¿Rumbo a EEUU?

Nacho Sáez
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Nicolás Herrero encara la recta final de una temporada en la que ha dado el salto al Circuito Mundial Júnior y en la que ha comenzado a recibir ofertas de universidades americanas.

¿Rumbo a EEUU?

La mayoría de los rivales a los que se enfrenta Nicolás Herrero (Segovia, 31 de agosto de 2002) tienen plena dedicación (o casi) al tenis. Él no. Si tiene que viajar a un torneo, como ha hecho recientemente con destino a Portugal, pide permiso en el colegio y sólo si le dan luz verde acude finalmente. No obstante, no desearía que fuera de otra forma. «Me gusta tener una vida lo más normal posible: ir al colegio, relacionarme con mis amigos... Estoy a gusto así y no me he planteado dejar las clases o estudiar a distancia», explica en conversación con El Día de Segovia mientras añade que el Claret –el centro en el que estudia Bachillerato este curso– «se ha portado súper bien conmigo». «Me han cambiado exámenes cuando lo he pedido», apunta.
Este cable le ayuda a enfrentarse a la exigencia con la que se ha encontrado sobre todo esta temporada, la de su estreno en el Circuito Mundial Júnior. Es, por supuesto, el único tenista segoviano de su categoría que cuenta con este estatus y, dentro del ranking nacional, ocupa el decimotercer puesto. Un éxito consecuencia de unos meses de competición en los que «ha ido de menos a más», según subraya su entrenador, Ángel de Marcos.
Herrero comenzó su andadura en el Circuito Mundial Júnior obligado a disputar fases previas –debido a su corto recorrido hasta ese momento– y ha acabado este primer año incluido en torneos de grado 3, los intermedios en el escalafón de la categoría. Por el camino ha firmado unas semifinales en Madrid y unos cuartos de final en Dublín y Portugal, además de sendas brillantes actuaciones en la modalidad de dobles en Gran Canaria y la propia Portugal.
«Ha mejorado el ritmo de juego», le analiza su entrenador; «se mide a rivales con una velocidad de pelota muy rápida y ha conseguido estar a la altura. Afrontar partidos más duros también le ha hecho más fuerte mentalmente». El propio tenista también ha sido consciente de esa progresión. «Este año ha sido bastante positivo. He ido de menos a más y siento que he conseguido subir un escalón», apunta.
Compagina las clases en el Claret con sus entrenamientos en Espacio Tierra, donde trabaja también la parte física a pesar de las dificultades que llevan aparejadas las duras condiciones climatológicas que tiene que soportar durante varios meses del año. No es esa la única desventaja que tiene respecto a sus rivales. Mientras estos tienen la posibilidad de viajar a torneos todas las semanas del año, Herrero tiene que seleccionar con mimo sus desafíos. «Intentamos buscar fechas de vacaciones o en las que no tenga exámenes. En cambio, sus rivales estudian a distancia o desgraciadamente lo han dejado», remarca su técnico, orgulloso además del rendimiento académico de su pupilo: «Va muy bien».
Esas buenas calificaciones ya le han empezado a abrir puertas de cara al futuro. Al final de este curso realizará la Selectividad y después le gustaría estudiar un grado de Economía o Negocios. Según ha podido saber esta redacción, tiene sobre la mesa varias ofertas de universidades estadounidenses para disfrutar de una beca y seguir jugando al tenis. «Todavía no hay nada firmado. Tengo que decidir si me quedo aquí, que tampoco me importaría, o doy ese paso», señala el jugador.
Si cruza el charco finalmente seguiría los pasos de otros tenistas segovianos que lo hicieron anteriormente, como Javier Bernabé, Diego Benavent o Pablo Alonso, aunque Ángel de Marcos destaca el nivel de juego alcanzado por Herrero: «Es que en cada torneo al que acude va a más». Se encuentra en la antesala del profesionalismo. 2020 será su último año como júnior y después tendrá que dar el salto a los torneos nacionales absolutos, a los ‘futures’, a ‘los challengers’ o quién sabe si a cotas más altas.
Tanto su entrenador como él tienen claro que el servicio y el apartado físico encarnan los aspectos a mejorar, pero quieren hacerlo manteniendo los pies en el suelo. «Tiene mucho mérito que esté jugando a este nivel y está animado. No hay que olvidar que en este deporte lo normal es perder todas las semanas», recuerda De Marcos. «A ver cuánto me permiten los estudios jugar el año próximo», suspira el tenista.