TRIGO LIMPIO

Luis Miguel de Dios

Escritor y periodista


Hemerotecas

Se ha dicho muchas veces, pero conviene recordarlo en estos tiempos de turbación y falsas verdades (es decir, mentiras): si nuestros líderes (o aspirantes a serlo) repasaran con espíritu crítico las hemerotecas, dimitirían al instante. No aguantarían la más mínima lectura de sus anteriores declaraciones, asertos, convicciones, acercamientos, rechazos y toda la amplia gama que va del amiguismo a la enemistad pasando por la neutralidad y la indiferencia. Lo que ayer era No hoy es Sí, o ya veremos, o vamos a hablar, o lo importante es el diálogo, pero bajo ciertas condiciones, o pelillos a la mar. La semana que ha mediado entre las elecciones del 10-N y hoy mismo ha sido el mejor ejemplo de lo que escribo. Y como paradigma excelso el abrazo entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias que cerraba un preacuerdo de gobierno inesperado y sorprendente. Un milagro, aseguran los más izquierdistas, que ponen velas a San Ateo. Una maldición, afirma la derecha, que ahora, vaya por Dios, ahora, ofrece pactos y más pactos al PSOE si rompe con Unidas Podemos. ¿Pero no habíamos quedado en que con Sánchez ni a tomar café?, ¿pero no era un felón, un okupa, un ilegítimo y el jefe de una banda? En este caso, no hace falta ir a las hemerotecas porque Casado y los de Ciudadanos (Ribera ya no) lo han repetido hasta antier y aun siguen en esas trece. ¿En qué quedamos?, ¿Sánchez es todo eso y solo merece estar en la oposición o hay que negociar con él para salvar a España de no se sabe quién, quizás de tantos salvadores como pululan, y han pululado, por doquier? Si las hemerotecas hablaran, hallaríamos muchas soluciones, tantas que no sabríamos a cual atender. Pero, claro, las soluciones de hace unos años, o meses, ya no valen para ahora. Aquellas palabras se la llevó el viento y hoy navegamos por el Reino de las Contradicciones sin ponernos colorados. Cuestión de Estado. Pues, vale, pero…Más nos valdría a todos que ciertos próceres estuvieran un tiempo calladitos. Menos hablar y más dialogar. Se lo agradecerían hasta las hemerotecas.