DESDE EL ALA OESTE

Fernando Aller

Periodista


Negociar con discreción

24/04/2020

A muchos nos ha aumentado la desconfianza. Reeditar los Pactos de la Moncloa se nos presentaba como tarea difícilmente alcanzable, por la sencilla razón, comentábamos la semana pasada, de que es otro el tiempo que vivimos cuatro décadas después. Las circunstancias sociales, económicas y políticas son muy diferentes. El escepticismo aumenta tras conocer el acuerdo de Sánchez y Casado de llevar las negociaciones para la “reconstrucción” económica a una comisión parlamentaria. Recelo en progresión geométrica al haber comprobado 48 horas después que el Congreso de los Diputados más parece un coso para el enfrentamiento a sangre que el ágora de la discrepancia legítima y del encuentro deseado. La sesión parlamentaria, en la que se aprobó un nuevo periodo del estado de alarma, no augura mejor talante de los mismos parlamentarios en el seno de la Comisión que se anuncia. Ahora que los telediarios se ven en familia, las palabras de algunos políticos deberían de ir acompañadas de aquellos dos rombos que avisaban de lo inadecuado del programa para las mentes infantiles.

No confundir ocultamiento con discreción. Luz y taquígrafos son dos conceptos íntimamente ligados a la transparencia informativa consustancial en democracia. Sin embargo, una sobreexposición pública de los negociadores inevitablemente provoca en la política el cambio trasgresor de prioridades. Se impondrá el reclamo partidista al objetivo final del acuerdo, por más que estas prácticas puedan ser calificadas de irresponsables. La búsqueda del aplauso de los propios y la descalificación del adversario, con la pretendida rentabilidad electoral a futuro, aparecerán pronto sobre la mesa cual virus letal del desencuentro.

La comisión parlamentaria también dificulta la participación de otros agentes que necesariamente han de formar parte de la negociación desde el minuto cero. El éxito de un acuerdo de la envergadura que se ambiciona dependerá más de la implicación de todas las fuerzas sociales, empresarios, sindicatos y agrupaciones profesionales, que de los partidos políticos en exclusiva. Todos concernidos en la solución. O nada.