TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


¿Al revés?

19/01/2020

En los tiempos anteriores al VAR, las 20 cámaras, los lectores de labios, los potentes micrófonos unidireccionales, las seis repeticiones desde distintos ángulos, los analistas arbitrales, el colega a pie de campo… En esos tiempos, lo normal era que si cualquier defensa de equipo grande se tiraba al suelo en el área (ante un balón parado), el árbitro pitase falta en ataque.

Ahora también.

Y además tienen coartada, porque por supuesto que hay contacto, y bloqueos, y jugadas ensayadas para propiciar remates francos. Y si el colegiado ha visto falta en ataque y la ha pitado, las imágenes servidas desde el VOR justificarán la tropelía: el más mínimo roce les vale. Siempre fue así.

Para analizar con frialdad cualquier decisión arbitral, el aficionado debe evitar forofismos, y ser capaz de contestar con honestidad al «¿Qué pensaría si me lo pitan a mí?». La justicia depende de eso… Y el gol anulado al Sevilla, se pongan como se pongan Zidane, dos de cada tres madridistas y los árbitros que dieron pábulo a la decisión, es medio escándalo que quizás no merece la reacción macarra de Monchi («Si anulan también el gol de De Jong igual bajo al campo y saco al equipo»), pero sí un enfado considerable. Porque, ¿son capaces de responder, con el corazón en la mano, a esa pregunta inversa que les planteo? Es decir: si ese bloqueo que propicia la decisión arbitral hubiera sido de un defensa a un delantero y éste se desploma como hizo Militao, ¿habría pitado penalti Munuera Montero? ¿Y sería un penalti bien pitado? Si «claro que no» es la respuesta a ambas (y lo es), el gol del Sevilla es válido y a los de Lopetegui les falta un punto en la clasificación. Que haya que seguir explicando esto…