Cocinero vocacional que busca sorprender

Patricia Martín
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'El fogón' de José Labrador Bernal, del Bar Los Arcos de Aguilafuente.

Cocinero vocacional que busca sorprender - Foto: Rosa Blanco

Un cocinero con mucha vocación, al que le gusta «hacer de comer». Jose Labrador Bernal es madrileño y su primer trabajo fue en un hotel de la capital, donde le picó el gusanillo por la hostelería. El destino le tenía preparado aparentemente otra idea, «el sector de la construcción pero por una operación de la rodilla lo tuve que abandonar y volví a mis inicios porque hacer de comer para la gente siempre me había llamado la atención», señala Jose Labrador. Hace cuatro años abrió en Aguilafuente, el pueblo en el que reside junto a su familia, el bar Los Arcos. «Conocí a mi mujer Asun en Madrid, donde se estaba formando en Peluquería, nos vinimos aquí y ya no me voy de Aguilafuente». 
Jose Labrador pone mucha pasión en la cocina y ha ido ganando pequeñas batallas para que las cosas le salga como él quiere. «Ahora estoy haciendo unos cursos a nivel profesional para formarme un poco más pero lo que he aprendido ha sido a base de hacer muchas cosas, el día a día», resume. En consonancia con esta premisa así ha ido aumentado la lista de platos de Los Arcos: paella, carrillada, pollo de corral, guiso de rabo de toro, una zarzuela de mariscos, así como otras sugerencias de platos de carne y de pescado. 
El bar Los Arcos de Aguilafuente abre sus puertas todos los días de la semana, desde la ocho de la mañana hasta la hora de cierre, salvo los miércoles, que cierra a media mañana. Jose Labrador es el alma de este establecimiento, entrando y saliendo de la cocina las veces que sean necesarias para ir preparando todos los pinchos y aperitivos, mientras va avanzando otras tareas para los compromisos del fin de semana, meriendas y cenas. En el último año, ha visto como se ha ido incrementado el número de reservas para ser el anfitrión de celebraciones de amigos y familias, a los que prepara con sumo esmero sus recetas, para que coman bien. «La verdad es que cada vez tenemos más jaleo», asegura. Se va corriendo la voz sobre las buenas artes culinarias de Jose entre los vecinos de Aguilafuente y de los pueblos de alrededor.
EL INGREDIENTE SECRETO. Su último gran éxito, con una alta demanda entre la clientela, son los cachopos con cecina, toda una fusión de esta especialidad asturiana con «con una versión a la leonesa ya que elaboramos el cachopo con cecina». Además de las ricas tostas que lleva preparando desde que abrió el bar hace ya cuatro años, en la plaza de la Fuente. Jose Labrador se siente muy a gusto en Aguilafuente, dedicando las horas que hagan falta al negocio y echando mano de su familia, cuando aprieta el trabajo, como tener que sacar adelante la celebración de un bautizo y una cena para casi 20 personas.