LA OTRA MIRADA

Ilia Galán

Poeta y filósofo


La peste

12/03/2020

La guerra ha comenzado, los virus maléficos por millones las fronteras han atravesado. Estoy en Italia encerrado, los aviones a España ya no pueden aterrizar y tendría que volver a casa, antes de retornar a mi puesto en Oxford. Cuando llegué aquí iba a presentar un libro, hace una semana. En Madrid había apenas casos y todo parecía una exageración itálica pues pese a su genio y a su intrepidez en la carretera, son pasionales pero temerosos, cobardes, tanto en las guerras como ante las enfermedades. Pero el entorno ha cambiado y no hay bromas ya porque no nos damos la mano y la distancia mantenemos y tememos que nos encierren en nuestras casa, donde estoy ahora, al sur de Toscana, en una aldea entre bosques que al mar se abalanza y aunque la belleza pasma entre alabanzas las inconveniencias de esta situación me están más que incomodando. Peor es para otros que sufren la tragedia, por no hablar de los difuntos. Al poco de desembarcar en estas tierras benditas por la maravilla de las artes y los paisajes me comunicaron que cerraban universidades y teatros, de modo que se desconvocaba la presentación del libro un par de días antes, avisando a muchos que venían a verme incluso desde otras lejanas ciudades. Las conferencias tampoco podían ofrecerse y así me fui a refugiar a este entorno a donde no llega la peste. Pero las noticias de la madrileña corte no son nada hermosas, basta conocer cómo va el metro por las mañanas para entender la facilidad de un crecimiento exponencial en los contagios.
Ahora no puedo dar otras conferencias que me esperaban en Siena pues han ampliado el plazo de cuarentena y sigue creciendo el caos y las normas militares. No podemos salir de los pueblos que constituyen el ayuntamiento, es una orden que afecta a todo el país y lo ha bloqueado. Esperemos no suceda igual en toda España porque la economía en un mundo tan interconectado se desplomaría sin remedio.
Dicen que han aumentado las compras de La peste, de Camus, ambientada en nuestro tiempo, pero casi mejor recomiendo otro texto, de los hispánicos momentos en que Madrid gobernaba Milán y sonaban los aires del Renacimiento: Los novios, de Alejandro Manzoni, donde narra la peste que se extendió después de una hambruna en un contexto de amores y odios, de venganzas y esperanzas. El relato es excelente analizando los motivos psicológicos del miedo, los abusos y horrores que se producen cuando no hay ley terrena mientras el terror aumenta, entre cadáveres. Esperemos que no lleguemos a aquellos tiempos que asolaron los campos de León o Castilla y en otros territorios al final del Medioevo. Hubo zonas en que tres de cada cuatro murieron.
Dicen que este coronavirus no es tan mortífero, pero hemos de esforzarnos en contenerlo.