UNA COL

Aurelio Martín

Periodista


Crisis inesperada

13/03/2020

El episodio de los contagios por la infección del coronavirus (Covid-19), aparte de afectar a la salud humana, nos ha introducido en una crisis inesperada con una extraordinaria repercusión económica aún sin poder evaluar, cuando la globalización ya nos trajo una tensión comercial encabezada por las relaciones entre China y Estados Unidos, pero que podría acabar como la crisis de 2008.    
Desde luego la situación exige respeto y responsabilidad de los ciudadanos, en cuanto a medidas de prevención a emplear, por mucho que no gusten o sean incómodas. Aunque exista preocupación, el miedo es libre, pero tampoco es de recibo que se busque dramatismo, cuando comunidades autónomas y Ministerio de Sanidad están trabajando de forma coordinada, independientemente de su color político. Solo rechinó, en su momento, la irrupción en la escena nacional de la guía publicada por el Ministerio de Trabajo que dirige Yolanda Díaz, criticada por los agentes sociales, en cuanto que plantea la posibilidad de paralizar la actividad laboral, cuando ya existe una sola voz autorizada que es la que marca el ritmo de las medidas a adoptar y valora el riesgo. 
Desde luego la fuente informativa de la situación debe ser la de los expertos autorizados, que tratan de contener la pandemia de este virus conocido, pero nuevo al haber mutado,  por lo que el grado de penetración está aún por conocer y que, en la mayor parte de los casos, es leve, sin minimizar que se hayan registrado otros casos de gravedad, incluso fallecimientos, generalmente al estar asociados a otras patologías.  No obstante, a día de hoy las perspectivas son pesimistas en cuanto a la curva ascendente de casos.
El control exige también medidas de contención y prevención, principalmente en los casos en los que no se conoce la procedencia o si son importados, como ocurre en algunos puntos, que es lo que está causando mayores problemas a sectores como el hostelero o el vinculado a viajes, debido a la anulación de eventos, descenso generalizado del turismo e incertidumbre ante la Semana Santa,  aunque no son los únicos, también otro tipo de industrias sufren ya la situación, así como muchos autónomos. No hay que bajar la guardia y actuar con serenidad pero con firmeza a la hora de cumplir con las recomendaciones y acuerdos de las autoridades.  En Segovia no debemos de mantenernos ajenos a que somos una provincia limítrofe con Madrid, lo que nos debe hacer pensar que hay que estar preparados. 
Un frente grave es el mundo de las redes, principalmente en entornos pequeños, donde cualquier movimiento de ambulancias o rumor hospitalario hace aparecer nuevos casos, aunque no existan, dejando a los medios que cumplen con dar a conocer la información autorizada y contrastada, como supuestos cómplices de algún silencio, una vez que se ha determinado que solo se informa acerca de los positivos y no de aquellos sometidos a seguimiento que pueden terminar siendo negativos. Esta viralización provocada por irresponsables sigue siendo rechazable.