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Fermín Bocos

CRÓNICA POLÍTICA

Fermín Bocos

Periodista y escritor. Analista político


El 8-M y la guerra

08/03/2022

El pasado es prólogo. Quien nos iba a decir que volveríamos a ver manifestaciones con el "No a la guerra" en las pancartas, pero la vida es lo que no esperamos. Así que este 8 de Marzo -Día de la Mujer-, en el día del triunfo de Venus, se ha cruzado Marte, el dios de la guerra. Rusia ha invadido Ucrania a sangre y fuego y la carnicería deja ya miles los muertos y más de un millón de refugiados, en su mayoría mujeres y niños.

¿Qué hacer frente a una tragedia que no ha hecho más que empezar? Para empezar condenar al agresor: el presidente de Rusia, Vladímir Putin. Y apoyar a los agredidos: los valientes ciudadanos de Ucrania. Aunque no todos lo ven así. Hay quienes frente a una guerra ilegal proponen un "no a la guerra" genérico y creen que con una "diplomacia de precisión" (sic) se puede parar al agresor. Es el caso de Irene Montero, ministra de Igualdad.

Conviene desenmascararlos porque en este conflicto el lado correcto está donde se condena la guerra provocada por quien invade y agrede. No vale 'pancartear' por elevación. Hay guerras justas como lo fue la de los países Aliados que se defendieron de las agresiones de la Alemania nazi durante la II Guerra Mundial y es de justicia ayudar a Ucrania, país agredido militarmente por Rusia.

No vale, pues, con decir un "no a la guerra" si no va seguido de un "no" a la agresión que sufren los ucranianos. Un "no" a la guerra de Putin. En estas circunstancias resulta confuso mezclar el mensaje feminista en ocasión de las celebraciones del 8M con un rechazo genérico a la guerra. La ministra Montero y su colega Ione Belarra, que también navega entre lealtades políticas confusas, ha querido aprovechar la ocasión para mezclar asuntos de naturaleza dispar. El desconcierto que transmite la tibieza con la que Podemos condena la agresión de Rusia --están en contra del envió de armas a Ucrania-- refleja una dependencia exterior que en términos ideológicos remite a las viejas consignas de cuando el movimiento comunista se empleaba a fondo intentando desacreditar a la OTAN. El pasado es prólogo. Vivir para ver.