APUNTES

Pedro Calvo Hernando

Escritor y periodista


Un desenlace inteligente

Tras unos meses de vaivenes políticos en las alturas y de contradicciones en la marcha de las cosas, el desenlace de todo ello ha sido bastante acorde con lo que pensaban los cerebros mejor dotados de la clase política. Me parece evidente que el sector de la izquierda que ha rectificado sus anteriores planteamientos ha sido el del PSOE y Pedro Sánchez, que comenzaron a reaccionar muy bien el mismo día de las generales del 10 de noviembre, para lo cual apenas necesitaron 36 horas. Y el personaje que ha demostrado la mayor altura política y humana, además de una elevada altura moral, ha sido Pablo Iglesias. Son inolvidables esas lágrimas suyas en el Congreso de los Diputados uno de los días de las sesiones de investidura.

Todo el proceso ha venido acompañado por la insoportable cerrazón de las tres derechas, cada una en su estilo, en el tratamiento de la larga crisis de los últimos meses, una crisis que amenazaba con llevárselo todo por delante e incluso con el riesgo alocado de obligar a unas terceras elecciones generales, que habrían pasado a la historia de las locuras políticas incomprensibles e insoportables. Todos los sectores -izquierdas, independentistas e individualidades de por libre- que han hecho posible la solución, lo han conseguido a pesar de la tremenda resistencia de los Casado-Arrimadas-Abascal. Es una verdadera pena ese comportamiento, que oscurecerá largo tiempo las posibilidades de la derecha patria.

Y si no se hunden del todo puede ser gracias al error de nombrar fiscal general del Estado a la que hasta el día anterior era ministra de Justicia, lo que carece de sentido aunque el pecado no pasara de ahí. Veremos en qué queda ese asunto, pero no es prudente adelantar acontecimientos. En todo caso, el asunto carecería de la centésima carga pecaminosa de cualquiera de los disparates que la derecha nos viene regalando en los últimos tiempos. Vamos a tener paciencia todos y luego emitiremos un juicio que deberá ser imparcial. Con esto no estoy ignorando que el tema entraña un error considerable.

Y lo de criticar de esa manera lo del número de ministros-as y vicepresidentes-as, eso sí que carece de razón, pues se trata de datos pertenecientes al ámbito de la libertad de decisión política de quien o quienes toman esas decisiones. Enseguida veremos que esas críticas se pasan de la raya y que se emiten porque sus emisores carecen de otras bases en que sustentar sus críticas. Nada de todo eso tiene trascendencia alguna y solo sirve para demostrar la carencia o escasez de argumentos para críticas serias. Pero que hagan lo que quieran pues enseguida se demostrará la pequeñez de los argumentos. Lo realmente importante es la gran lección que los integrantes del nuevo Ejecutivo han dado con sus decisiones y su comportamiento.

Y una sugerencia que ofrezco a las derechas: que hagan lo posible por rectificar sus últimos errores, para salir del atolladero en que andan metidos y recuperar pronto la lucidez y el buen sentido, pues España lo necesita... y ellos también. Que hagan un generoso examen de conciencia y que no se empecinen en su comportamiento actual, para evitarse males mayores. Al menos para poder regresar al espíritu de otros tiempos más útiles y felices del transcurso del acontecer democrático tras la Transición. Eso nos interesa a todos y debe interesarles a ellos. Venga.