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Ayim, el ingeniero segoviano premiado por la NASA

Sergio Arribas
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La NASA premia al ingeniero segoviano Ayim de la Fuente, de 28 años. El proyecto que diseñó junto a su socio, de un helióstato para un asentamiento lunar, gana el concurso 'Lunar Toch', al que concurrieron hasta 195 propuestas de todo el mundo.

El ingeniero segoviano Ayim de la Fuente de Pablo. - Foto: Rosa Blanco

«Sin Segovia, no luna» fue el eslogan con el que Segovia compitió, sin éxito, para lograr la Capitalidad Cultural en 2016. Era la versión resumida de la dedicatoria que estampó, en 1974, en el libro de oro del Mesón de Cándido, el ingeniero aerospacial alemán Werner Von Braun: «Sin Segovia no Isabel la Católica, sin Isabel no Cristóbal Colón, sin Colón no América, sin América no Luna».

Segovia vuelve a tocar la luna, esta vez con éxito, gracias a la proeza de un ingeniero segoviano, diseñador de un 'aparato' esencial para las operaciones de un futuro asentamiento o campamento base en la Luna, en el marco del proyecto 'Artemis' de la NASA. El segoviano Ayim de la Fuente de Pablo, de 28 años y su socio, el cacereño Miguel Cordero, de 27 años, decidieron concurrir al concurso 'Lunar Torch' convocado por la NASA a través de la pequeña empresa que crearon ambos a principios de este año: Vulkano Engineering. «El reto suponía una oportunidad de demostrar nuestras capacidades y así nos lo planteamos», afirma Ayim, que sigue en una nube —y no en la luna— tras conocer, hace apenas dos semanas, que su proyecto se había alzado con el primer premio del concurso internacional de la NASA. 

El jurado, formado por ingenieros de la agencia espacial norteamericana, fue calificado como «magnífico». El de Miguel y Ayim fue el mejor entre los 195 presentados, tanto por grandes empresas de ingeniería como por universidades de todo el mundo.  Ayim, graduado en ingeniería mecánica —Universidad Politécnica de Madrid— y máster en ingeniería industrial —Universidad Europea—, aún recuerda como supo de la noticia. En su habitación de la casa familiar de El Sotillo (La Lastrilla) no hacía más que refrescar la página web donde se iba a anunciar el ganador.

Helióstato anclado en el vehículo lunar diseñado por Ayim y Miguel. Helióstato anclado en el vehículo lunar diseñado por Ayim y Miguel. - Foto: D.S.

«Cuando leí que el primer premio era nuestro, estallé de alegría. Llamé por teléfono a Miguel..¡hemos ganado! Se lo conté a mi madre, me miró y creía que le estaba vacilando. A ella la NASA le sonaba a ciencia ficción», recuerda Ayim, que considera que más allá de la dotación económica del premio —3.000 dólares—, «que quizá no justifica tantas horas de trabajo», ganar  el concurso Lunar Torch supone un «reconocimiento» al trabajo desarrollado y una «inyección brutal de motivación para continuar» con la incipiente empresa, que desarrolla piezas mecánicas, utillajes y útiles para la industria —también para el sector aeroespacial— y trabaja para el sector de la energía solar fotovoltaica.

Pero, ¿qué ha diseñado Ayim y su socio Miguel? El desafío que planteó la NASA consistía en diseñar un helióstato acoplado a un vehículo lunar. Sobre este rover o 'todoterreno' debía acoplarse este helióstato, es decir, un espejo con capacidad de movimiento en ambos ejes que permite reflejar los rayos solares en un punto concreto. La NASA buscaba ideas para un innovador helióstato móvil de baja masa que pudiera empaquetarse para ser transportado fácilmente y aterrizar en la superficie lunar en un espacio reducido y, una vez allí, desplegarse hasta alcanzar una superficie reflectante de 10 metros cuadrados con posibilidad de desplazarse por la superficie lunar. 

