El 'Pinocho' de Guillermo del Toro

Ramiro González
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El mexicano firma una obra maestra que es favorita al Oscar a mejor filme de animación

El ‘Pinocho’ de Guillermo del Toro

La historia es de todos conocida. Un artesano llamado Geppetto que vive en un pequeño pueblo italiano pierde a su pequeño Carlo en terribles circunstancias. La añoranza que siente por su hijo le lleva a construir una marioneta a la que pone por nombre Pinocho

Una noche, un hada se aparece y otorga vida al muñeco, para que este pueda llenar el vacío que se ha creado en el corazón de Geppetto. Este es el comienzo de una serie de aventuras que llevarán a Pinocho a ser un niño de verdad. O no.

Antes de ser uno de los grandes clásicos de Disney, Pinocho es un libro escrito por el italiano Carlo Collodi en el Siglo XIX. Cada capítulo de la obra es una aventura distinta que vive la marioneta, viajando y descubriéndose a sí mismo. 

Desde luego, como sucede con casi todos los cuentos de los Grimm o Hans Christian Andersen, las versiones originales de los mismos son cualquier cosa menos infantiles. Y Pinocho es una muestra más de esto. Mientras que en las primeras versiones había magia y un tono más ameno, en las páginas originales había crueldad y el protagonista no era tan bueno. 

El mítico director Guillermo del Toro, responsable de títulos como Hellboy, El laberinto del fauno o El callejón de las almas perdidas, regresa a través de Netflix metiéndose en la animación. Un trabajo que le ha llevado muchos años y con el que, muy posiblemente, gane el Oscar al mejor filme de esta categoría. 

El fondo nos sitúa en la Italia de la Segunda Guerra Mundial, en pleno auge del fascismo mussoliniano, y Pinocho es el recurso que usa el mexicano para narrar un cuento puramente libertario, de lucha por mantener la identidad y, al mismo tiempo, enfrentarse a los prejuicios de los fanáticos. 

Por supuesto, se atreve a ir más allá con el personaje de Geppetto, mostrando sin asomo de crudeza, pero con dolor y potente drama la pérdida del hijo (le vemos alcoholizado en diversos momentos).

Como buen narrador de lo fantástico, el oscarizado director (por La forma del agua) extrae de Pinocho un poderoso relato sobre padres imperfectos e hijos imperfectos, sobre la superación de la pérdida, y también una preciosa reflexión sobre el transcurrir de la vida. 

En el filme hay vida, pero también hay muerte, luz y oscuridad. Todo ello acompañado de las voces de grandes estrellas como Ewan McGregor o Cate Blanchett, y la preciosa música de Alexandre Desplat, que también adorna la narración con momentos de musical puro realmente geniales.

Sin duda, este Pinocho es de Guillermo del Toro. Una obra maestra de la artesanía visual, donde vemos la huella de un gran autor, no solo en la estética (crea un universo propio en las escenas de la muerte), sino también en la esencia de la narración, mezclando el drama con la novela histórica, pasando por el puro fantástico que más gusta al director. En definitiva, no es una versión infantil más al uso, pero los niños la pueden disfrutar sin problema.