud pública, los delincuentes aprovechan «las lagunas en la reglamentación y la supervisión nacionales». Además, se adaptan rápidamente a la evolución de la pandemia y a «la vulnerabilidad».
El informe, elaborado en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), asevera que el riesgo será mayor en cuanto se haga público el desarrollo de una vacuna o un medicamento eficaz contra el coronavirus, ya que, nuevamente, la demanda superará con creces a la oferta disponible durante cierto tiempo. Como la capacidad mundial de producir a gran escala una vacuna «es limitada» por un sinfín de factores técnicos y jurídicos, se espera que «actores criminales» introduzcan un producto falso mientras persistan los problemas de suministro del fármaco genuino. Esta perspectiva es preocupante, pues «aumentará la amenaza a la salud individual y pública», y supone además un desafío importante para la Justicia.