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"Hay una relación directísima entre el poder y el sexo"

María Albilla (SPC)
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"Hay una relación directísima entre el poder y el sexo"

El amor, el deseo y la lujuria han sido en la historia más poderosos que la razón de Estado a la hora de que los monarcas de este país tomaran decisiones. Desde Rodrigo, último soberano visigodo, hasta Alfonso XIII, bisabuelo del actual rey de España, la escritora y periodista Marta Robles repasa en Pasiones carnales (Espasa) las aventuras regias más tórridas que se vivieron entre las sábanas en los aposentos de palacio.

¿Cómo le entra a una el venenito de colarse en las alcobas reales? 

Fue una sugerencia de Ana Rosa Semprún, que estaba obsesionada con un libro que se publicó en México sobre los arrebatos de los poderosos y cómo a través de ellos se contaba la historia del país. Me puso la manzana delante... y yo mordí de manera instantánea. Si algo he aprendido en muchos años de lectura es que son las pasiones humanas las que mueven el mundo. 

No solo mueven el mundo, sino que igualan a todos los seres humanos. 

Absolutamente. El amor y la muerte nos arrastran a todos como una tempestad, pero la manera de desarrollarse entre unos y otros cambia. 

Los matrimonios de los poderosos a lo largo de la historia de España eran meros contratos. Solo los pobres se casaban por amor. Pero hay que decir que a veces matrimonios por amor han durado mucho menos que los concertados por interés.

Cita a Oscar Wilde y dice que «todo en la vida trata de sexo excepto el sexo. El sexo trata de poder». ¿Se han ganado muchas batallas en el lecho? 

Hay una relación directísima entre el poder y el sexo incluso sin llevar corona. Es la erótica del poder. Cuando cualquier persona accede al poder quiere devoción en todos los aspectos y el sexual y amoroso es uno de ellos. Y sí, la verdad es que en muchos lechos han acabado reinos, se han cambiado dinastías, se han ganado batallas... ¡Ha pasado de todo!

Entre líos de faldas se cambiaron dinastías, como pasó con el lujurioso Pedro I, que murió a manos de su hermanastro dando paso a una estirpe clave en este país.

A Pedro I el Cruel lo asesinó uno de los 10 hermanastros que tenía habidos entre Alfonso XI y su barragana Leonor de Guzmán y con ese fratricidio se cambió de dinastía y fue impresionante lo que afectó a España, ya que se pasó de la casa de Borgoña a la de Trastámara, a la que pertenecen ni más ni menos que los reyes católicos.

Leonor de Guzmán, la barragana de Alfonso XI, tiene una historiaza porque fue una de las amantes del rey, pero también la mujer que más poder tuvo en la corte. 

Una pasada. Estuvo 23 años siendo considerada reina. Todo el mundo sabía que no lo era, que era la concubina, pero daba lo mismo. La verdadera reina, María de Portugal, ni tenía atribuciones ni el amor del rey. Al principio el monarca visitaba ambos lechos, pero luego ni siquiera eso. Leonor de Guzmán tuvo el respeto hasta de las cortes europeas.

El libro va de Rodrigo, el último rey godo, hasta Alfonso XIII. ¿Por pudor con el presente no ha continuado hasta Juan Carlos I? 

El Rey emérito es probable que diera para un capítulo o para una novela entera, pero a mí me gusta ver las cosas con perspectiva. Igual que creo que ahora sería muy difícil escribir algo sobre la pandemia, creo que es muy difícil escribir algo sobre Juan Carlos I. Hay que dejar pasar el tiempo. Si escribiera sobre él haría información y no literatura.

Aunque estemos hablando de literatura, detrás de Pasiones carnales hay mucha historia y mucha documentación, ¿no es así? 

Hacer este libro ha sido muy difícil. Para acceder a la documentación (más de un centenar de libros, cartas, visitas a archivos...) me ha ayudado una documentalista porque si no habría sido imposible. Ha sido un trabajo ímprobo. A veces los libros de Historia son tan inexpugnables como los propios castillos. 

