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El duque que escapó del Alcázar de Segovia

A.M.
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Cristián Fernández publica una novela histórica sobre las aventuras de Riperdá, valido de Felipe V, con una vida entre poder e intrigas

El escritor Cristian Fernández - Foto: Rosa Blanco

A Cristian Fernández Giner, nacido en La Pobla de Segur, en el Pirineo Catalán, aunque reside en Segovia desde hace 33 años,  le apasionó la vida de intrigas y aventuras del octavo barón de Riperdá, en la primera mitad del siglo XVIII, y se puso a la tarea de documentación e investigación histórica que le llevó cuatro años, hasta que vio la luz lo que considera como su novela más completa:    'Riperdá, el holandés Errante' (Ediciones Derviche).

Bien es cierto que no estuvo todo el tiempo tras las huellas de quien llegó a ostentar el mayor poder en España, como secretario de Estado y primer ministro, bajo el reinado de Felipe V e Isabel de Farnesio, porque su trabajo de escritor –lo que le proporciona la paz y la calma que necesita en ocasiones– lo compatibiliza con el de técnico de emergencias sanitarias de la Comunidad de Madrid y, en parte de ese tiempo, le tocó doblar turnos y entregarse en plena crisis de la covid-19.

En su novela, que ya va por la segunda edición, relata sin querer hacer espóiler para no romper el interés de los lectores, que presenta a un gran ambicioso, el duque de Riperdá, enamorado de España, un país que hacía aguas por varios frentes donde, además, ve grandes posibilidades de enriquecerse y de alcanzar poder.  

El también autor de obras como 'Chivín, la mosca montañera' (2012), un cuento educativo de gran acogida por su originalidad, o 'El rincón de Pierre' (2015), su primera novela,  considera que este noble cree que es la persona adecuada para ayudar y enriquecerse, a la vez, con varios sobornos, por un lado, y un trabajo excelente, «porque era un tipo muy ingenioso, inteligente y preparado, también manipulador, embaucador, persuasivo, capaz de meterse en el bolsillo a cualquiera que se le pusiera por delante», asegura el autor.

Riperdá llega a España como delegado de Holanda, luego pasa a ser embajador y, finalmente, con el beneplácito de los Reyes de España, consigue los mayores cargos del Gobierno.  Sin embargo, por un acuerdo infructuoso con Carlos VI de Austria, enemigo acérrimo de Felipe V, y las pretensiones de Isabel de Farnesio de colocar a sus hijos en tronos en Italia, a cualquier precio, acaba puesto en la diana, «injusta o justamente, eso lo decidirán los lectores», aclara, y termina encerrado en el Alcázar de Segovia por traición y lesa majestad.

Acorde con la documentación histórica, a los dos años, se fuga de la fortaleza segoviana, tras una aventura que, de acuerdo con Fernández, «es digna de leer», siendo perseguido por muchas partes de Europa incluso de África porque Isabel de Farnesio se obsesiona con su captura y vuelta a prisión, pero el duque es capaz de huir una y otra vez  de todos los planes que hacen en su contra. De ahí viene lo del holandés errante en paralelismo con el barco del mismo nombre que, setenta u ochenta años antes, no recalaba en ningún puerto porque donde lo hacía era perseguido y acosado y tenía que volver a tomar rumbo a otro país para no ser apresado.  Aunque con cariño a obras anteriores, Cristian Fernández afirma que ha sido «realmente fiel a la historia, intentando por todos los medios preservar la veracidad de todo lo acontecido en la época».

La variedad de temas que toca en sus obras lo demuestra como coautor de los libros en los que 'Derviche' ha invitado a a participar a autores segovianos: 'Segovia Negra' (2016),'Segovia Histórica' (2018) y 'Segovia Erótica' (2021).  Precisamente para hablar de este útimo género,  Cristian Fernández intervendrá con Emecé Condado en un evento programado en el HayFestival de Segovia, el sábado 17 de septiembre, en La Alhóndiga.  

Lo considera como «un género más complejo de lo que pueda parecer a primera vista, a la hora de escribir hay  que tener mucho cuidado en no superar delgadas líneas, tanto por arriba como por abajo, no caer en el romanticismo, que tiene que ir de la mano en muchas ocasiones, ni dirigirte por lo pornográfico u obsceno, para no llevarte al lector a donde no quiere, cuando lo que busca es una buena historia, en la que el erotismo sea parte pero acompañada con un argumento que atrape», sentencia.