CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


La mujer de moda

10/12/2019

Su partido aspiraba a tumbar al PP pero en cinco meses se ha dejado tres millones y medio de votos y 47 diputados en el camino. Albert Rivera abandonó la política y todos los ojos miraron inmediatamente hacia Inés Arrimadas. Y siguen mirando hacia ella, porque no hizo falta presionarla excesivamente para que anunciara su disposición a presentarse candidata a la Secretaría General en el congreso que se celebrará en marzo.

La siguen mirando porque Inés Arrimadas tiene su aquel. Joven, con voz templada, oculta una considerable fuerza y energía interior. Decían sus colaboradores que Inés que no se amilanaba ante nada sino que se crecía ante la adversidad, y es ahora, cuando Ciudadanos sufre una situación de precariedad máxima , cuando la fuerza de Arrimadas es ya de dominio público y ha insuflado un entusiasmo en la sede de Ventas que parece inconcebible en un partido que aspiraba a tanto y se ha quedado en tan poco.

El éxito de Arrimadas es que no ha entrado en las tensiones que se han vivido en Ciudadanos ante la actitud prepotente y excluyente de algunos miembros del círculo riverista; ha dejado que sea una gestora la que se rompa la cara si hace falta para poner orden interno. Ella, como candidata, se sitúa en otro nivel; es la cara de un partido que debe tomar decisiones ya sobre qué hacer con un Pedro Sánchez dispuesto a ser el primer presidente de gobierno que no le hace ascos a partidos inconstitucionalistas y que promueven iniciativas que pueden llevar al país a la quiebra. Escucha los cantos de sirena de un Sánchez que sabe que con Arrimadas de su parte acallaría el clamor unánime de que promueve un disparate político y que las consecuencias de sus pactos con independentistas y populistas pueden hacer caer al PSOE más debajo de lo que ya está. Al mismo tiempo quiere Arrimadas mantener las alianzas con un PP con el que existen grandes diferencia de criterio y estrategia política, pero que gobierna con Ciudadanos en importantes regiones y alcaldías.

Arrimadas y sus 10 diputados se han convertido en oscuro objeto de deseo de Sánchez y Casado. Sánchez, porque con la ayuda de Arrimadas podría blanquear el preocupante gobierno que prepara; es probable que incluso a él le parezca inquietante si piensa de Podemos lo mismo que pensaba hace un mes. En cuanto a Casado, no renuncia a su sueño de liderar un gran partido de centro derecha sumando Ciudadanos al PP. También Arrimadas sueña con una gran fuerza de centro derecha para neutralizar a un Vox echado al monte y un Psoe sanchista que ha perdido el norte. Pero lo que no acepta es que CS sea engullido por el PP aunque se hayan quedado tan atrás en las expectativas electorales. Y en ese terreno se mueve Arrimadas. En sumar … pero a su manera. Sin que desaparezca su partido.