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Diego Izco

TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Intocables

11/09/2021

Eliott Ness tenía un puñado de ellos y punto. Hasta aquí la definición de hombre-intocable, aunque teorías 'magufas' señalarán a tipos oscuros en la cúspide de la cúspide, moviendo los hilos del mundo a su antojo sin que nadie (¡tachán!) pueda tocarles. Imaginando que eso sea cierto, contemos a los 'jefazos' del planeta según teorías conspiratorias y al grupete del señor Ness. Nadie más. Ni siquiera Eden Hazard.

Lo digo porque desde hace algunas semanas se nos traslada la idea de un Hazard en forma y dispuesto, pero herido en su orgullo porque, dicen, Vinicius le ha adelantado por izquierda y derecha. Y si echamos un vistazo -nada profundo- a su rendimiento desde que llegó y a sus números y a su parte de lesiones, no podría extrañarle a nadie. Pero claro, lees cosas como «Eden ya no es intocable» y te preguntas en qué punto del camino le otorgaron tal cualidad… y casi no pierdes un segundo en responderte: «¡Cien millones!». En efecto, hace cien millones de euros, si podemos considerarlo como unidad de tiempo, Eden Hazard recibió el título de «titular indiscutible», lo que en este deporte equivale a ser intocable. Podríamos considerar que, en igualdad de condiciones, un tipo que le costó al club cien 'kilos' jugará antes que uno que sólo costó diez. Y es entendible, porque los grandes clubes viven en una elite donde deben hacer equilibrios y malabares entre la parcela deportiva y la económica para salvaguardar la institucional: lucir al 'caro' forma parte del juego. Pero, ¿y si no existe esa igualdad? ¿Y si el 'barato' juega mejor, corre más y marca más goles? Es entonces cuando te das cuenta de que la balanza está desequilibrada hacia el mismo lado: incluso en su peor momento, Hazard siempre tendrá más privilegios y ventajas que los 'vinicius' que le disputen el puesto (teniendo en cuenta, claro, que en esta ecuación el 'barato' tenía 16 años cuando el Madrid pagó 45 millones, 61 según quién lo cuente).