DE SIETE EN SIETE

Rafael Monje

Periodista


Paciencia a raudales

Cuando los políticos se enzarzan en cuitas internas y en cuestiones de relevancia personal y de poder orgánico dentro de la propia formación, cabe preguntarse si eso es lo que preocupa realmente al ciudadano de a pie. La respuesta, claramente, es no. Viene esto a cuento de la enésima disputa dialéctica entre el vicepresidente de la Junta y ganador de las primarias de Cs en Castilla y León, Francisco Igea, y el presidente de las Cortes autonómicas y miembro del consejo general del partido naranja, Luis Fuentes. La pugna entre ambos por encabezar la representatividad de la formación en la Comunidad no es nueva, pero se ha agudizado a raíz de los pésimos resultados electorales del 10 de noviembre. Al final, al perro flaco todo son pulgas y, lejos de aunar fuerzas ante las adversidades, uno y otro parecen optar por caminos nada convergentes a poco que se lean las declaraciones públicas que realizan desde la última cita electoral y que, entre otras consecuencias, provocó la dimisión del mismísimo líder nacional, Albert Rivera. No parece tampoco que, por lo pronto, esas aireadas discrepancias vayan a cesar, cuando solo llevamos poco menos de cinco meses de andadura del actual mandato autonómico. Santa paciencia, que diría el presidente Fernández Mañueco, es lo que deben pensar también los procuradores de Ciudadanos y los cargos públicos designados por este partido en el gobierno bipartito de la Junta.

Según se mire, todo ello no deja de ser un episodio más de un epílogo escrito ya desde la misma celebración de una primarias que convulsionó al partido naranja e incluso hasta la política regional y que han propiciado dos líneas diferenciadas, la oficial, de la que bebe a diario Luis Fuentes, y la del sector crítico y socioliberal, abanderada por Francisco Igea.

Dudo mucho que esas cuitas vayan a más cuando se ostenta el poder público que uno y otro tienen en la actualidad y acabarán remando al unísono para que las aguas vuelvan al cauce del sosiego y la discreción. Mientras, deberá imperar la paciencia a raudales, aunque de santa tenga poco.