Vox, en plena euforia

Pilar Cernuda
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La ruptura de los de Abascal con el PP supone un aluvión de nuevas afiliaciones, ya que les coloca en una posición de claro enfrentamiento contra el Gobierno de Sánchez e Iglesias

Santiago Abascal perdió la moción en el Congreso y su relación personal con Pablo Casado también salió deteriorada. - Foto: Jesús Hellín (E.P.)

Viven en plena euforia. Los analistas, casi de forma unánime, han celebrado el tono y la forma de Pablo Casado en el discurso que pronunció la semana pasada en el Congreso de los Diputados durante la moción de censura presentada por Santiago Abascal. No solo rompió puentes con Vox, sino que utilizó argumentos personales para descalificar a su líder, lo que hace pensar que el distanciamiento del PP es irreversible. Es ruptura. Pero mientras los analistas elogian que el líder de los populares se alejara de la extrema derecha, en Vox ven también con euforia esa ruptura.
Cuenta Iván Espinosa de los Monteros que «se han disparado las afiliaciones En Murcia, la cola delante de la sede daba la vuelta a la manzana hace unos días, aunque hay que reconocer que era una cola muy espaciada porque se cumplió la regla de la separación de dos metros. Fuimos la primera fuerza en las últimas elecciones, y vamos a seguir siéndolo».
Vox tuvo un empujón en número de afiliados cuando se produjeron los atentados de Barcelona y Cambrils. Fue el único partido que arremetió contra los musulmanes que inundan España sin estar registrados legalmente y que considera que son elemento importante en el incremento de la inseguridad. Donde unos ven xenofobia y racismo, los miembros de Vox ven hipocresía para no reconocer que la inmigración ilegal es un foco de incremento de delincuencia y de terrorismo yihadista. La segunda oleada de afiliaciones no tuvo que ver con la política estrictamente, sino con la visualización, en sus dos convocatorias de Vistalegre, de que ahí había partido. Partido con seguimiento masivo, con dirigentes que enarbolaban sin complejo los símbolos de España, y que defendían que España estaba falta de patriotas como ellos. La tercera oleada, aseguran miembros de su dirección, la viven ahora, con el discurso de Pablo Casado. Entre la primera y la segunda, el «golpe de Estado» de Cataluña –así llaman los dirigentes al movimiento independentista- , la falta de apoyo del Gobierno a la Corona, y los silencios de Pablo Casado cuando el Ejecutivo asumía los planteamientos de Podemos en lugar de defender los que formaban parte del ADN socialista -se expresan en esos términos- favorecen que Vox siga incrementando simpatizantes.


Al alza en los sondeos

«Estamos muy preocupados por España», comenta Espinosa de los Monteros, portavoz parlamentario de Vox y una de sus voces más conocidas y cualificadas. Esa preocupación explica el alza de la formación, que sigue siendo un partido sólido según todos los sondeos. Espinosa de los Monteros presume de contar con el mejor grupo parlamentario del Congreso, y se le debe reconocer que, efectivamente, es el partido que más voces potentes ha aportado en esta nueva legislatura. Macarena Olona es una figura, como lo es Rocío de Meer, y se ha visibilizado a Ignacio Garriga tras el debate de la moción de censura. Cumplió el objetivo de hacerse un nombre, porque será el candidato a la Presidencia de la Generalitat de Cataluña. El partido se ha abierto además hacia otros sectores, el más importante de ellos un sindicato, Solidaridad.
Explica Iván Espinosa de los Monteros que es independiente de Vox, con su propia organización y líderes provisionales aunque la mayoría son cercanos al partido. Celebrarán sus propias elecciones y seguirán su línea sindical de forma independiente… pero será el sindicato de Vox. La Escuela de Formación ISSEP, que tiene como principal referente a la política francesa Marion Marechal, sobrina de Marina Le Pen, no forma parte de Vox, aunque sí existe relación con el partido y, de hecho, Marechal y personal del ISSEP colaboraron en el pasado reciente en cuestiones relacionadas con la comunicación: cuáles son los resortes más efectivos para que un partido con escasa trayectoria haga llegar su mensaje al mayor número posible de personas. En el futuro organizarán actos conjuntos con la escuela que dirige la nieta de Jean Marie Le Pen, pero Vox niega que la relación vaya más allá.
Sin embargo la formación tiene grandes esperanzas en el refuerzo que significará para el partido la creación de Disenso, una fundación que se ha presentado públicamente con la estructura de otras organizaciones vinculadas a partidos que tienen como principal actividad la elaboración de análisis propios de los think tank. Sus trabajos se desarrollarán al margen de la actividad del partido, pero la vinculación es tan evidente que el presidente es Abascal, aunque se trata sobre todo de un título honorífico. 
La ya comentada euforia de Vox la expresó en voz alta y públicamente Espinosa de los Monteros el pasado miércoles cuando en la sesión de control al Gobierno, afirmó que Vox es hoy «la única oposición». La ruptura total con el PP, que se visualizó en el debate de la moción de censura, ha provocado que miembros de la dirección reiteren esa situación de oposición remachando que en ese espacio están «solos». Han revertido la interpretación que han hecho la mayoría de los analistas al polémico discurso de Pablo Casado: donde otros ven inteligencia de Casado para situarse inequívocamente en el espacio de centro y alejarse del populismo de extrema derecha, los de Vox ven una oportunidad.
La ruptura con el Partido Popular la consideran hoy imposible de recomponer, precisamente por su vertiente personal. Y porque una vez asumida esa ruptura, la dirección de Vox, con Abascal a la cabeza, han encontrado la manera de aprovechar la posición en lugar de dolerse por su situación: «Somos los únicos que nos enfrentamos al Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias». 
 Cuando se les pregunta si la ruptura con el PP supone que se replantearán los acuerdos con ese partido para permitirles gobernar en varias comunidades autonómicos y ayuntamientos, la respuesta de Iván Espinosa de los Monteros es firme: « No. Ya lo dijo Santiago en el debate. Somos un partido con sentido de la responsabilidad, por eso no atacamos al PP en el debate de la moción de censura, aunque teníamos mucho material para poder hacerlo. No les retiraremos el apoyo. Nos preocupa España, y no dejaremos que esos gobiernos que hoy están en manos de PP y Ciudadanos gracias a nosotros, pasen a manos de PSOE y Podemos».