No tiene desperdició la historia del primer Borbón en España, Felipe V, que se trajo, entre otros juegos, un consolador para Isabel de Farnesio. 

Felipe V fue un personaje curioso... Llegó por pura carambola de la historia al trono de España y tenía un serio trastorno de la personalidad. Era muy complicado convivir con él. Tenía una obsesión por el sexo salvaje que solo se desvanecía cuando se iba a la guerra. Tuvo sexo diario con sus dos esposas, se masturbaba constantemente... Se casó con María Gabriela de Saboya, con quien tuvo relaciones hasta, dicen algunos, con el cuerpo de la fallecida y después se casó con Isabel de Farnesio, que decidió que iba a aguantar todo lo que Felipe V le pidiera con tal de tener poder. Le llegó a pedir que se acostara con él en la cama sin asear en la que había muerto su anterior esposa. Le pidió que fuera su cómplice viendo cómo se jugaba al impávido o a la gallinita ciega... Y, efectivamente, le trajo a Isabel un dildo, un consolador de marfil. Ella accedió a todo y, curiosamente, consiguió esa cuota de poder hasta el punto de que llegó a firmar documentos junto al rey.

En general, se va pasando de la desinhibición a la perversión. 

Hay un poco de todo, pero cuanto más avanzas en el tiempo más perversiones se permiten. Observaban algunas normas, pero nunca las que les hacían cumplir a sus súbditos. Felipe II, por ejemplo, que ha pasado a la historia como un hombre austero que no permitía las máscaras en los bailes ni que se tocaran las parejas entre sí, resulta que tenía cuatro mujeres, varias amantes y una colección de pintura erótica con la cara de su amante y la suya pintados por el mismísimo Tiziano. 

Hay un rey que no es lo que parece... Alfonso X el Sabio.

Sí, sí. Yo tenía la idea de que era como un hombre recto, puro, casto, y de pronto me encontré que fue el rey más farandulero de todos los tiempos. Lo que de verdad le gustaba eran los juglares, las juglaresas, las meretrices, la jarana y el lío. Se saltaba a la torera todas las normas impuestas por la religión y aunque pasó a la historia por las Cántigas de Santa María, anda que no hizo otras de escarnio incluso contra los propios sacerdotes. Es tremendo que estuvo a punto de repudiar a su esposa, Violante de Aragón, porque no se quedaba embarazada y se trajo a una princesa (Kristina) de Noruega. En el viaje de esta, su mujer se queda encinta y entonces casa a la noruega con su hermano, al que saca de la Iglesia porque era arzobispo de Sevilla. Previamente, cuenta la leyenda, que se la benefició en un arrebato junto a las murallas... Es el rey que mejor ha manejado el marketing. Ha pasado a la historia como intachable haciendo lo que le daba la gana.

Qué mal paradas salen casi siempre las mujeres en la historia... 

La historia de la humanidad se ha escrito siempre desde la base de la desigualdad. Los hombres siempre han querido someter a las mujeres porque nosotras teníamos el milagro de la vida y de alguna manera esto les aterrorizaba. Todavía hoy no hemos conseguido doblegar la desigualdad. Luego está que las mujeres eran buenas o malas en función de su honra y el marido nunca tenía culpa de nada...

¿El peso de la religión? 

Hay una cosa curiosa y es que las concubinas reales, o las damas de la corte que tenían relaciones con nobles, siempre y cuando estos dieran sus dineros a la iglesia, no eran tan deshonrosas, pero las pobres eran malas mujeres sí o sí si actuaban fuera del matrimonio o no cumplían con los preceptos estipulados.

¡Católico, muy católico, era el rey Fernando, pero se lo pasaba de fábula con Beatriz de Bobadilla! 

Beatriz de Bobadilla está documentado que era ninfómana. En realidad, lo que tenía era un comportamiento como el del 80 por ciento de los hombres de su tiempo. Usó mucho el sexo para conseguir lo que quería y, además, tenía una vagina prodigiosa. Lo que se llamaba una vagina dentada, que debía proporcionar mucho placer. 

