Las lluvias demoran las obras en el socavón de San Millán

D. A.
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Cada vez que llueve, los obreros tienen 10 minutos para salir del colector antes de que llegue el agua. Abajo están trabajando entre seis y ocho efectivos y "más no pueden por el tamaño de la bóveda", explica el concejal Miguel Merino

Aspecto actual de la plaza de Aurelio Hernández. - Foto: Rosa Blanco

Los trabajos de reparación del hundimiento del colector del Clamores están requiriendo más tiempo del previsto. Empezaron de urgencia pocos días después de la tormenta que el 26 de agosto causó el enorme socavón de la plaza Aurelio Hernández que obligó a desalojar dos edificios y engulló dos coches; se esperaba que acabaran en uno o dos meses y, sin embargo, aún habrá que esperar como poco «un puñado de semanas más», según reconoce el concejal de Obras, Miguel Merino.

No en vano, las lluvias de las últimas semanas han terminado de complicar el avance de unos trabajos que ya de por sí no son precisamente sencillos por las condiciones en que se toca abordarlos. En la galería hay diversos puntos a lo largo de 350 metros de colector en los que se debe intervenir para asegurar los hastiales que sujetan la bóveda. De ello se están encargando entre seis y ocho operarios (no caben más por las dimensiones de la bóveda, según el concejal), quienes también llevan a cabo labores previas de desescombro (las toneladas de material que ya se ha retirado aún están por cuantificarse). Todo eso, obviamente, exige trabajar con la galería seca, de ahí que se haya hecho otro agujero de unos seis metros cuadrados en la plaza de Doctor Gila, sobre todo para el bombeo y extracción de agua.

Sin embargo, tal y como explica Merino, cada vez que llueve en Nueva Segovia, las redes de saneamiento absorben esa agua que termina llegando al punto donde están los operarios, quienes tienen calculado que cuentan con 10 minutos para abandonar el colector desde que caen las primeras gotas. «Y no es fácil recorrer en 10 minutos esas superficies, salvo por los pozos de emergencia que tenemos abiertos cuando están trabajando», advierte.

El concejal de Obras, Miguel Merino, bajó a la galería del colector con los operarios el pasado miércoles para comprobar in situ la evolución de las obras.El concejal de Obras, Miguel Merino, bajó a la galería del colector con los operarios el pasado miércoles para comprobar in situ la evolución de las obras.

El propio concejal bajaba el miércoles a la galería para comprobar in situ el avance de las obras, «pero una cosa es estar allí de visita con todo programado, luces puestas y demás para dos horas, y otra muy distinta lo de los operarios, que se pasan ocho en condiciones muy duras», advierte. «El esfuerzo que están haciendo es brutal, la empresa (Segesa) tiene su remuneración y ellos tendrán los sueldos que sea, claro, pero su labor humana no está pagada».

El Ayuntamiento aprobó en septiembre un presupuesto que se estimó en 450.000 euros y por ahora se han ejecutado 237.000, pero se calcula que faltan 248.000. «En un puñado de semanas esperamos tener hechas las reparaciones», aunque, como siempre en estos casos, la última palabra la tendrá la meteorología.

La bóveda tiene de tres a cuatro metros de anchura y unos dos de altura.
La bóveda tiene de tres a cuatro metros de anchura y unos dos de altura.