Programa Artemis. El aparato se utilizaría dentro de las operaciones del campamento o base lunar del programa Artemis –que tiene como objetivo a largo plazo establecer una presencia sostenible en la Luna—para, entre otras tareas, iluminar objetivos o reducir gradientes térmicos, teniendo en cuenta que en la superficie de la Luna, al no tener atmósfera, se alcanzan temperaturas de 184 grados bajo cero durante la noche a 214 grados positivos durante el día. El helióstato también serviría, reflejando los rayos solares, para calentar objetos o servir de baliza para el aterrizaje de naves espaciales.

Ayim, el ingeniero segoviano premiado por la NASAAyim, el ingeniero segoviano premiado por la NASA

«Todo está relacionado —explica Ayim— con el proyecto Artemis, que tiene como último objetivo que el hombre llegue a Marte. Como paso previo está la exploración lunar sostenible, crear un campamento para que el hombre pueda vivir en la luna. Para que ésto sea posible, se precisan los rover o vehículos lunares, una plataforma o módulos para que los astronautas puedan vivir en la luna y sistemas de energía y de utilización de recursos. Y es aquí donde está este reto de la NASA en este concurso público, del helióstato móvil».

El segoviano recuerda que cuando leyeron las condiciones del reto de la NASA —lanza siempre dos al año— no se lo pensaron. Al final no era más que diseñar un equipo mecánico con algo de electrónica y automatización y con el uso de energía solar, un campo en el que Ayim y Miguel tenían experiencia cuando trabajaron en una multinacional española del sector. 

El concurso estuvo abierto dos meses y a principios de septiembre la NASA publicó los 20 finalistas. El proyecto de Vulcano era el único español finalista. El ingeniero segoviano no duda en desvelar las claves que, en su opinión, pudieron decantar la decisión del jurado a favor de su propuesta.

Ayim, el ingeniero segoviano premiado por la NASAAyim, el ingeniero segoviano premiado por la NASA

«Creo que han valorado la gran calidad y nivel de detalle de su diseño, su bajo peso, y el innovador sistema de repliegue y despliegue desarrollado que reduce la superficie en operación para convertirse en un vehículo compacto y seguro para el transporte». También, a su juicio, el jurado tuvo en cuenta la autoalimentación con paneles fotovoltaicos y la capacidad de soportar condiciones ambientales extremas y polvo lunar. 

Pero, ¿por qué la agencia espacial de Estados Unidos ha optado por un concurso internacional no se lo ha encargado a sus propios ingenieros? «Muchas veces —responde el ingeniero segoviano— los profesionales de una misma empresa acaban trabajando con el mismo esquema mental. Por eso se buscan ideas de personas ajenas a los proyectos y la NASA suele lanzar uno o dos 'challenge' o retos al año».

¿Será esta idea la que finalmente ejecute la NASA? «La idea ahora es suya», aclara Ayim, que precisa cómo ahora la agencia espacial deberá diseñar y fabricar el helióstato. «Creo que tomarán nuestra idea como base.  Sería genial trabajar para ellos, que ya saben quienes son Ayim, Miguel y Vulkano».

El paso para saltar a Marte. El aparato que fabricará la NASA —quizá con la idea aportada por el ingeniero segoviano y su socio— será clave en las operaciones que desarrollará la futura base o campamento lunar del programa Artemis. Ayim de la Fuente explica que este programa llevará a la humanidad a poder asentarse y explorar la Luna y, sobre todo, a prepararla para el siguiente salto, la exploración de Marte.

El plan de la Luna se centra en lograr el objetivo de un aterrizaje humano inicial para 2024 con riesgos técnicos aceptables; mientras que, de forma simultánea, se trabaja hacia una «exploración lunar sostenible» a mediados o finales de la década de 2020.

En el Polo Sur lunar, la NASA desarrollará el campamento Base Artemis para apoyar expediciones más largas en la superficie lunar. Y aquí los elementos que se planifican son el vehículo de terreno lunar (rover sin presión), una plataforma de movilidad habitable (rover presurizado), un módulo de habitación de la base lunar y sistemas de energía y sistemas de utilización de recursos in situ, como el helióstato acoplado al vehículo lunar para el que la NASA buscó ideas a través de este concurso internacional.