VERDADES ARRIESGADAS

Víctor Arribas

Periodista


Hacia una España nueva

12/04/2020

El gobierno ya ha manifestado abiertamente que quiere rediseñar el país según su visión de lo que debe ser España. Y para ello plantea unos nuevos Pactos de la Moncloa, para los que pide el apoyo de todas las fuerzas políticas que no se autoexcluyan. Queriendo referirse a VOX, la apreciación viene que ni pintada para sus socios independentistas y rupturistas, éstos últimos sentados en la misma mesa del Consejo de Ministros. Un gran acuerdo de país para conseguir “la España que queremos”. Uno intenta imaginarse cómo es esa sociedad futura que anida en la cabeza de quienes nos gobiernan, un “nuevo” modelo que empieza a asomar la patita en declaraciones y gestos, y lo que se encuentra no puede ser más desasosegante.

Dentro de su enrevesada y yuxtapuesta oratoria, la ministra portavoz María Jesús Montero lo expresó así esta semana en la sala de prensa de La Moncloa: “Tenemos que seguir sabiendo y conociendo qué país vamos a diseñar en el medio plazo en materia de derechos, en materia de libertades, en materia de servicios públicos, de valor de lo colectivo, de la importancia de todo aquello que realmente es la enseñanza de esta crisis tan tremenda (...) que nos permite volver a poner en valor, a poner encima de la mesa cuestiones tan importantes como servicios universales, o los derechos y las libertades de las personas”. Se entiende al escuchar al gobierno que el virus ha arrasado todos esos valores y libertades, y es necesario replantearlos en el medio plazo, pero dándoles la vuelta como a un calcetín. Hay que edificar de nuevo España, porque lo que había no merecía la pena.

De la alocución siempre confusa de Montero parece adivinarse que se está imponiendo la visión del mundo de Podemos en la coalición gobernante. Reforzar el valor de lo colectivo, de lo público, es algo en lo que insiste el vicepresidente social cada vez que decide comparecer ante la opinión pública. La socialización del todo, incluida la propiedad privada, como consecuencia del fracaso del actual sistema, un fiasco que ha sobrevenido por la multiplicación de un virus que, en los países que tomaron medidas a tiempo, no ha sido tan letal como en España. A todas luces parece la excusa para un cambio de régimen.

Alguna pista ha dado el encargado de los inexistentes asuntos exteriores de la UE, Josep Borrell, al afirmar que el Estado inundará nuestras vidas como empleador, como prestamista, como consumidor y como propietario. Da pánico imaginar ese escenario que los socialistas anuncian, con la colectivización de nuestras vidas hasta el empobrecimiento absoluto del individuo mientras el Estado crece y administra todos nuestros bienes.