TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Pirlo

28/10/2020

Supongo que si el pasado sábado vimos de qué está hecho el Real Madrid, hoy veremos de qué está hecho el Barça. Es noche de resurrección o de corona de flores, tus amigos no te olvidan, de fuegos artificiales o bombazo a la línea de flotación. Perder en Turín entra dentro de lo normal… pero ahora también de lo trágico. Ganar en Turín (el rival de rivales en el grupo G) entraba dentro de los pronósticos… y ahora también de lo épico, como milagroso era que el Madrid del Cádiz o del Shakhtar ganase el Clásico, más o menos.

Kilo a kilo, hombre a hombre, la Juventus es uno de los candidatos. Y la batuta la lleva Pirlo, como hizo siempre, sólo que ahora lleva traje y corbata y dirige el juego desde la banda, y no desde ese lugar reservado para el 'cinco', donde sucedía la magia en corto y en largo. Coetáneo de los 'reyes de la pausa' azulgranas (Xavi e Iniesta), Andrea Pirlo fue el jugador 'más Barça' de cuantos había en el planeta. Cada vez que la pelota pasaba por sus botas sucedía algo diferente a lo que la gente esperaba, algo que se saltaba los protocolos de la simple normalidad.

Todavía es pronto para saber qué quiere hacerle Pirlo a su Juve (donde jugó cuatro temporadas) desde el banquillo. Todavía es pronto incluso para sacar conclusiones tras dos victorias y tres empates en la Serie A, pero sí que hay una idea global en Italia alrededor de 'otro fútbol': Gasperini en el Atalanta, Simone Inzaghi en el Lazio, De Zerbi en el Sassuolo, Pioli en el Milan… Tipos a tumba abierta, alejados en miles y miles de kilómetros de los postulados legendarios del 'catenaccio' o la romántica idea del 0-0 como partido perfecto. Mientras el fútbol español vira hacia ese paisaje donde los héroes son los enemigos del gol, ellos dan el volantazo opuesto. Tipos como Pirlo se encargarán de obrar un 'milagro' de verdad: que Italia abrace el vértigo.