La SAD, un viejo debate en la Segoviana

Nacho Sáez
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Los socios de la Segoviana votan este sábado la posible conversión en sociedad anónima deportiva, una opción que ya se consultó en 1998. Antes también se planteó cambiar el nombre del club por la llegada de un importante patrocinador.

Un grupo de aficionados antes de un viaje para animar al equipo en 1958, patrocinado por Anís Castellana. - Foto: Foto cedida por Juan Martín

Me llamaron para que acudiera como capitán del equipo y estuve en una reunión». Valeriano Cuéllar recuerda la que pudo ser la primera vez que la Gimnástica Segoviana estuvo cerca de convertirse en Sociedad Anónima Deportiva (SAD). No parece claro que realmente se plantease esa opción en las negociaciones que entablaron en 1990 el club azulgrana y DYC porque justo ese año se creó este tipo especial de sociedad anónima en España a través de la Ley 10/1990, de 15 de octubre, del Deporte,  y porque la primera SAD –el Real Valladolid– no se constituyó hasta dos años después. Pero Cuéllar apunta que sí que se puso sobre la mesa la opción de que la entidad gimnástica pasara a manos de los empresarios del whisky, igual que hace unas semanas lo propuso la actual junta directiva con el grupo tecnológico Teknei y otros inversores. Una historia que puede vivir este sábado su capítulo final o no en función del resultado que salga de la votación que realizarán los socios. ‘¿Está a favor de que el club pueda ser transformado en Sociedad Anónima Deportiva ante la posibilidad de que existan propuestas de entidades con ánimos de patrocinio?’ será con pocos matices la pregunta que se les formulará  y podrán pronunciarse a favor, en contra o abstenerse.
Un hito en la historia de la Segoviana que, sin embargo, no es la primera vez que se produce. El 20 de febrero de 1998 el club, entonces presidido por Gregorio Garrido, celebró una asamblea –con la asistencia de un centenar de socios– en la que tuvo que decidir si daba luz verde a una propuesta presentada por la Universidad SEK para convertir el club en SAD, adjudicar el 51 por ciento de las acciones a la institución académica y pasar a denominar el club ‘Universidad SEK Gimnástica Segoviana’.
«La directiva duda», escribe el periodista Javier de Andrés en su libro ‘Gimnástica Segoviana. Una historia de supervivencia’. «Ve con buenos ojos la entrada de un socio capitalista que asegure la inversión de un dinero fijo anual y que garantice en la medida de lo posible un equipo competitivo para buscar una estabilidad deportiva en categoría superior. Además, y fruto de unas temporadas anteriores con una contabilidad ciertamente irregular, las demandas judiciales que reclaman dinero a la Segoviana se suceden y la actual directiva augura una situación delicada en lo económico. Por otra parte, la pérdida de identidad del club se antoja como evidente con la conversión en Sociedad Anónima Deportiva, lo que deja a los dirigentes con la diatriba de tomar una decisión imposible estatutariamente sin el respaldo de los socios».
Socios asistentes a la asamblea extraordinaria celebrada por la Segoviana el pasado 4 de octubre.Socios asistentes a la asamblea extraordinaria celebrada por la Segoviana el pasado 4 de octubre. - Foto: Juan Martín Gimnástica SegovianaFinalmente estos rechazan la oferta de la SEK, que que tuvo un intermediario singular, según desvela ahora Gregorio Garrido en conversación con El Día de Segovia. «Nos lo propuso Atilano Soto, que entonces era el presidente de la Diputación Provincial», cuenta el expresidente gimnástico, que no pierde ojo de los acontecimientos actuales. «La actual directiva ha saneado la Segoviana. Sólo por esa labor habría que aplaudirles siempre. Luego, si el grupo inversor que viene es serio, habría que aprovechar la oportunidad porque mantenerse en Segunda B cuesta mucho dinero. Pero son los socios los que lo tienen que decidir. Eso sí, sin insultos. Espero que el sábado en la asamblea haya respeto», pide Garrido.
La Universidad SEK planteó su desembarco en la Segoviana como parte de  su eje de vertebración en la ciudad. «Era una acción pura y dura del departamento de extensión universitaria, un proyecto puntero en España», apunta uno de los valedores del proyecto en la SEK, Santiago López Navia’ en el mencionado libro ‘Gimnástica Segoviana. Una historia de supervivencia’. Este revela también que en los años siguientes el club recibió varias propuestas. «Algunas surrealistas», describe De Andrés, que menciona que en el año 2000 llegó una carta asegurando una inversión inicial que llegaría a cubrir el 11 por ciento del capital social del club a cambio de «ayudar a elegir al entrenador, masajista, preparador físico y demás». «El mecenas aseguraba tener ‘contacto’ con personas cualificadas para los correspondientes puestos», indica De Andrés.
Una comida con representantes de hasta siete empresas, otra compañía de Valladolid que mostró interés y la propuesta que recibe como presidente Jesús Tovar de un grupo de inversores de Madrid encabezados por el entonces máximo responsable del Getafe Francisco Flores completan en el año 2000 –según De Andrés– los proyectos planteados en torno a la conversión en SAD de la entidad gimnástica hasta hoy. Un hilo argumental dentro de su historia que arrancó con aquella reunión en el año 90 con los responsables de DYC que evoca el exfutbolista Valeriano Cuéllar. «No hubo tiempo siquiera para hablar de números. En cuanto mencionaron que querían que el club se llamará ‘Castellana Segoviana’ o ‘Segoviana Castellana’, por el anís, nuestro presidente, Pedro Antonio Hernández, Escorial dijo que no», zanja.