Editorial

La salida de la crisis acentúa las desigualdades y la exclusión social

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El 18,4% de la población, hasta 8,5 millones de personas, se encuentran en España en situación de exclusión social. Son 1,2 millones de afectados más que antes de que estallara la crisis, una cifra a la que pone caras y nombres Cáritas con su informe Foessa. En el documento se evidencia que la recuperación puede haber llegado a los macroindicadores económicos, pero que ni mucho menos se ha conseguido siquiera empezar a cicatrizar una situación que habla de 4,1 millones de españoles, directamente sumidos en una exclusión social severa. Todos ellos viven con el riesgo de perder su vivienda, sufren un desempleo galopante e incluso padecen una precariedad laboral extrema que no les sirve casi ni para subsistir. Suman tantos problemas que les resulta imposible tener un proyecto vital con unas bases sólidas. 
Cáritas dio a conocer ayer este informe, uno de los indicadores más fidedignos que radiografía la realidad social de nuestro país cada cinco años, después de realizar más de 11.600 encuestas por todo el territorio, con unos datos que son analizados por 130 investigadores de más de 30 universidades españolas y 13 organizaciones de acción e investigación. El rigor, pues, se le otorga de partida a este preocupante estudio que sitúa a la vivienda como el gran problema y desencadenante de esa exclusión, como pasaba, por cierto, antes de la crisis. En plena escalada de precios, incluidos los del alquiler, se contempla a la vivienda «como un motor elemental de la desigualdad». 
Si bien es cierto que el informe permite ver el vaso medio lleno para casi la mitad de los españoles, que no tienen dificultades para su supervivencia, que disfruta de una vida «digna» y con los mismos niveles de antes de la gran recesión, el riesgo de la exclusión no desaparece. De hecho, Cáritas advierte de que ha regresado «con cifras mucho más altas» y expone que pagar los gastos derivados de la vivienda condena a uno de cada diez españoles a estar por debajo del umbral de la pobreza. Hay dos millones de personas que viven con la dura incertidumbre de quedarse sin un techo sobre su cabeza.
El problema de la exclusión se enquista en nuestra sociedad mientras las negociaciones para conformar gobiernos estos días por toda España parecen limitarse a un infantil reparto de sillas, coaliciones o colaboraciones sin propuestas y sin que nadie se ponga manos a la obra para resolver un problema real como es el de la pobreza, en parte, como explica el informe, porque las personas con bajos ingresos no participan en los canales tradicionales de representación política y quedan excluidos de esa agenda que se mueve por otros derroteros reduciendo la calidad de la democracia española.