LA OTRA MIRADA

Ilia Galán

Poeta y filósofo


Muertos flotantes

28/02/2021

¡Se derrumbó parte del cementerio que pendía del acantilado con los frutos recogidos durante años de decesos, al mar la cosecha de la muerte. A decenas de metros de altura, en una de las más bellas costas del mundo, los ataúdes que guardaban el camposanto se estrellaban y hundían en las azuladas aguas para volver algunos a flotar luego, con los cadáveres esperando un digno rescate. Ha sucedido en Camogli, al sur de Génova y junto a las preciosas localidades de Portofino y Santa Margarita. Las autoridades ahora se afanan en recuperar esos doscientos finados que sus familias, compungidas, ven flotando o semihundidos en las marinas aguas, como tétricos fantasmas, medio podridos. Escena que, de no ser por el dolor de quienes aman a los que al otro mundo pasaron, se diría grotesca, casi más propia de una película de terror o del cine cómico y más sórdido. 
También nuestros políticos profanan, como el acantilado, las tumbas de quienes pudieron vivir pero cayeron por el desconcierto, por falta de sentido común y de previsión, por expertos que en su momento, en marzo pasado, debían haber intervenido y no existieron, mientras manifestaciones y partidos de fútbol, discotecas y fiestas reunían al pueblo que mutaría como ejército de cadáveres. Profanan porque una vez han sufrido la enfermedad todavía siguen sin contabilidad, porque muchos no fueron analizados, porque la imprevisión hizo que no se mirase ni por el agonizante ni por los familiares. Basta comprobar cuántas defunciones había en los pasados años y cuántas dejaron teñido de negro el calendario de 2020, y lo que queda... Habitamos una película de zombies políticos, que se pasean entre las fosas, buscando rédito al devorar sus ánimos, contando las ánimas que marcharon.
Profanan hoy por la inoperancia al administrar una vacuna que no llega y muchos millones esperan como una tabla de salvación, sembrando nuestros hospitales de nuevos cadáveres... ¿Por qué en una emergencia así no se saltan los protocolos y se fabrican las vacunas también en nuestros laboratorios, por qué no la suministran incluso en los aparcamientos, como hacen los norteamericanos, más serios y prácticos que los españoles, amordazados por burócratas y necios? Mientras el Ministerio de la Desigualdad destina 500 millones de euros discriminando en vez de destinarlos a las vacunas o a la investigación. Profanan, sin adioses familiares