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Versos que exploran

Nacho Sáez
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Norberto García Herranz publica su séptimo poemario, 'El ir de Nansen', que evoca la expedición al Polo Norte que encabezó a finales del siglo XIX el Premio Nobel noruego Fridtjof Nansen.

Versos que exploran - Foto: Rosa Blanco

orberto García Herranz (Segovia, 8 de junio de 1956) define su poesía como filosófica e introspectiva. Algo de encontrarse a sí mismo tuvo también la expedición que encabezó a finales del siglo XIX el explorador noruego Fridtjof Nansen, referente del séptimo poemario de García Herranz, 'El ir de Nansen' (Editorial Los Libros del Mississipi), que se presenta el próximo viernes a las 19.00 horas en la Biblioteca Pública con la participación del poeta Luis Llorente y del escritor e investigador científico Javier Cacho, jefe durante varias campañas de la Base Antártica Juan Carlos I. «Consiguió acercarse a lugares septentrionales jamás hollados por el ser humano, y este poemario habla de aquel esfuerzo en el límite de lo posible y de nuestro ir incansable hacia qué lugar en el curso de esta curiosa experiencia que es la vida», destaca el poeta segoviano.

Profesor de Matemáticas durante 37 años, sus modelos siempre fueron personajes de ciencia, alejado de la predilección por los literatos de la mayoría de los escritores. «Nansen me empezó a llamar mucho la atención. El viaje que hizo fue muy muy bonito. Se pasaron tres años por ahí sufriendo penalidades él y otros doce locos. Aunque los exploradores siempre quieren volver a casa para contar lo que ha vivido, también experimentan una contradicción porque siempre están pensando en ir a otra montaña. Nansen tenía la actitud positivo de solo querer ir. El mensaje que yo quisiera transmitir es que se es más feliz en la vida si uno la planifica solo yendo», reflexiona García Herranz.

Este poemario, que ha sido prologado por el escrito español de origen británico Ben Clark, lo ha escrito intercalándolo con otros. La poesía ocupa un lugar central en su vida. «Yo no considero la poesía como un fin. Hay gente que sí y que se entrega totalmente a la poesía, como otros lo hacen a la pintura. Yo lo que busco en esta vida es la felicidad y encontrarme bien y la poesía, para mí, es un medio o una herramienta para conseguirlo. Si me levanto mal, me voy a tomar un café y compongo ideas. A veces las rompes y te cabreas, pero para mí la poesía es terapéutica», remarca, al tiempo que desvela cómo descubrió la poesía.

Hijo de un padre que participó en la Guerra Civil y de una madre maestra, él se reveló como un niño con la sensibilidad a flor de piel. «Carezco de formación musical, pero compongo canciones y en casa tengo dos guitarras y un teclado. Cualquier cosa que sea sensible me llega. Por ejemplo, si tú te caes, no voy a ser de los que se rían sino de los que acudan a ver qué te ha pasado». Durante su juventud escribía poemas «amorosos», después lo aparcó para estudiar las oposiciones y, ya cerca de los cuarenta, lo retomó hasta convertirse en uno de los más firmes defensores de la poesía en Segovia.

Creó el Cuaderno de Profesores Poetas del instituto Francisco Giner de los Ríos y también el Día Internacional de la Poesía en Segovia, que incluso contaba con un certamen y un libro conmemorativo. Se celebró desde 2010 hasta 2015, año en el que fruto del agotamiento lo abandonó sin que el Ayuntamiento ni nadie lo quisiera dar continuidad. «Cuando a la gente le dices que vas a presentar un poemario, te contestan que la poesía no la entienden, que no les gusta, que de pequeños se aprendieron cosas de memoria… La mía no es poesía abastracta, que la hay, pero sí que requiere un esfuerzo», apunta.

Las redes sociales han ayudado a democratizar la poesía. Este segoviano recita las suyas en Youtube, pero detecta que las redes sociales se han convertido en un estorbo para los poetas del 'star system'. «Los que hace 15 empezaron poniendo frases oportunas amorosas en las redes, ahora que ya están arriba encumbrados les interesa menos que haya gente que las utilice para decir lo suyo. No quieren que haya muchos poetas», asevera. Él está en una etapa prolífica. En los últimos cinco años ha publicado cinco poemarios, el último antes del que presenta el viernes, 'De esta viva realidad' (Editorial Los Libros del Mississipi). «Considero que también de alguna manera la poesía puede enseñar enseñar a interpretar porque la vida hay muchas veces que se desboca. Yo escribo para los demás pero, más allá de que me digan que un poema les ha parecido bonito, prefiero que me digan: 'Si yo supiera escribir poesía, habría escrito esto'».