Y las pobres reinas acudían a toda suerte de hechizos y encantamientos para tratar de retener en el lecho a sus maridos... 

Hubo muchas reinas que acudían a las judías o a las moriscas que tenían pociones, hechizos y conjuros... Hay una historia curiosa que es cómo Juana la Loca intenta reconquistar a Felipe el Hermoso. Cuando se conocieron surgió una pasión desbordada, pero con el tiempo él empezó a fijarse en todas las florecillas de la corte. Separados por los deberes del reino, para uno de sus reencuentros Juana pide ayuda a una morisca porque eran mucho más duchas en cuestiones sexuales y, entre otras cosas, también eran más limpias. Tenían mucha más higiene que las cristianas y eso ayudaba a que el sexo fuera más placentero. Además manejaban cosméticos, fragancias... y Juana los usó. Le duró un tiempecito, pero luego... ya sabes.

La expresión de ser una reina mora tiene también su explicación y está en Alfonso VI. ¿Quién fue ella? 

Durante mucho tiempo se quiso ocultar que en el trono de España se sentó una reina mora. A Alfonso VI el Bravo se le adjudican cinco mujeres y dos concubinas. En esas dos había una que se llamaba Zaíra, que se corresponde luego con Isabel, su cuarta mujer, con lo que se habría convertido y cambiado el nombre. Fue, además, a la que más amó y con ella tuvo un descendiente que, de no haber fallecido en la batalla de Uclés, hubiera sido un hijo de sangres mezcladas. El amor que le tuvo a esta reina mora llevó a que su corte tuviera todos los rasgos musulmanes.

¿Es leyenda o realidad que la invasión musulmana de la España visigoda se produjo por la venganza de una violación? 

Es la historia del rey Rodrigo (siglo VIII) y, claro, cuanto más atrás vas en el tiempo más difícil es probarlo. Esta leyenda se ha contado tantas veces y en tantos sitios que un sustento de verdad tiene que haber... 

Rodrigo tenía un aliado en el norte de África, que era el conde Don Julián, que manda a su hija Florinda a la corte para que la busquen un buen marido. El rey no controla sus ansias y la viola y como venganza el conde se alía con los musulmanes y los que no eran partidarios de Rodrigo en la península. Esto acaba en la batalla de Guadalete en la que el monarca murió, lo que abrió la puerta a la conquista musulmana.

Guardemos un minuto de silencio por Alfonso II el Casto, que mantuvo sus votos eclesiales a pesar de convertirse en rey. 

Es muy extraño que no tuviera contacto con mujeres y no rompiera ese voto... Quizá lo que tuvo es una sexualidad diferente. Lo que sí es cierto es que reinó muchos años y fue un muy buen período para el país.

¿Isabel II se merece una mención, por mujer y disfrutona?

A Isabel II le tenía cierta tirria, pero estudiándola le he cogido cariño. Fue una niña desatendida que llegó al trono con 13 años sin la formación que habían tenido otras reinas y se aprovecharon mucho de ella. Necesitó la comida y el sexo como una búsqueda de cariño. Que fuera de amante en amante y que ninguno de sus hijos fuera de su marido me da un poco de pena. Creo que le faltó mucho amor.

¡Para cuánto da la historia de este país! El trío de Carlos IV-María Luisa de Parma-Godoy, la informe verga de Fernando VII, las películas porno de Alfonso XIII... 

De verdad que sí... Fernando VII era feo por fuera, por dentro y por el miembro, ¡qué más te puedo decir!

La historia de Carlos IV, María Luisa de Parma y Fernando Godoy no me gusta nada, me parece que hay mucha ignominia, que fue un período feo y me llama mucho la atención la actitud de esta reina. Cuando está en su lecho de muerte llama a su confesor y le dice que de los 23 embarazos que ha tenido, en ninguno ha participado su marido...

Y qué te voy a contar de Alfonso XIII. Creo que no sabemos ni la mitad de la mitad. Fue un amante del porno y el conde de Romanones, que lo sabía, destinó parte del patrimonio de la Casa Real a hacer estas películas. ¡Costaba 6.000 pesetas cada una!